ENTREVISTAS

“No quiero que expulsen a mi hijo por tener TEA. Pedimos una Educación inclusiva”

 Adrián, leganense de seis años con TEA, y la lucha por seguir en su colegio

La administración ha propuesto matricular al menor en el Alfonso X El Sabio, centro especial de la localidad

Decenas de personas se manifestaron a las puertas del colegio de Adrián por una Educación inclusiva

Educación inclusiva. Trastorno del espectro autista. Aulas TEA. Personas maravillosas. Son términos que nos acompañarán a lo largo y ancho de este reportaje cuyo protagonista es Adrián, un niño leganense de seis años con autismo. Nos trasladamos hasta el colegio Francisco de Quevedo, en la Calle de los Frailes, pasado el hospital Severo Ochoa.

Allí se congregan unas cuantas decenas de personas a las puertas del centro escolar. Entre ellos, integrantes de la plataforma Protgd, madres y padres de alumnos, estudiantes, políticos (no sólo de Leganés), vecinos y vecinas y la madre de Adrián, María. El motivo es que, desde la Administración, no permiten que Adrián continúe su desarrollo en el CEIP Francisco de Quevedo. La propuesta que ofrecen es el traslado del pequeño al centro Alfonso X El Sabio, centro de educación especial. Estamos en un ambiente de reivindicación, pero pacífico. El protagonismo es para una madre que lucha por lo que ella cree justo, que su hijo continúe aquí. Adrián ahora mismo está expulsado a la espera de resolver su situación.

María se siente arropada. Es lo primero que dice. La reconforta. Su hijo no está en la concentración, pero ella habla por los dos. Me cuenta que todo esto se inició hace dos años. Adrián estaba en Segundo de Infantil y a los pocos días de comenzar el curso la llamaron para convocarla a una reunión. En ella le leyeron un informe de todo lo que hacía un niño con autismo, aislamiento, falta de participación… Al terminar le comunican la decisión que habían procurado para el curso próximo: que Adrián comenzase en el Alfonso X El Sabio. “Me negué, dije que me parecía muy fuerte. Es un colegio con aula preferente TEA, un centro de integración y hay más niños con diversidades”. Su madre explica que este año sobrepasaron la ratio y que “les interesaba que Adrián abandonara al ser el niño que más atención supuestamente necesitaba”. Automáticamente llamó a la plataforma 5 Por Aula, hoy TEA Incluye. Le expresaron que eso no se podía permitir y le recomendaron solicitar una valoración del equipo específico.

María, trabajadora del comercio, tuvo una época movida. Asistió sobre siete u ocho veces a reuniones por trimestre; no faltó a ninguna. Eran encuentros con la PT (maestra de pedagogía terapéutica) y el equipo directivo. “En una de ellas, la trabajadora social me daba a entender que yo no le estaba beneficiando. Yo les dije que pedía la valoración del equipo específico”, cuenta la madre. Así las cosas, en el segundo trimestre, tuvo lugar esa evaluación. El hombre que vino a valorar, según narra María, no fue atendido ni por la orientadora ni por el equipo directivo. “Hizo un informe buenísimo en el que determinaba que el niño se quedara en su centro. Y puso una queja en la DAT-Sur porque le parecía rarísimo que un niño de su curso lo tuviesen que valorar para mandarlo a especial”, señala la madre. Adrián permaneció en el Quevedo, siempre muy contento, y así llegábamos al tercer año de Infantil. “Yo también estaba muy feliz. Habíamos cambiado de PT y mi hijo estaba avanzando muchísimo y estaba muy integrado en su aula”.

Se repite la historia

María, madre de Adrián.

Y en ese punto volvieron las peticiones de informe. El centro desea una valoración psicopedagógica del paso a Primaria y María aceptó porque, en su visión, las cosas se habían calmado y todo marchaba conforme a lo que ella deseaba. Sin embargo, en ningún momento pensó que ello fuese para el cambio de modalidad. “La trabajadora social y la orientadora me empiezan a contar y noto que algo no cuadra. Veo que me leen el mismo informe de Segundo de Infantil. Cuando terminan me dicen que el equipo directivo ha decidido que hijo debe de ir a otro colegio. Mi reacción fue de preguntarles: ¿otra vez con estas? La trabajadora social me insistió en que Adrián no tenía que estar aquí, sino en un colegio especial. Se repetía la historia. Esta vez no pude llamar al equipo específico porque me confié. De todas formas, el hombre me había dicho que su informe valía para este año y que ya no iba a venir porque ya lo hizo anteriormente. Te puedes imaginar, me puse como un basilisco y solté que estaban en contra del niño. Me parecía abusivo y puse que no estaba conforme”, recuerda María.

En la DAT-Sur María recibió buenas palabras y a los días, por el contrario, le responden que se basaban en el centro y que el informe del equipo específico carecía de validez. Acto seguido, lejos de claudicar por lo que ella considera injusto, junto con Protgd empezaron a mandar cartas a sitios oportunos y se puso en manos de abogados. El recurso de alzada fue desestimado y próximamente habrá un contencioso. María me aclara que la Consejería culpa al colegio y éste a la Consejería y que el único “culpable ha de ser mi hijo que tiene autismo”. El motivo que le esgrimen es que Adrián no cumple los requisitos para estar en el colegio ordinario con Aula TEA, que no tienen los recursos suficientes, que el niño precisa de unas atenciones que el centro no puede dar y que un colegio especial sí se las puede brindar. Le pregunto si cree que es verdad. “No voy a juzgar un colegio especial, pero la verdad es que mi hijo está fenomenal en su centro y yo lo veo feliz. Realmente hablamos de los derechos fundamentales del niño, reconocidos en la ONU, derecho a elegir educación y queremos que sea inclusiva. Se están saltando todo. Lo han hecho sin mi consentimiento.  Si yo lo viera triste o que no quiere ir… Era uno más de su clase, lo han invitado a todos los cumpleaños”.

