DESDE LA DOBLE A

Sobre la represión sindical en Leganés

Que no corren buenos tiempos para la lírica ya nos lo avisaban. Que cada día va a peor, también lo sabemos. Que retrocedemos en derechos y que se derrumba aquello por lo que lucharon y consiguieron nuestros abuelos es el drama con el que tenemos que tragar cada día.

Es realmente insoportable ver cómo los derechos y condiciones laborales son cada minuto más injustas y precarias para gran parte de trabajadores. Mientras, la brecha entre los poderes políticos y empresariales se abre respecto al pueblo. Hemos llegado hasta el traumático y muy triste punto de ver cómo en nuestro país se criminaliza la legítima protesta obrera y la sindical.

En Leganés, tenemos muy candente el conflicto de lo que ya se conoce en redes sociales como #HelechosEnLucha. Hace unas fechas entrevistaba a Santiago de la Iglesia, presidente del Comité de Empresa por CGT. Él lo explicaba muy bien, pero yo resumiré. Como siempre la cuerda se rompe por la parte más débil y ésta, muy desafortunadamente, corresponde a los trabajadores. Como siempre la empresa que menos cobra al Ayuntamiento (porque siempre hay que externalizar todo) es la que menos pagará a sus empleados y que los someterá a peores condiciones laborales. No podemos pagar bien a los trabajadores y hacer cumplir a las concesionarias con sus obligaciones, pero sí regalarle 2,5 millones de euros a club privado como el Leganés de nuestros riñones.

Hay mucha gente, muchos trabajadores, que se levantan muy temprano y que llegan muy tarde a casa, pero que no les pagan un salario digno acorde a sus horas y profesionalidad. O cuando quieren realizan un ERE ilegal y se quedan tan anchos. Es un panorama desalentador y cruel. Es un panorama que elaboran las empresas en connivencia con los políticos de turno.

Es lamentable lo que está pasando con Helechos en Leganés. Estamos hablando de trabajadores que cobran lo justo para intentar llegar a fin de mes con toda la dignidad del mundo. Estamos hablando de personas a las que no se las puede torear ni jugar con ellas como hacen las adjudicatarias y por supuesto el alcalde, Santiago Llorente. Es absolutamente obsceno que Llorente se funda en cachopos y alcohol en una sola noche, con dinero público, la mitad de lo que cobra en todo un mes un trabajador del Mantenimiento de Zonas Verdes del Ayuntamiento de Leganés.

Ya hemos visto que es un alcalde sin palabra. Seguramente, eso es lo peor de lo que puede carecer, de la palabra, cualquier persona que sea decente. Duele mucho tener que ver cómo gente honrada y trabajadora que tiene que pasar por estas estreches y que tiene que luchar con todas sus armas por defender su empleo se les expulsa del Pleno y el alcalde, en un ejercicio de verdadero y rotundo sátrapa, se guarece tras una puerta cerrada. Ese es el socialismo de Llorente. ¿Pero qué le vamos a pedir al PSOE? Lo está demostrando hoy mismo. Un partido más de derechas, que practica fraude electoral y que entrega el país al primer partido imputado de la democracia, al que destruye ordenadores o al de “sé fuerte”. Y Leganés lo avala puesto que la mano derecha de Llorente, Laura Oliva (directora irregular y que tendría que estar cesada por petición en Pleno) votó en el Comité a favor del abstencionazo. Sí, sí, la misma del “por qué y por cuánto” y que miente en una Comisión de Investigación, pero que se calza más de 50.000 euros al año de todos nosotros. Esa misma que certifica que no sólo a nivel nacional sino también en Leganés el PSOE y el PP cohabitan.

De la Iglesia y dos compañeras fueron despedidas el martes. Hace unas horas, readmitidas. Hablé con él en privado y lo expreso en público, celebro esta victoria de la clase obrera. No debemos ni tenemos que consentir que se criminalice la protesta social, laboral y sindical. Ya lo hemos visto con CocaCola en lucha o con Airbus. Conviene que la clase trabajadora se vuelva a unir y haga valer sus derechos. Conviene no retroceder ni un solo milímetro en materia de derechos laborales. Conviene que el trabajo de nuestros abuelos no resulte en vano. Conviene acordarnos cuando se jugaban su futuro al practicar la huelga a las puertas de las fábricas, pero consiguieron avances. Avances que costaron mucho. No se pueden perder. Hay que saber decir no a condiciones injustas, no a más horas que las que se pagan, no a condiciones no legales ni morales, no más carga de la que le recae a cada trabajador por contrato. Sí a la dignidad laboral.

