REBELDÍAS

Cifuentes, los militares, Cospedal, Letizia y Gabilondo

Pocas frases como esa del “elefante en una cacharrería” nos
permiten imaginar los destrozos que alguien inapropiado puede
causar en un lugar lleno de fragilidades. Nadie discutiría que
España es una cacharrería, pero disculpen que compare a un
grandullón e inocente paquidermo, pobres aquellos del circo
tirados por la carretera, con una persona fría y amoral,
cínica, cobarde e indecente como Cifuentes. Sabemos que
cualquier probable delincuente camino de ser declarado presunto
saldrá huyendo sin preocuparse de lo que pueda destruir durante
su carrera hacia el vacío, y doña Cristina no solo ha
envenenado la confianza de la sociedad en lo universitario.

Durante la noche del mismo día de marzo en que el rector y
otros cargos de la URJC protagonizaron una rueda de prensa que
hoy detestan haber celebrado, la señora Cifuentes improvisó un
selfi-video en el que orgullosa, declaró: “Soy hija de militar,
estoy educada para no dar un paso atrás ni para coger impulso”.
Si lo traigo a colación es porque una especie de pacto de
silencio se ha abatido sobre medios y tertulianos para no
informar de una frase que, en las circunstancias de esta mujer,
solo puede traducirse por lo siguiente: Los militares españoles
educan a sus hijos para que no asuman las consecuencias de sus
actos.

Como seguro que esa frase sí que la escucharon muchos militares
de todo grado, aunque por prudencia no hayan transmitido su
malestar a la ministra de Defensa me sorprendió mucho que
Cospedal haya estado tan entregada a favor de Cifuentes, cómo
cuando dijo aquello de “debemos defender lo nuestro y a los
nuestros”. No es posible que María Dolores sea tan corta como
para ignorar que sus subordinados no podían estar contentos ni
con la aún presidenta de Madrid, ni con el comportamiento de su
jefa política, tan a favor de alguien a quien podrían retirarle
el máster del que tanto presume, e incluso terminar condenada
si la implican con fundamento en la trama de falsificación de
su máster, más allá de lo de ser “beneficiaria a título
lucrativo”. Por cierto, no está de más pensar que esta
calificación, aunque implique condena, el PP ya la tiene
asimilada casi como un premio, no sé si con categoría de
máster, a la buena gestión en la actividad de latrocinio de los
recursos públicos.

Hay muchos antimilitaristas y antimonárquicos, por lo de seguir
en nuestra cacharrería particular, que piensan que todos los
protagonistas son seres humanos, sobre todo los que sufren, y
que tanto los militares vilipendiados por la poderosa
Cifuentes, como la ex reina Sofía ofendida en público por la
poderosa Leitzia, merecen un respeto. Me preocupa menos lo de
la Monarquía, aunque su existencia constituya un factor de
división política y social en España mientras no se refrenda
por separado su existencia.

En cambio, el problema con un Ejército que arrastra una
historia tan discutible como la del nuestro es que, al no poder
desahogarse contra Cifuentes, y menos aún contra Cospedal por
no saber distanciarse de la “estudiante tramposa”, resulta
natural que algunos de sus mandos acumulen malestares que,
aunque provocados por los políticos que más les gustan por su
autoritarismo, con el paso del tiempo sus jefes armados
confundirán primero en la memoria los sucesos del pasado,
seguirán después por achacar sus males al sistema (siempre que
sea democrático) y terminarán, alimentados por las viejas
obsesiones con la ayuda de golpistas infiltrados, por dirigir
sus odios contra los políticos de izquierdas. ¿Acaso está
prohibido que nazca, crezca y vuelva a matar en este país otro
asesino nato como aquel Franco que tuvimos?

Para zanjar tanto peligro contra la libertad, es imprescindible
sacar al PP de todos los gobiernos que ocupa en minoría, sobre
todo el estatal, mediante acuerdos democráticos y provisionales
entre el resto de partidos, todos los que sea posible en cada
lugar, y poner a disposición judicial a todos los sospechosos
que aparezcan bajo las alfombras y en el interior de los
cajones. Además de legítimo, es perfectamente legal no esperar
a las próximas elecciones. Y que no solo los catalanes para lo
suyo pidan ayuda a Europa. Que vigilen España, por favor. Yo,
por ejemplo, me sentiría más europeo. ¿O no es eso lo que
queremos?

Dado que es tontería pedir a cualquier partido decencia y
dignidad a la hora de formalizar acuerdos entre varios, sí
debemos atrevernos a reclamarles inteligencia para no permitir
que las próximas elecciones puedan celebrarse con los gobiernos
en manos de políticos que las han utilizado, hasta hacerlas
arder, para aplaudir trampas, mentiras como catedrales y
corrupciones criminales.

Y por favor, señor Gabilondo del PSOE de Madrid, que ayer lo
escuché en la SER. No insulte a los oyentes creyendo que son
idiotas, y que también lo son los diputados de Podemos y
Ciudadanos. ¿Cómo puede usted declarar que su moción de censura
será para “aplicar en Madrid los acuerdos pactados con Podemos
y con Ciudadanos”, y cuando acto seguido Enric Juliana le
preguntó si van a ofrecer carteras de ese gobierno a los dos
partidos que necesita para sacar la moción de censura que le
haría presidente, va usted y responde con un tajante “NO”? ¿Qué
se ha creído usted? ¿Y en qué piensa Pedro Sánchez, si aún
existe?

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