REBELDÍAS

Lo de Catalunya en familia. 1 de 3

Se dice por ahí que lo de Catalunya está creando problemas. Con tal de evitar los de tipo personal hemos intentado un quiebro para engañar al peligro que acecha al encender la tele o la radio. Los “abajo firmantes” somos personas amablemente vinculadas por relaciones familiares varias, más o menos cercanas y cada cual desde su casa. Lo que estamos probando es convertirnos en alumnos para centrar nuestra atención en algo que estuviera bien escrito y no fuera coyuntural. La “suerte” le ha tocado a un trabajo recibido por wapp, como tantos estos días. Lo firma Bernat Riutort, profesor titular de Filosofía y Trabajo Social en la Universitat de les Illes Balears. Tiene gracia la cosa, casualidad o no, pues se trataba de tomarnos el riesgo con “filosofía”. Lo hemos traducido, troceado en tres partes y añadido los comentarios breves que, cada uno de nosotros por separado y sin conocer los escritos de los demás, hemos redactado y entregado a tiempo para enviarlo todo junto a publicar.

Esperamos que esto también le guste a usted y, si quiere añadir algo, lo puede escribir en el foro de comentarios al final de la lectura, en caso de que esté activado. Y si la idea le parece útil, puede copiarla o adaptarla con libertad y sin ningún peaje.

Agradeciendo su lectura, reciba un saludo de los implicados. A partir de aquí, la primera parte del artículo de Riutort.

Antecedentes inmediatos del conflicto actual entre Catalunya y el Estado central (1 de 3)

Autor: Bernat Riutort Serra. Profesor titular de la UIB.

Un hecho que resulta crucial para interpretar lo que está pasando en torno al referéndum realizado en Catalunya el 1 de octubre de 2017 es la sentencia del Tribunal Constitucional español del 28 de junio de 2010 que anuló 14 artículos del nuevo Estatuto de Autonomía y fijó la interpretación de 27 artículos, desmontando la eficacia jurídica de elementos fundamentales del Estatuto. Por ese motivo, el nuevo Estatuto de 2006 perdió en su articulado significados fundamentales que constituían la base consensuada democráticamente entre el Estado y los catalanes sobre el autogobierno de Catalunya.

En noviembre de 2003 la izquierda ganó las elecciones catalanas y formó un gobierno tripartito entre el PSC, ERC e ICV, presidido por Maragall. El Govern promovió la reforma del Estatuto de Autonomía en un sentido federalizante. El nuevo Estatuto fue elaborado y votado por el Parlament de Catalunya. Después, su contenido fue rebajado notablemente en cuanto a las aspiraciones de autogobierno mediante la revisión hecha en las Cortes españolas. Una vez aprobado por dichas Cortes en 2005, volvió a Catalunya para ser sometido a referéndum popular, refrendado favorablemente en 2006 y firmado por el Jefe del Estado, el Rey, entrando en vigor. El procedimiento, punto por punto, siguió todo lo que establece la Constitución. Además, una vez aprobado el Estatuto de 2006 estuvo vigente hasta que la sentencia del Tribunal Constitucional de 28 de junio de 2010lo desvirtuó y, de hecho, es este Estatuto desvirtuado y no refrendado por los catalanes el actualmente vigente. Hasta aquel momento en Catalunya no se cuestionó la legitimidad del Estatuto refrendado en 2006, al contrario, sirvió para canalizar el funcionamiento normal de las instituciones y del Govern catalán, así como las relaciones con el Estado central.

No obstante lo anterior, hay dos dinámicas ajenas al procedimiento constitucional seguido por Catalunya y el Estado para la aprobación del nuevo Estatuto que confluyeron y que están detrás del cambio sufrido por el mismo con la sentencia del TC31/2010, así como de la respuesta que se dio desde Catalunya.

Por una parte, el segundo Gobierno de Aznar que consiguió la mayoría absoluta inició una operación estratégica de re-centralización y vuelta atrás del autogobierno de las comunidades autónomas –hay que tener presente que CiU había posibilitado el primer Gobierno de Aznar con el Pacto del Majestic. No obstante, la reacción ciudadana a las medidas y a la manera autocrática de gobernar de Aznar durante la segunda legislatura fue creciendo en muchos lugares y entre muchos sectores sociales. Hechos como la participación en la Guerra del Golfo formando parte del “trío de las Azores”, la gestión del desastre del Prestige, el accidente del avión con militares españoles en Turquía, y otras medidas y actuaciones resultaron muy impopulares, hasta llegar a la gran manipulación de la información y la gestión del Gobierno Aznar del terrible atentado terrorista islámico en Madrid, precipitando la victoria de Zapatero en las elecciones generales con mayoría absoluta.

El PP y buena parte de la derecha tardaron mucho tiempo en encajar dicho resultado, adoptando una actitud muy hostil ante las políticas de Zapatero y, especialmente, con la política de Maragall que, con la reforma del Estatuto, la concepción federal del Estado y de la España plural, el proyecto del cinturón mediterráneo de alta velocidad, o la macro-región económica euro-mediterránea, que iban en un sentido muy distinto a la dura estrategia re-centralizadora del PP. Su nuevo líder, Rajoy, con tal de satisfacer las presiones de los sectores ultras del partido y su entorno –resentidos por los resultados de las elecciones, compartiendo la concepción re-centralizadora, y con el oportunismo electoralista ante las elecciones andaluzas, promovió la agresiva campaña de recogida de firmas contra el Estatuto catalán en toda España, mientras se organizaba la campaña de boicot a los productos catalanes, se presentaba el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto ante el Tribunal Constitucional, y se activan en los medios de comunicación de la derecha los prejuicios del pasado contra los catalanes y sectores poderosos renovaban el espíritu de “cruzada españolista”. Con todo ello, la herida causada a la dignidad de los catalanes en el pasado que parecía estar cicatrizada con el tiempo se abría de nuevo.

