GETAFE

¿Plagio o inspiración?

La década de los noventa del siglo pasado empezó para Getafe preñada de grandes proyectos. Pedro Castro oficiaba de visionario y de soñador. La Universidad Carlos III, el enterramiento de la vía a su paso por el centro urbano o la construcción de un nuevo Ayuntamiento. Había mucha imaginación aunque pocas ‘perras’. Siempre discutiendo y amenazando con encadenarse a cualquier verja, a base de rabia política, el alcalde sacaba adelante sus proyectos; una actitud de rabia y tenacidad en pro del municipio, no exenta de errores, claro está.

Entre esos proyectos estaba el nuevo Ayuntamiento. El antiguo edificio construido en los años 50 y remodelado en 1972 se abría como una sandía golpeada; las grietas en el salón de Plenos, las paredes resquebrajadas y un incendio que arrasó la tercera planta en el año 1989, amenazaban la declaración de ruina inminente u otra catástrofe peor. Y Castro, al contra de su heredera actual, no tenía miedo de coger la sandía y arrojarla al suelo para que brotara una nueva planta.

Proyecto del nuevo Ayuntamiento de Getafe de Arquimática, el estudio de arquitectura de Francisco Rodríguez Partearroyo. Finalmente sufriría algunas modificaciones. Ilustración: Arquimática

A finales del año 1992, Pedro Castro consiguió torcer el brazo del presidente de la Comunidad, Joaquín Leguina y forzar la financiación del nuevo consistorio que se valoraba —antes de empezar las obras—en unos 1.700 millones de pesetas. El asunto era motivo de burla y escarnio. Desde hacía más de dos años colgaba una lona anunciando la construcción del nuevo edificio. No se publicó el porcentaje que asumiría cada administración, pero conociendo a Castro, seguro que casi la totalidad sería a cargo de las arcas autonómicas. Y, tras la reunión con Leguina, se celebró el Pleno para aprobar la primera fase. Estaba previsto hacer un edificio mucho mayor, expropiando toda la manzana en la que se inserta, pero al final quedó como lo conocemos; a medio hacer; solo hubo una primera y última fase. Inmediatamente se descolgó la lona de las burlas. Aquel proyecto se parecía al Monasterio de El Escorial pero solo por el tiempo empleado en proyectarlo, conseguirlos fondos y construirlo.

Entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid adjudicaron el proyecto del edificio en el año 1993 a Arquimática SL, el estudio del arquitecto Francisco Rodríguez de Partearroyo, profesor de la Escuela Superior y especialista en ‘Análisis de Formas Arquitectónicas’. Partearroyo ya había obtenido algunos premios de resonacia y había colaborado en la reforma del Museo del Prado (1988-1991); y sobre todo, de ahí su conexión con Getafe, había intervenido en el proyecto y construcción de 17 edificios en el Campus de Getafe de la UC3M, la Residencia Fernando de los Ríos (Getafe) y la Abril Martorell (Leganés). Había dado con la piedra filosofal. en 1988 también se hizo cargo de los proyectos y construcción de edificios en el campus de Móstoles de la URJC.

La plaza de toros en El Casar es también un proyecto de Partearroyo

El mismo año 93 y posteriores se hacía con importantes proyectos como la reconversión del Teatro Real o la rehabilitación  del Palacio Cibeles. Por cierto, para que no quede resquicio a su intervención en Getafe, Francisco Rodríguez Partearroyo es el autor del proyecto de la Plaza de Toros de la Avenida Don Juan de Borbón (2001-2004), hoy en desuso y con amenaza de ruina por la desidia de la alcaldesa que parece esperar que se caiga sola.

Durante las obras del nuevo ayuntamiento [adjudicadas en 1992 a Fomento de Obras y Construcciones SA], la Corporación se trasladó a la Fábrica de Harinas y a otras dependencias desperdigadas por el municipio. No fue una obra fácil. Lo que estaba previsto acabar en dos años tardó más de cuatro. Muchos se reían con la tardanza, sobre todo por que a mitad de su ejecución, en enero de 1994, el entonces concejal de Urbanismo, Jesús Neira, aseguró que «el Ayuntamiento avanza a tan buen ritmo que podremos estrenarlo con motivo de la próxima cabalgata de Reyes». Dos años más tarde de la ‘tontá’ de Neira [que no era ni es nada tonto], a finales de 1996, casi una década después, todo estaba previsto para ocupar el edificio de Partearroyo.

El edificio proyectado por el estudio de Partearroyo para la Casa Consistorial de Getafe —no queremos pensar que fue directamente el titular del estudio el que se inspiró o plagió— se parece extraordinariamente a un edificio lejano, en la ciudad danesa de Aarhaus, en la lejana región de Jutlandia a orillas de una lengua del Mar del Norte. Era una época en la que el acceso a las imágenes era más difícil que ahora con internet, salvo para los especialistas, los viajeros o los coleccionistas de imágenes arquitectónicas. Sin embargo, parece claro que Partearroyo o alguno de sus socios conocía bien el edificio de Aarhus por algunos ejemplos como las escaleras en círculo que unen la planta baja con la primera, el patio ‘de luces’ interior, como una balconada, y otros detalles evidentes como la estructura que viste a la torre.

Ayuntamiento de Aarhus

Los primeros planos del Ayuntamiento de Aarhus, de los arquitectos daneses Arne Jacobsen y Erik Møller no incluían la torre objeto sobresaliente del parecido entre los dos edificios. Se optó por un diseño funcional, pero los habitantes de Aarhus se opusieron al saber que no se había proyectado una torre. Al final,  el ayuntamiento de la ciudad es un ejemplo excelente de la moderna arquitectura escandinava e incluye una torre de 60 metros desde la que se divisa el centro de la ciudad. El edificio sigue siendo el centro municipal de la ciudad, objeto de la curiosidad de turista, y aloja a varios departamentos políticos de la comunidad.

Ayuntamiento de Aarhus

El exterior del ayuntamiento danés está ejecutado en hormigón y mármol noruego y su diseño está considerado como uno de los más significativos de la historia reciente de Dinamarca y forma parte del canon cultural del país. La torre del reloj se alza sobre el ayuntamiento e incluye seis balconadas, dos relojes y 42 campanas. Desde ella se disfruta de unas bonitas vistas de la ciudad y la bahía.

Este edificio municipal sobresale en el centro de Aarhus. Se puede llegar a él fácilmente a pie. Hay un espacio para estacionar bicicletas en frente del edificio y una parada de autobús junto a la puerta principal. Además, hay plazas de aparcamiento en las inmediaciones.

Torre del Ayuntamiento de Getafe. FOTO: Arquimática

En el caso de Getafe, el Ayuntamiento también se ha convertido en un icono del centro urbano conformando junto a la torre de la Catedral de la Magdalena y a la de la Iglesia de los Escolapios los tres puntales de  la linea del  horizonte [o skyline] getafense, las cúspides arquitectónicas de un pueblo con edificios bajitos.

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