OPINIÓN

Desabastecidos navideños

En España no hay desabastecimiento, hay dos millones de desabastecidos que despiertan los sentires en Navidad.
Acudimos al supermercado de la calle de los Monegros, y allí, un grupo de jóvenes entregando a los clientes una bolsa para recoger alimentos para los necesitados, iniciando la campaña de Navidad.

No voy a decir si doné algo, o no, porque aprendí de niño que, “lo que haga la mano derecha no lo pregones a la izquierda” decía mi madre cuando daba una limosna.

En mi infancia tan lejana, el Estado creó el Auxilio Social, para la gente necesitada en una posguerra que hasta yo conocí, y en la que los que hoy frisamos la tercera edad tuvimos Cartilla de Racionamiento.

Un Estado dictatorial, necesitado de niños, a las mujeres que acababan de alumbrar a un recién nacido se la regalaba una canastilla, con las primeras ropitas del nuevo bebé. Teníamos la gente de mi baja sociedad ese Auxilio Social que no tuve por ser mi padre un hombre con trabajo fijo cuidando y ordeñando vacas, pero en mi entorno se vivía y se sufría aquella España encogida y miedosa hasta 1965.

Dicho esto, hemos visto hasta la saciedad las estanterías desabastecidas de Venezuela en un repetir constante de las televisiones dirigidas por el PP, por esa publicidad del mal ajeno, porque como dice el autor del Alquimista, los torpes no vemos las dos gotas de aceite de nuestra cuchara mientras vemos las miserias o las maravillas del mundo.

Mariano Rajoy, dice que ya se ha acabado la crisis, debe de ser para él que nunca la tuvo, ni la tendrá, pero la recuperación ha sido para la banca y para el alto empresario que ha dado y da salarios de miseria, a la altura de 2007.

Tenemos dos millones de parados sin subsidio, sin nada, esos son los menesterosos, los desahuciados de la sociedad, y mis pocos lectores creen que soy un pesimista cuando escribo sobre la iniquidad aún existente, cuando en mis comentarios trato de explicar lo que todos sabemos y hasta casi callamos, como lo de tener las energías más caras de Europa y los salarios más bajos, con la excepción de tres países europeos de los 27 que formamos esa Unión Europea.

En Leganés, escribíamos ayer que, se invierte poco en Servicios Sociales, sea erróneo el dato o sea cierto, el ayuntamiento lanzaba en Twitter, a sus cargos de confianza y asesores, a desmentir que tenemos el premio “Corazón de Piedra” pero Leganés es sólo una ínsula insignificante, o un cortijo, siempre lo fuimos, desde que oí la historia de las “Brujas del Butarque” que llevé al teatro, teatralizando aquella historia que nos contaron a mi padre y a mí hace más de medio siglo. Somos eso, un aquelarre butarqueño, que se asoma al Comedor de doña Paquita en la Calle Santa Rosa.
Tenemos dos millones de desabastecidos, se han creado en esta bonanza ppeppera, bancos de alimentos, porque la misión del Estado la realiza el pueblo soberano que es misericordioso en esa caridad con sus convecinos necesitados España no necesita caridad, necesita una labor de estado.

Ayer veía en Leganés un pueblo solidario, mientras la medalla de la ciudad, mañana se le dará, según se pregona, a UNELE Unión de Empresarios de Leganés.

Debe de ser por aquella cita que recordaba ayer de Sancho: “Para hacer un buen edificio, el mejor cimiento y la mejor zanja es el dinero” Ese que en el siglo XVI fluía en “Las Bodas de Camacho” hasta que Basilio fingió su muerte, “El amor realiza acciones que la ley no permite”.

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