GETAFE

Sentido e insensibilidad

► Pedro Castro le echa en cara a Sara Hernández que confunda la firmeza en el gobierno de la ciudad con la falta de sensibilidad social

Es bien conocido que las relaciones entre Sara Hernández, y Pedro Castro, no son buenas, ni siquiera malas; simplemente no tienen. La primera edila, ahijada política, pupila amamantada a los pechos de su antecesor socialista en el cargo se propuso desde el momento que sustituyó a Juan Soler y cogió el bastón de mando, como si fuera un borra, eliminar la huella [histórica] de su mentor y padre putativo por doquier. Y eso puede parecer un empeño propio de un titán [ahora en su equivalente femenino, para no deformar la mitología clásica]. Y nos referimos, sobre todo, a las cualidades intelectuales que deben poseer los semidioses y no a su condición física o de género. El viejo ‘Cronos’ [que se comió a casi todos sus hijos menos a Sara] es un político incombustible, después de ejercer 35 años como concejal del Ayuntamiento de Getafe, 28 de ellos como alcalde. Se dice pronto, pero a ver quién supera ese récord.

Ahora, —y no es la primera vez—, le ha arreado otra buena colleja política a cuenta de los despedidos de LYMA que ha conseguido que la alcaldesa se trastabillase y diera marcha atrás en su presunta firmeza contra las corruptelas y, sobre todo, contra los despedidos de LYMA. Y decimos presunta porque solo ha mirado con desprecio y ha actuado con iniquidad con esos ‘pobres diablos’ [bueno, no con todos] que se aprovecharon de los beneficios sociales que disfrutan todos los trabajadores municipales, funcionarios y empleados de las empresas públicas. Parece que Sara Hernández no mira a su alrededor ni se ve reflejada en el espejo; sea el primer ejemplo el cristal que deja ver las miserias de su amiga, y ahora cargo de confianza, Cristina González cuando se aprovechó en una cuantía mayor que el trabajador de LYMA aparcando gratis en el parking municipal sin tener derecho a ello ¿También merece que se le pida una pena de 6 años de cárcel? Es lo mismo… O lo parece.

El pasado día 3 de mayo tenía lugar en los Juzgados de Getafe la vista contra uno de los trabajadores despedidos al que el gobierno municipal de Sara Hernández pedía 6 años de cárcel por haberse aprovechado durante dos años de las ayudas para gafas o para ir al dentista. Está mal esa pillería que solo ha afectado fatalmente a 26 trabajadores de la empresa municipal de Limpieza. Si embargo, una  posible sanción de empleo y sueldo se convirtió en una medida disciplinaria sin precedentes en el Ayuntamiento de Getafe: despidos fulminantes salvo para dos o tres que dejaron la empresa voluntariamente y, claro, como eran afiliados al PSOE y la UGT fueron recolocados, primero en la empresa subcontratista de LYMA, Contenur, y posteriormente en Acciona, subcontratista de Parques y Jardines. Cuánta golfería.

El hecho es que el trabajador se enfrentaba a un futuro penal más negro que el de Urdangarín, habiéndose aprovechado bastante menos que el ex Duque de Palma. Y ahí es donde entró en acción el ‘compañero’ Pedro Castro, acompañado en su acción por algunos de los fundadores de la empresa pública de Limpieza, entre ellos Gregorio Gordo, Juan Manuel Vela, Alfonso Carmona y Antonio Suárez. No era un manifiesto multitudinario ni estaba acompañado de más firmas que las referidas.

El escrito de Castro, y compañía, le criticaba a Sara Hernández que confunda la fimeza [en el gobierno] con la insensibilidad. El Gobierno municipal ‘socialista’ había llevado un conflicto laboral al ámbito penal. Despedidos por 500 euros y con la posibilidad de acabar en la cárcel… Menuda reinserción la de LYMA. Mejor que esa política se la dejen a los Servicios Sociales.

El efecto deseado por los promotores prendió en cuanto el escrito vio la luz en la prensa regional y nacional. Justo dos días o tres antes de la vista en el tribunal por el primer acusado. Pedro Castro, el ‘matusalén político’ de Getafe, le daba con dureza política una bofetada a su compañera. Todo el mundo imagina o supone que, rápidamente, algún mandamás del PSOE —con más neuronas que los que rigen los destinos del socialismo getafense—, del Federal o del Regional, llamó a Sara para censurar su actitud en el caso y decirle ¿Pero qué …. haces Sara? El comunicado tiene razón: ensañarse con los pobres, aumentar la exclusión social. Y mantener la injusticia no es de izquierdas [ni de derechas], es una aberración; y además se pierden votos, tonta. Hacía daño que la regañina llegara desde las filas propias, como el ‘fuego amigo’ de las batallas confusas y disparatadas.

