DESDE LA DOBLE A

La llave del cerrojo de Llorente la tienen los vecin@s

 

Dolor. Mucho dolor. Es lo que provoca saber que el Ayuntamiento de Leganés, gobernado por el socialista Santiago Llorente, ha sido condenado por vulnerar los derechos de la Oposición. La sentencia es de inicios de mes y viene desde el TSJM y nos condena en costas. ¿Qué han hecho? Negar de manera reiterada información sobre un tema urbanístico a concejales de la Oposición. Le dan la razón al líder de ULEG, Carlos Delgaldo.

Es profundamente lamentable convivir con estas lesiones a derechos fundamentales. No puede haber otra manera de interpretarlo que la de insoportable. No cabe distinta forma de sentirlo como lacerante. No hay más camino que rebelarse. ¡Qué están negando información! Esto es, cerrojazo, opacidad, tinieblas, barro. De todo lo anterior sólo se motiva una intención nítida, ocultar. ¿Quieres eso? ¿Ocultar qué? Ah, vete a saber, lógicamente. No en vano, es acertadamente lícito no poner ya límites a lo que nos pretenden encubrir…

Penosamente, este Ejecutivo se ha caracterizado por los firmes cerrojazos, carentes de cabida en prácticas propias de los amantes de la democracia. Conviene traer al recuerdo el comportamiento reprochable de la máxima responsable de Prensa de Santiago Llorente, Patricia Sánchez Porras. Es absolutamente inconcebible el veto y consigna que sobre según qué medios ostenta. No facilita información, no responde a demandas periodísticas, no colabora en el contraste de datos o hechos… Y, fíjense hasta dónde ha sido capaz de llegar Sánchez Porras, no ha tenido el más mínimo pudor en no suministrar a este medio unos datos demográficos que en tiempo y forma le solicitamos. Desolador. Silencio. El grito de guerra es claro, una suerte de “a los que quieren molestar y levantar alfombras en pos de la información de los ciudadanos ni agua”. Es un panorama muy angustioso. Es una forma de generar una sociedad enferma. Desinformada. La desinformación, lejos de cualquier hipérbole, es uno de los peores males, sin lugar a dudas. Una manera de pintarnos grises, mientras los de siempre hacen y deshacen.

Pues, a tanta tenebrosidad informativa sólo hace falta que nos pongamos una venda. Que si todos son iguales. Yo no voto. El menos malo. Cambio al otro de siempre. Vale, vale. Seamos conscientes de que hay quienes se dejan la respiración en iluminar una ciudad, periodistas, portavoces valientes que denuncian prácticas de alcantarilla, otros agentes sociales… El cerrojo produce tristeza y melancolía. Sin embargo, en los vecinos reside la clave. En sus manos se hallan las llaves que, de un zarpazo, pueden tirar abajo las cadenas. Quedan 12 meses para darle una vuelta…

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