DESDE LA DOBLE A

El cachopo de la gente buena [de Leganés]

Como el fuego al viento en una noche de San Juan. Así es la caseta de ULEG en las Fiestas de Leganés. Lo necesario para. El ingrediente que da sentido a la salsa. Un ingrediente de los de casa, cultivado en cosechas locales y no en franquicias, con frescura que conjuga lo mejor del sabor de siempre con la indispensable innovación y, por supuesto, nada rancio ni apolillado. No tiene conservantes ni aditivos, pero engancha, cada vez a más gente. Por eso, su cocina, la política y la real de las Fiestas, cuenta con más comandadas.

No lo dice este medio. No. Lo puede decir todo aquel y aquella que se haya acercado y engañado por su propio ojo. Y por supuesto lo dicen la multitud de fotos que nos muestran una caseta con más concurrencia que los metros y trenes en hora punta. En las redes están todas esas instantáneas.

ULEG no se prepara exactamente para las Fiestas. ULEG es ULEG los 365 días. Trasladan su filosofía a cada momento. Su cercanía con el vecino, la amabilidad, atenderte personalmente ya sea para tomar unas patatas, para tratar cualquier problema, o para ponerse el mono de trabajo cuando una gran parte de Leganés se ve afectada por lo de Funnydent, por ejemplo, es constante. Ese delantal no es vestimenta, es ADN.

Muchos son los mensajes de vecinos y vecinas que en varias redes sociales agradecían al partido independiente su labor en la caseta. Muchos son los que los días de antes ya lo empiezan a decir. Muchos son los que el día después ya comentan, al estilo San Fermín, que ya falta menos para las siguientes. Eso sí, por ahí también vienen​ las de San Nicasio.

El año se suele despedir con las famosas uvas y las Fiestas de Butarque con el cachopo de Unión Por Leganés. En la jornada del 20 de agosto, ULEG la rompió. El éxito se materializó. En el último día de Feria las otras casetas no estaban ni a medio gas. Estaban recogiendo. Algunas, sin vigor alguno. Algunas ni actuaban ya. En fin, tristes melodías. Esta, a pleno pulmón. Todas las mesas ocupadas. Era la realidad.

Siempre me han gustado los mensajes serios y transcendentes, pero con un toque de humor. A veces, la acidez también viene bien. Este equipo de profesionales desveló en exclusiva las comidas que el alcalde, Santiago Torrente, Llorente; perdón, se propinó a costa del vecino. Miles y miles de euros. Incluida la famosa cachopada, con diversas viandas y alcohol incluido. Así las cosas, el partido liderado por Carlos Delgado puso en marcha esta acción. Cachopos en la caseta de ULEG. Más allá del buen rato compartiendo entre vecinos este plato del norte, está el sutil aviso de esta formación: las cosas se pueden cambiar y no estar sometidos a prácticas nada éticas como las que realiza Llorente y secuaces y, por supuesto, no dejarlo caer en el olvido.

ULEG ha sido el único partido preocupado por estas comilonas y se ha mostrado siempre vigilante. Mientras otros estómagos agradecidos han callado y callan, ULEG vigila muy de cerca lo que se hace con el dinero público, con tu dinero. Son ellos los que, por más que el Gobierno y algunos con mala leche, silencio les avisen o amenacen miedo, no doblan antes los nauseabundos banquetes, los enjuagues con contratas donde el dinero público también entra en juego, en el pago de sentencias millonarias por pésimas gestiones, etc, etc.

Fíjense que Llorente jamás reveló quiénes se rieron de todos nosotros en la cachopada pública. El más que probable motivo: porque, quizás, los cimientos de la ética y estética se derrumbarían si conociésemos sus nombres. Los que queden sin derrumbar, claro.

Y mientras ese cachopo del humor, del aviso y del compartir se hacía el rey de la despedida de las Fiestas, ellos iban recogiendo con cara de satisfacción y merecida felicidad de haber vuelto a ganar. No se percibía sensación de cansancio, porque cuando los objetivos se alcanzan no hay fatiga. Hay un depósito lleno de gasolina para seguir caminando.

Una perfecta metáfora. ULEG seguirá preparando con toda la atención e ilusión sus mejores platos, seguirá atendiendo en su mesa a todo aquel que se acerque. Seguirá dispuesto a cocinar para 190.000 comensales.

Ahí están: el cachopo de los malos o el de los buenos y su significado. Ahora tú decides por cuál te decantas…

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