Son inadmisibles los laberintos que ha de librar el trabajador, mientras de sus costillas sale el sudor que sostiene a los 27 y más tropa que tenemos como representantes. Todos ellos, los del tiempo completo y los liberados, cobran muchísimo, pero sí que hubo dos partidos como ULEG y Leganemos que se opusieron a estos salarios fuera de la realidad social que los votó. Duele mucho ver la panda de enchufados generales de Llorente mientras los trabajadores de Helechos hacen cuentas para organizar su mes. Provoca mucho dolor ver cómo Oliva que miente a todos los ciudadanos sigue cobrando más de 50.000 eurazos anuales, duele ver a otro enchufado regular como Oliveira manchar e insultar a periodistas por redes sociales y sigue cobrando lo mismo, a otro enchufado regular e hipócrita como Vicente Baeza que hace dos años ponía el tuit de las comidas del anterior alcalde, pero él participó de la cachopada y así podríamos continuar…

En cualquier caso, me alegro profundamente de esta victoria de los trabajadores toda vez que se pretendía una persecución sindical y vulnerar derechos fundamentales. A los que molestamos nos quieren lejos. Toda empresa tendría que tener, al menos, 1000 trabajadores; así habría sindicatos y nadie jugaría con los sueldos, condiciones o vacaciones de los empleados. Siempre y cuando la labor sindical se ejerza de la mejor de las maneras, por supuesto.

Es una victoria para ellos, para Helechos en lucha, pero también para Leganés. Es una derrota más para Llorente y secuaces mientras se encargan de subirnos el IBI. Nos lo suben a los trabajadores, pero al concesionario de La Cubierta, se lo perdonan. Es lo que tiene un gobierno de pseudoizquierda, que se pliega a los poderosos y que aumenta la desigualdad.

Es una victoria para Leganés porque son consabidos todos los enemigos que está generando este gobierno, trabajadores, madres y padres de alumnos de escuelas infantiles y colegios, entidades sociales y tejido asociativo. Y habrá más victorias porque los que acabo de citar saben que el mejor momento para rendirse es nunca y porque tenemos un alcalde que no tiene fondo físico ni psicológico para aguantar las justas embestidas de un pueblo que clama por soluciones justas.

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1 Comentario

1 Comment

  1. Josman.

    28 octubre, 2016 at 12:44

    Me entristece el despido de cualquier trabajador, Hoy Santiago, mañana seguirá la noria girando, sacando cangilones repletos de hombres y mujeres.
    Entrarán otros/as, casi siempre con menos salarios, por ello sabemos todos que, con salarios mínimos se cotiza mínimamente a la S. Social.
    El ayer ha muerto, el ayer juega al Mús y al Túte en los hogares de la tercera edad.
    Conocí y vivir y hasta me enfrenté a aquella generación que, menos preparada académicamente, cristalizaban los derechos laborales y sociales.
    Hoy vemos este goteo que desangra a la clase trabajadora, las reformas laborales, el estado anímico colectivo, vivimos en una sociedad entregada a una oligarquía invisible, y nos gobiernan meros soldaditos de plomo como aquellos del Rastro Madrileño en mi infancia, después llegarían los de goma y plástico.

    Y repito, la juventud actual tiene los estudios pero en general carece de aquél empuje soñador de sus abuelos algunos éramos semianalfabetos, muchos se sacaban el graduado en el Rosalía de Castro, centro de mayores, y sin embargo, la solidaridad con los compañeros era un ejemplo.

    Los conocí, los conozco, y muchos de ellos saben que yo estaba enfrente de su barricada -por motivos profesionales- hoy son ancianos, yo empiezo a serlo, y me entristece la poca comprensión y la escasa solidaridad, salvo en sus compañeros de Helechos.

    Siendo el menor poeta amateur de Leganés, “Me duele Leganés y España” como a Unamuno.
    Os agradezco a la prensa éste eco necesario, este alivio de la palabra escrita, quizás porque es lo que nos queda, aquello de Blas de Otero, que pedía “la paz y la palabra”, hasta dar con sus huesos en el Psiquiátrico de Leganés.
    Y yo, que tanto hablo de Valle Inclán, demasiado, he leído que tras beber alcohol y consumir su dosis de Opio, gritaba contra la podredumbre social a las puertas del Palacio Real, cada tiempo ha tenido su lucha, cada tiempo tiene sus víctima, mañana Adrián Argudo, habrá otro motivo para escribir, porque Leganés cada amanecer tiene una urticaria donde rascar, no es aconsejable dicen los médicos, pero alivia el escozor.

    JOSMAN

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