En el escrito, los promotores cuentan el proceso y la filosofía que rigió la constitución de la empresa pública. «Además de mejorar el servicio desde el punto de la economía, la eficacia, y la eficiencia, como varios premios del sector le reconocieron al poco tiempo de su creación, centró su atención también, en conseguir empleo a colectivos con dificultades especiales para encontrar trabajo, como son las personas con discapacidad, los parados de larga duración, o las personas en situación de vulnerabilidad, entre otros», una tarea que también podría ser asumida por los Servicios Sociales; de hecho, a cuenta de esto, Sara Hernández se ha inventado una acción social pía y misericordiosa para que sirva de propaganda al mas puro estilo ‘Goebbels’.

Conste que en el partido que disputan, así se lo toman en alcaldía, con los despedidos va ganando el Ayuntamiento. Tres trabajadores renunciaron y admitieron los hechos pero que les han dado trabajo bajo cuerda; seis que han ganado el pleito laboran teniendo que ser readmitidos [a falta de los recurso en el Tribunal Supremo]; y el resto, que de momento, está ‘palmando’. Castro y Cía aseguran que «esta circunstancia por sí sola, ya debería llevar al Gobierno municipal a recapacitar sobre su inflexible decisión inicial, implacable e injusta, así como al Pleno Municipal, incapaz de ejecutar sus propias decisiones de proceder a la readmisión de las personas despedidas».

«Algunos están ya en exclusión social, han perdido sus viviendas —o la pareja—, y tienen que acudir a organizaciones sociales para poder comer y vestir». Los firmantes aseguran que el objetivo de una sanción es «garantizar que no se vuelva a producir el hecho que la motiva, de forma equilibrada y proporcional, y que a su vez permita la rehabilitación del que la comete, teniendo en consideración también lo reparable o irreparable del efecto del hecho que puede motivar la sanción».

Y consideran que «con un mes de empleo y sueldo de sanción, también se hubiesen resarcido sobradamente las supuestas cantidades percibidas irregularmente. Pero no. La opción del despido no contempló nada de esto. No contempló la sanción, la recuperación de lo supuestamente percibido anómalamente y la rehabilitación. Solo contempló la ‘ejecución laboral y social’».

El hecho es llegado el día del juicio por la vía penal contra el primero de los trabajadores despedidos, sea quien sea el que ha intercedido o por la presión del exalcalde, Sara Hernández retiró la petición de la acusación particular de 6 años de cárcel. Pero allí mismo, en el Juzgado. El caso, es que por el procedimiento penal, el fiscal está obligado a hacer un escrito de acusación o exculpación. Y en este caso, el ministerio fiscal ha pedido una pena de dos años y medio para el acusado. Podía haber negociado seis meses, pero el acusado no ha querido; cuando las posturas se enconan, como los pelos del culo, el grano acaba mal.

Los firmantes del escrito que ha provocado la marcha atrás de Sara Hernández siguen reivindicando que el Ayuntamiento retire las denuncias por la vía penal que aún no tienen escrito ni calificación del fiscal. Se supone que lo harán, pero nada es seguro, augurando las decisiones de la errática alcaldesa.

 

Ángel Muñoz, Delegado de Limpieza y Medio Ambiente y responsable de LYMA

Propaganda a costa de menores delincuentes

Para conjugar las lágrimas y la publicidad negativa contra ella misma y contra el PSOE de su política en LYMA, Sara Hernández se ha sacado un conejo de la chistera [nombre que, lejos del sombrero de los magos, podría dar pábulo a una chanza u ocurrencia graciosa]. Es de chiste. Valore el lector, la credibilidad y la sensibilidad de la propuesta: «menores infractores, a los que los jueces hayan establecido medidas no privativas de libertad, realizarán actividades de interés social y medioambiental a través de la empresa municipal de limpieza de Getafe (LYMA)». ¿Infractores o delincuentes?

Los contratamos, los hacemos indefinidos, les permitimos que hurten [o que se aprovechen], que campen a sus anchas por Getafe y luego, para quitarnos las posibles manchas, los empujamos a la basura. Y para que parezca una propuesta la mar de ingeniosa y solidaria, fuera de la propaganda ‘goebbeliana’, LYMA ha firmado un convenio con la Asociación Murialdo (Que no se enteran o contribuyen a la limpieza de imagen de la alcaldesa). Lo mismo nos traen a menores infractores de otros municipios, como si no tuviéramos bastante con los de aquí, solo para hacerse publicidad ¡Qué cara tienen!

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