EL ÚLTIMO HOMBRE

Ángel Muñoz, poeta y héroe

En plena última Feria del Libro (Madrid) de este año 2017 recibí la buena noticia de que a mi amigo el poeta Ángel Muñoz Rodríguez se le había condecorado con la Medalla al Mérito Policial. Sí, al Mérito Policial. Porque Ángel, licenciado en Historia del Arte, además de mi amigo, además de poeta (cuyo más reciente libro, ‘Las cosas que conoces’ (Huerga&Fierro, 2015) se ha publicado en la editorial de la que formo parte) es policía, desde hace bastante años, tantos como su dedicación a la escritura, pues ya cuenta con casi media docena de libros publicados. ¡Ojo! amenaza con publicar un nuevo libro próximamente.

Un día del año pasado 2016, en algún lugar de la Comunidad de Madrid, una madre a las 21:30 hrs. de la noche estaba en la puerta de un ambulatorio, cerrado, llorando con su bebé en brazos. Llegó al poco un coche patrulla, en él iban dos agentes de uniforme, uno de ellos nuestro hombre, de copiloto. Cuando salió del coche y se acercó, Ángel pudo ver más de cerca la escena: la niña que la mujer llevaba consigo estaba morada y no respiraba.

La cogió en brazos y corrió hacia el coche dejando atrás a la madre. “¡Vuela al hospital!”, le grita a su compi al volante. En tres minutos ya estaban.  Entró en Urgencias con la niña en brazos al grito de “¡¡Un médico!!”.

Salió un pediatra de Urgencias. Mientras Ángel sujetaba al bebé, el médico le introducía un tubo de plástico, una sonda para los pulmones y a la niña ya le empezó a cambiar el color de la cara. Se estaba ahogando con algo del calostro de la madre. Según el pediatra, gracias a la rapidez de los agentes, gracias a la sangre fría y aplomo de Ángel, la niña estaba viva.

Así es el día a día de Ángel, proteger y servir. Así él lo relata en este poema inédito:

CUANDO SALES A PATRULLAR

Me pongo los guantes.
Mantengo la alerta
y la guardia alta.
No es difícil
encontrar voluntarios
dispuestos a jugar con mi sonrisa
a importarles poco
si duermo
o no.
por las noches.

Esta acción forma parte del trabajo de Ángel. Por supuesto como policía su deber ante todo es “proteger y servir”, pero tratándose de la vida de una criatura de tan pocos días de vida y su eficacia y rauda reacción, la Comunidad de Madrid, con el alcalde del municipio donde se obró tamaña acción presidiendo el acto, el concejal de seguridad, el subinspector de la policía y el Juez Pablo Ruz (quien le condecoró con la medalla) arroparon y rindieron honores a este poeta. Que además es policía. Un buen policía, y además honesto.

Incluido en su más reciente poemario ‘Las cosas que conoces’, cierro esta columna con un poema de este libro que refleja al “poli-poeta” que aunque sea héroe con uniforme, teme y sufre como todo ser humano:

La vida parece que espera más de mí
y nadie me enseñó
a incluir la palabra miedo
en el vocabulario habitual
de mi regreso
en solitario
a casa.

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