GETAFE

Acaba la porfiada aventura del ‘bacoñal’ de Getafe

baco

 

Los vecinos del barrio de El Rosón, y especialmente los de la calle Terradas, la bautizaron como ‘bacoñal’ en referencia al conflicto valenciano del Cabañal, icono de la lucha, la protesta y la reivindicación urbanística. La terraza del restaurante Baco despertó, antes de estar lista para su apertura, las suspicacias de los vecinos, la mayoría de ellos compradores de los pisos que el mismo propietario del local y su ostentosa terraza, Francisco Felipe González Gervaso, había promovido y construido en una de las esquinas donde antiguamente se levantó la fábrica de frigoríficos Kelvinator.

El lunes de esta semana se ha empezado a desmontar la instalación tras una orden del Ayuntamiento de Getafe. Las denuncias de los vecinos quedaron ‘pasmadas’ en los vericuetos del Ayuntamiento de Getafe [durante el gobierno de Juan Soler] y en los cajones de los juzgados y de la fiscalía anticorrupción tras constatarse el cambio de gobierno municipal y la posible solución administrativa del caso después de dos años de conflicto enquistado.

Al entonces alcalde Juan Soler le cayó el marrón provocado por uno de los personajes más influyentes y conflictivos de la derecha local y comarcal. Tras apoyar con sus medios de comunicación a todas las candidaturas ‘populares’ de la zona sur en los comicios de 2011 —entre ellas a la de Juan Soler— se erigió en factótum de la comunicación de los alcaldes populares en la zona sur que le correspondieron [generosamente] con adjudicaciones y cantidades ingentes de publicidad en sus medios ‘callejeros’. El dislate y la prepotencia del constructor dejó al primer edil getafense ‘en fuera de juego’.

La terraza del restaurante, instalada sobre la vía pública como todas, llamó la atención por su sistema constructivo más parecido a un local comercial definitivo que a una instalación ligera y provisional para el uso hostelero al aire libre. Las vigas, el cerramiento y la instalación de aire acondicionado hacían pensar en una «apropiación [definitiva] indebida del espacio público». Además, había acogotado a un árbol y había dejado fuera de servicio algunos elementos de mobiliario urbano como se puede constatar en las fotografías difundidas en su día por los residentes junto a la instalación.

Los vecinos del edificio se constituyeron en plataforma de afectados, abrieron página en facebook y empezaron a airear la porfía del constructor [y editor de prensa local] en mantener una instalación que se saltaba la ordenanza para la instalación de terrazas. Inmediatamente, los ‘aglutinantes’ del movimiento contra la [obcecación del constructor] terraza empezaron a recoger firmas, acción que no estuvo exenta de algún incidente o conato de enfrentamiento entre algunos de los firmantes y el dueño de la terraza. Finalmente entregarían al Ayuntamiento unas 1.300 firmas con la [anunciada] reticencia de su posible eficacia. La provocación de Felipe González, —que quizás le hubiera salido bien en cualquier otra esquina del municipio—, provocó la parálisis del gobierno de Juan Soler. IU, con militantes afectados en la esquina del aborrecido ‘bacoñal’, presentó una moción para intentar desmontar el ‘chiringuito.

El Pleno del Ayuntamiento debatió la moción en el mes de julio de 2014 aprobándose por unanimidad que el Consistorio se comprometía a cumplir y hacer cumplir la legalidad vigente. En el debate participó el propio Felipe González, quien aseguró «que su instalación era perfectamente legal». Y punto. Hoy, la realidad viene a demostrar su alegalidad o ilegalidad. De lo contrario, ya se podría echar a temblar el letrado del Ayuntamiento y la propia alcaldesa Sara Hernández. Sin embargo, el tigre de otros tiempos, languidece en sus medios a medio camino de ser fiel a sus otrora amigos los alcaldes populares o someterse de de manera taimada al poder socialista de Sara Hernández y a los escasos contratos de publicidad que intentan mantener la docilidad de la prensa local en la capital del sur.

Conocido simplemente como Felipe González —o elLechero de Getafe, mote que recuerda su origen humilde—, creció [enormemente] como promotor y constructor en Fuenlabrada, extendiendo con habilidad sus negocios en el ámbito geográfico y en el objeto social de sus empresas. Por donde ha pasado, ha generado, además de lucrativos negocios, conflictos y polémicas. De Leganés a Menorca pasando, como en este caso, por Getafe. La oposición ‘pepinera’ denunció en su día que el Alcalde de Leganés se había plegado a los intereses del constructor y dueño del periódicoAl Cabo de la Calle. Incluso se solicitó una comisión de investigación tras una de las adjudicaciones del alcalde Jesús Gómez al empresario y que la oposición calificó de ‘irregular’. La adquisición de una antigua fábrica de calzado situada en la localidad menorquina de Ciudadela le supuso críticas en los foros y en los blogs de la isla a cuenta de su política de personal. También es pública su afición al pleito y la disputa jurídica.

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