DESDE LA DOBLE A

Santiago Llorente y las enfermedades mentales

Existen límites que, en muchas ocasiones, traspasan la educación. En otras, el respeto y en otras, incluso, lo políticamente correcto. No en vano, hay situaciones que rebasan cualquier punto de consideración. Esos límites, esas líneas jamás deben cruzarse. Pero, lamentablemente, a veces, asistimos a tan desagradables y censurables escenas. De la que les voy a hablar en estas líneas fue protagonizada por el alcalde de Leganés, el socialista Santiago Llorente. Tuvo lugar en el pleno extraordinario del mes de noviembre del Ayuntamiento de Leganés, convocado a iniciativa de ULEG, Ciudadanos y las cuatro concejalas no adscritas.

Especialmente, el pleno de Leganés suele acostumbrarnos a situaciones de polémica, discusiones entre ediles de distintas formaciones por cuestiones variopintas y enredos varios. No asumimos, desde esta humilde columna de opinión, que tenga que ser lo propio de la cámara en la que se conjuga la voluntad política del municipio emanada de las urnas. Sin embargo, lo que no aguanta recibo alguno son las desafortunadísimas palabras de Santiago Llorente Gutiérrez, dirigidas a un concejal de la corporación municipal. No vamos a decir a quién para que no se interprete que se está defendiendo a alguien en concreto. No, se está afeando la bochornosa actuación del primer edil. Además, vaya a quien vaya su censurable ataque, será criticable.

No se le ocurrió otra cosa a Santiago Llorente que aludir a un tema tan sumamente delicado y sensible como las enfermedades mentales para, en lo que él pretendía, insultar, menospreciar y atacar a un rival político. Santiago, eso sí que no. Insisto nos tenéis acostumbrados a esas suerte de entremeses de mal gusto que malinterpretáis desde el club de los 27. No obstante, lo que es impresentable e inconcebible es banalizar y usar este tema. Es deplorable, asqueroso y no evidencia, sino que sentencia el nivel de la persona de quien usa esas penosas artes. ¿Sabes lo que es convivir con una enfermedad mental? Yo tampoco, pero ni por asomo se me ocurriría hacer lo que tú, Santiago.

Ni corto ni perezoso el alcalde de Leganés soltó, en el desarrollo del pleno, a un concejal lindezas tales como: “es un enfermo mental”, “el enfermizo es usted”, “le estoy diciendo que usted es un enfermo” y esta, “todo viene de la enfermedad mental que tiene usted”. Reitero, no diré a quién iban dedicados estos piropos, porque lo importante es el qué. Con eso no se puede jugar, Santiago. Llevamos más de dos años escuchándote en el pleno como alcalde. Bien, sabemos que por tus dotes de orador y de vocalización no destacarás. Pero, no puedes recurrir a bajezas de calibre semejante para defenderte. Ponte en la siguiente situación, Santiago: elige un colegio de Leganés. Visualiza una clase de chavales de siete, ocho, nueve años. ¿Te los imaginas, por ejemplo en el recreo, llamándose “tú eres un enfermo mental? ¿Te los imaginas banalizando, frivolizando, trivializando este tema? Es el mensaje pasivo, imprudente e irresponsable que te permites lanzar desde tu sillón. Ése y que no pasa nada por servirse de dramas para intentar descalificar a un rival político en una discusión política. Da asco. ¿Tú sabes lo que luchan, pese a sus adversidades, las personas con enfermedades mentales? Porque esa es otra, son personas con enfermedades mentales, no enfermos mentales. ¿Tú sabes lo que valen?

Luego el día 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mundial, compartías contenido sobre esta temática en redes sociales. Me parece estupendo, pero no es lo mismo predicar que dar trigo. En dos años y medio has rebosado muchos límites. En la calle está “el jeta de Llorente que con dinero público invita a comer a afiliados de su partido”, pero ¿esta línea? Esperemos que no la vuelvas a cruzar más. ¿De qué va esto? Tampoco hemos escuchado a ningún grupo, que no fuese el del concejal “atacado”, lamentar esta vergonzante actitud de Llorente. ¿Qué ocurre, que la suave moqueta os endurece a todas y toda la piel?

