DESDE LA DOBLE A

Solidaridad con Cassandra

La mía y la de tanta y tanta gente. Los mensajes de apoyo y de ánimo hacia Cassandra en redes no se han hecho esperar. Es más, han sido un clamor. Y es que no podía ser de otra manera.

Sé que más allá de las palabras de aliento, nadie podemos ponernos en su piel y que el verdadero sentimiento y sufrimiento de lo que está pasando sólo lo sabe ella misma. Por supuesto, soy de los que piensan que es una barbaridad. Una barbaridad lo que se le ha hecho a esta chica de 21 años y no el contenido, más o menos acertados, de esos tuits que puso hace unos años, cuando era más pequeña, cuando tenía 17 años.

¿Hasta dónde estamos llegando? Insisto, por unos comentarios, ¿se puede destrozar la vida de una chavala de 21 años? Mientras en este país se hace todo lo posible para proteger la vida de algunos y que sigan montados en sus bicicletas y disfrutando de sus yates, se intenta frustrar el proyecto vital de otros. Claro, hacerlo con una chica de 21 años por un par de chistes resulta muy sencillo. Pero, si en este país los titiriteros han estado en la cárcel y otros ni la pisarán…

Todo este dolor debe llevarnos a una reflexión y a leer entre líneas. ¿Quieren que estemos callados? ¿Son sentencias para decir al resto que mejor mantener la boca callada? ¿Tenemos una Ley de Seguridad Ciudadana como tal o una Ley de no decir ni mú al Gobierno? ¿Alguien pretende que en Twitter no pasemos de dar los buenos días, de poner #FelizLunes y similares?

¿No es un chiste malo el cesto inmenso de manzanas podridas que ya da para hacer sidra? Ese chiste sí es cruel y no le pasa nada a esas manzanas. ¿No es un chiste cruel la miseria en que vive tanta gente en España, la precariedad y la insoportable tasa de desempleo? ¿Acaso no es el peor de los chiste no saber nada de nada de nada de nada, no me consta, no lo recuerdo? Pero, no. Tiene que ser ella. Hay que lanzarse sobre ella y marcarla de por vida. Hay que ir a por Cassandra. Hay que ejecutar, de nuevo, una vergüenza más contra la parte “débil”.

Además, esta chica está teniendo que soportar comentarios totalmente inadmisibles de cualquier lugar que se reclame como democrático y que tienen que ver con la transfobia. Manda, encima, narices. ¿Habrá un rasero similar para esta gente de mente cerrada que ataca a Cassandra por ahí?

Por supuesto, en esto último también ha obtenido el apoyo de muchísima gente. Supongo que ahora nada podrá serenarla. La injusticia, a veces, sólo necesita de tiempo. A veces, la vida hace cargar con situaciones inmerecidas e irrazonables. Pero, también hay que pensar que, al final, todo se equilibra.

Claro que esta sentencia, como tantas otras delirantes, arruinan. No cedas en tu sueño de ser profesora, aunque, quizás, tenga que tardar un poco más. No les des esa concesión. No, porque muchos estaríamos encantados de que fueses profesora de nuestros hijos. Mi apoyo, como el de miles y miles de ciudadanos, a Cassandra y a la libertad de expresión.

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1 Comentario

1 Comment

  1. MalenaGuiomar

    1 abril, 2017 at 12:03

    Es humor negro o desequilibrio mental desearle la muerte a todo el que le cae mal? ¿Cuales son los límites de la libertad de expresión que el sentido común obliga a autoimponernos?¿Quien es la víctima, Cassandra o los aludidos en sus tuits? Si yo soy Cifuentes la hubiera crujido.La condena es desproporcionada: yo le hubiera impuesto los dos años y seis meses que pedían pero de internamiento psiquiátrico

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