A continuación, los comentarios recibidos, por orden alfabético de sus autores:

Álvaro

No es mi propósito disertar de forma sintética sobre un tema que, aunque creamos merecedor de una defensa a ultranza, expresable en términos absolutos y binarios -síes o noes, unos o ceros -, no pasará de ser un objeto totémico sobre el cual podemos vomitar opiniones o respuestas diseñadas de forma adaptativa y con ello creer ilusamente que le estamos dando un sentido objetivo e irrevocable a nuestros sentimientos. Y es que, como hacemos habitualmente, creemos que nuestros sentimientos, como nuestra imaginación, son una forma de dios interior que vela por cada uno de nuestros actos y nos ofrece razones que los justifican. Para empezar y apelando a las mayorías que silenciosamente parapetan al poder cuando éste se ve amenazado, creo que son mayoritarios los balcones desnudos y a cuyos habitantes el tema de Catalunya no les provoca una crisis de identidad o, directamente, se la repanflinfla.

Domin

Leyendo a Riutort he recordado la entrevista de Rajoy en “El País” el 8 de octubre. El periodista destacó una frase con la que recordaba tiempos mejores: “Sería muy importante también en estos momentos (…) que ese catalanismo constitucional y pactista que contribuyó al crecimiento económico en nuestro país y a la mejora de nuestro bienestar y riqueza en los últimos 40 años volviese.”Es difícil añorar con mayor transparencia los tiempos de Pujol, tan satisfactorios para sus beneficiarios, tantos de ellos delincuentes en ambas orillas del Ebro. La desesperación provocada en el PP tras la derrota electoral que sucedió a la gran mentira del 11M les llevó a violar los respetos debidos entre corruptos, pues aún les embargaba la prepotencia de una segunda legislatura de Aznar con mayoría absoluta. Pero nunca conocieron Catalunya. Nada de lo que ocurre hoy tiene sentido sin tener en cuenta esta variable de ayer.

Jose

Expone lo que considera origen/justificación de la actuación política de la Generalitat. Recuerda que la horrible segunda legislatura de Aznar, lo peor al final. Pero no comenta que en democracia, esa prepotencia no salió gratis. El PP salió del Gobierno, el PSOE obtuvo mayoría absoluta. El pueblo (incluido el catalán) retiró al prepotente PP y decidió que gobernaría PSOE. Esto demuestra normalidad democrática, clave de cualquier debate planteado en torno a lo de Cataluña. Asumir el Estado de Derecho es clave.  Cualquier Partido Político tiene derecho a quedar resentido tras unas elecciones, derecho a jugar bazas oportunistas, derecho en tanto que derecho. No soy PP, pero reconozco su derecho a definir su estrategia política. Derecho es una condición irrenunciable. El derecho del PP no juzga su oportunidad, apuesta estratégica, intereses, criterios morales. Él sabrá. El derecho que otorgo al PP juzga legalidad en sentido estricto. Si es legal, tiene derecho. ¿Tienen otros derecho?

 

Juan Lo

Tengo 57 y vivo en Madrid. Cargado quizás todavía de prejuicios procatalanes. Por descontado que los prejuicios no ayudan la inteligencia. Pero a mi favor una sincera emoción desde mi adolescencia con las canciones de Lluis Llach y María del Mar Bonet. Esa emoción tan positiva y sincera ha tenido tal potencia de autenticidad que ha conectado mi lado más sensible con lo sublime, la bondad o la belleza y creo que eso me impide ahora otorgar trascendencia y verdad a una disputa que se dirime en despachos donde parece que lo que menos importa es mentir o manipular las emociones primarias de los seres humanos. Creo que llegará un día en que la única frontera real, aquella que delimita el perfil marcado por nuestra piel también será puesta en cuestión e intuyo por tanto q quizás todas las demás fronteras se irán comprendiendo inútiles poco a poco.

Neus

Importante atender a las cosas que pasa(ro)n para ser críticos con la realidad que llega(rá). Toda acción conlleva una reacción; quizás somos demasiado dados a verlas pasar, pero los hechos que recuerda el autor requerían haberse puesto en guardia. Quien sí reaccionó, por alusiones y por dignidad, fue el pueblo catalán. En el resto del estado, muchos no han querido ver que aquello que asomaba era la sombra del franquismo producto de una estancada transición. Que Cataluña, entre otras, pueda sentirse nación, entraba en el juego y es algo que muchas personas tristemente lo viven como una agresión, como si para construir su patria dependieran de sentimientos ajenos; Cuando un grupo fuertemente vinculado de individuos llega a un acuerdo respetando al resto y es despreciado con fuerza, normalmente reacciona. Desde el respeto al conjunto de las opiniones, creo que convendría más empatía y menos orgullo (torero).

Continuará…

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