De todas formas, el pleno extraordinario fue un notable suplicio para Llorente. Se le notaba incómodo desde el minuto 1 y molesto por su convocatoria. Llorente optó por controlar de forma escrupulosa los tiempos. Podría ser lo normal, pero lo hizo en actitud esquiva y con el fin de librarse de ciertas contestaciones. A un edil le dijo, “muchas gracias al demócrata del señor (obviamos de nuevo el nombre porque vamos al contenido) por dejarme cero segundos”. Ojo, Llorente no cesa ahí. Podríamos pensar que al no quedar tiempo no dijo nada. No. Dijo una frase que tenía que ver con un evento pretérito para intentar hacer sentir mal a quien replicaba, pero no respondió a nada del contenido del debate. Vamos, se acaba el tiempo para lo que yo quiero, es decir, para dar explicaciones sobre el control al gobierno, pero no para lanzarte una pullita.

Se le veía también hastiado y superado por la situación. En una ocasión, con la mano sobre la cara, y entre el barullo de conejales, esgrimió algo así como “sí, eso…”. O en los turnos de palaras, “VENGA, muchas gracias”, que indicaba suma pasividad. Y al final, Llorente se levantaba, cogía sus papeles y alguien le habría alguna seña porque volvió a su asiento. Se le olvidan los ruegos y preguntas. Estaba deseando irse.

Mira, Santiago, si no te gustan los quirófanos, no te hagas médico. Si no te gustas las aulas, no te conviertas en profesor. Si no te gustan los plenos, no te apuntes a chupar de la teta pública.

Todo eso que sentías, la desgana, la rabia de dar explicaciones, podías sentirlo, de acuerdo. Pero, demuestra otra actitud. Porque vimos a un alcalde superado, noqueado y al que no le gusta dar explicaciones y eso se interpreta muy bien por los vecinos. Sé que de Comunicación tienes a sendos cargos de confianza que han vivido de la política también. Cualquiera que supiese un poquito te habría enseñado a enfocar bien la situación. Y la estrategia del cronómetro te la habrían desaconsejado. Estás para debatir y ganar la batalla con la palabra no para ilustrar que el temor de lo que te puedan decir. Esa fue tu imagen. A aguantar el chaparrón y no enseñar las costuras del alcalde que quiere salir del pleno corriendo.

Qué no sólo estás para comer de la Visa pública, sino para soportar la lluvia.

En fin, a lo importante, no se te vuelva a ocurrir usar las enfermedades mentales ni otra argucia del estilo para tus juegos políticos. Nadie merece escuchar aquello.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. PSU

    28 noviembre, 2017 at 11:35

    Desde PSU LEGANES tenemos que pedir a nuestros alcalde de Leganes que se disculpe por menospreciar A personas con diversidad metal, tenemos muchos conocidos y conocidas de diversidad metal que tomando su medicación pude ser tan normales o incluso más que ” las personas normales ” exigimos a Llorente una disculpa para este colectivo de diversidad mental. Ya

  2. Josman.

    28 noviembre, 2017 at 12:23

    Que tristes cosas ocurren y se dicen en este Leganés nuestro, un día lo escribí haciendo una hipérbole que en el Ayuntamiento existe un maleficio desde que se trasladó de la Plaza de España, también lo escribí en este periódico, desde ese traslado no hay paz municipal, perdemos presuntos juicios contenciosos administrativos, desde Cuadrifolio hasta el caso de la permuta de una parte de Plaza Nueva y diversas presuntas denuncias.
    Es el fantasma de la Acacia de los Meones, donde se levantó la alcaldía y Salón de Plenos. hasta a mí me critican cuando expongo que existe una corneja negra que sobrevuela ese edificio que también y siempre presuntamente dio problemas su expropiación, que nunca se informa al pueblo soberano ni siquiera por la oposición.
    Las opiniones sobre salud mental, son muy delicadas, aunque sólo sea por respeto a los pacientes que sufren estas patologías, al adversario político debe de debatírsele con argumentos, no con descalificaciones de ese tipo, y en caso que hubiera algún político con algún problema no se dice en un acto público, Mejor sería ahora que está de moda ofrecerle ayuda a través de alguna entidad sanitaria privada, pero en un acto íntimo y privado.
    Pero si la defensar legitima de un gobierno es la descalificación de ese modo, es que no hay otra salida como debate, y ante eso un representante público es más idóneo callar aunque el que “Calla otorga”
    Los ciudadanos a veces también nos pasamos de frenada, pero no somos cargos públicos ni representamos a nadie.
    Un periódico hermano “Leganews” ya escribió sobre los nervios consistoriales recogiendo mi historia o ficción de la Acacia de los Meones, cuando se suspendían plenos.
    No quiero que el Alcalde pierda los nervios, porque para la singladura de una ciudad de nuestra dimensión hace falta una mano firme en el timón, el presunto insulto, es un signo de debilidad, recomiendo vitamina B 12 y dosis de tila antes de las sesiones plenarias.

    JOSMAN.

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