Finalmente, el día 15 de este mes, la llaman a las 15:50 h. La directora quería hablar con ella a la salida. María se queja de que le avisaron tan sólo unos minutos antes. Asistió con una abogada. La Consejería había tramitado la baja de Adrián, quien ya tenía plaza en el Alfonso X El Sabio. Me detalla que se sintió muy mal y que se le vino el mundo abajo.

Por cierto, me aclara que en la concentración en que nos encontramos no hay miembros del PSOE de Leganés. “Estuve con Virginia Jiménez (concejala de Educación) y me sentí como si mi hijo tuviera la culpa. Supuestamente el PSOE de Leganés ha creído en la inclusión, pero luego decía uno de ellos que inclusión para algunos, no para todos. Me dijeron que si la manifestación era frente al colegio no asistirían porque lo entendían como manifestarse contra los profesores. Yo en ningún momento me manifiesto contra los profesores. Estamos aquí porque aquí comenzó todo. Para nada quiero perjudicar al colegio. No dudo de que sea un buen centro. De hecho quiero que Adrián vuelva”, argumenta María.

Adrián, en su casa

Hoy Adrián está en su casa. María tiene a su madre enferma. La asociación vela ya por una profesora voluntaria para que venga a darle clases a casa para que no se quede atrás. Su madre entiende que si lo lleva a Alfonso X El Sabio perdería su lucha. María le ha dicho a Adrián que ahora están de vacaciones para que el menor no extrañe su nueva situación. “Aun así, el viernes, que toca piscina en el cole, él se levantó y me trajo la mochila de natación. ¿Cómo le explicas a un niño de seis años con TEA que no va a ir? Le conté que su profesora estaba mala. Aunque se da cuenta porque es muy inteligente y sabe que algo pasa”.

Yo le pregunto a María si Adrián puede seguir los contenidos de su nivel como el resto de los niños de su edad. “Si tienen apoyos, si trabajan con ellos y tienen fuerza de voluntad, sí pueden avanzar, pero hay que dedicar tiempo. Con esfuerzo Adrián podría seguir en una clase de Primero de Primaria. Sé que hay asignaturas que no puede llevar porque no habla, pero le pueden poner actividades para que avance dentro de su discapacidad”.

La profesora le decía a María que no lo llevaban al aula de referencia porque se ponía muy nervioso. Él está acostumbrado a ir tres horas con sus compañeros, el resto en el Aula TEA. Sin embargo, desde que empezó este curso sólo estaba en esta segunda porque “se ponía muy nervioso y creyeron conveniente dejarlo para el segundo trimestre”.

Su madre lo ha empezado a medicar recientemente porque está más alterado. Adrián ha tenido cambios notables. El paso a Primaria lo ha hecho estar en un patio donde hay niños que le pueden doblar la edad, por ejemplo. Para él, ya es algo muy grande acercarse a sus iguales. María se desanimaba cuando en la agenda sólo recibía notas negativas sobre Adrián en el colegio. “¿Algo positivo hará, no?”, se preguntaba.

Desde luego la manifestación tuvo un componente muy emotivo que emanaba de la inocencia de los compañeros de Adrián. Un niño pensaba que estaba “malito”, otro dijo que quizás en el nuevo cole Adrián aprenda a hablar, mientras un tercero preguntaba si vendría a su cumpleaños.

Me despido de María. Ella me reitera que “querían quitarse a mi hijo de encima. Es que no pueden notificar a una familia de un día para otro que echas al niño, te cambia la vida”. Sin embargo, es optimista, “tengo mucha esperanza de que mi hijo vuelva. Creo que es una pesadilla todo esto. Agradezco a Protgd que se han portado fenomenal con mi hijo y conmigo y a toda la gente que está. Han venido hasta amigas mías de cuando era pequeña. Que esto no le pase a nadie más. No es solamente el caso de Adrián y hay padres que han tenido que decir obligados que sí. Si yo consigo que salga a la luz y que ayude a otros en igual situación, estaré muy satisfecha. Si no, ¿qué inclusión va a haber? Si al mínimo que tengas un niño con dificultades, le mandas a uno especial, ¿es inclusión?”, esta es la reflexión que nos deja una madre que batalla porque lo que ella entiende de justicia.

 

 

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1 Comentario

1 Comment

  1. Ascension Lago

    28 noviembre, 2017 at 16:29

    Hola, es injusto y arbitrario que sín tener en cuenta la opinión de su madre, en mitad del curso se traslade a Adrian al Alfonso X colegio de educacin especial. Para aquellos que creemos en la EDUCACIÓN INCLUSIVA la problemática del niño es totalmente compatible en el Quevedo, la integración con sus compañeros, su contento por acudir, íncluso la anécdota sobre la piscina nos habla de INCLUSIÓN, él quiere ser uno mas, mientras la actitud de la administración empeñada en ese traslado dice muy poco a su favor.
    Adrián debe volver a su centro, todo lo que se está demorando juega en su contra, pero no nos equivoquemos, aquí lo que subyace es la falta de recursos de apoyos educativos y eso lo debe resolver la Subdelegación YA.
    Por Adrián, y tantos otrxs EDUCACIÓN DÍGNA, IGUALITARIA, CON RECURSOS ¡¡INCLUSIVA!!

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