DIARIO DE UN JUBILADO

Carlos Delgado, el Forrest Gump de Leganés

Albert Rivera de Ciudadanos, Miguel Ángel Revilla de Cantabria y Carlos Delgado de Uleg se dan la mano; la imagen es de película.

Uleg cuenta con 6 concejales, tantos como el PSOE y el PP aunque nolos suficientes para que Carlos Delgado se hiciera con la Alcaldía que era y es “lo que más quería”.

Los de ULEG están convencidos de que la ciudad de Leganés tiene necesidad imperiosa de Carlos Delgado y nada más que de Carlos Delgado, lo que ocurre es que todavía los vecinos no lo saben.

♦ El socialista Santiago Llorente era investido como alcalde de Leganés el pasado 13 de junio de 2015, hace apenas nueve meses y Carlos Delgado, líder de los independientes de Unión por Leganés, ULEG, todavía no ha sido capaz de digerirlo: «Varios partidos -declaraba este último al periodista de la agencia EFE- han traicionado la voluntad por el cambio y la regeneración que proclamaban en sus programas, y al final van a gobernar los de siempre». Al parecer, no solo el PSOE e Izquierda Unida “han traicionado la voluntad por el cambio y la regeneración”, también los de Leganemos que ideológicamente se sitúan en las antípodas de estos independientes, no sabemos de qué ni de quién. “Los de siempre”, debería saberlo Carlos Delgado, si es que se refiere a los socialistas, son los que han estado al frente del Gobierno municipal durante los últimos cuarenta años para hacer de Leganés lo que Leganés es en la actualidad, un buen lugar para vivir. En aquel año de 1979 todo estaba por hacer: colegios, institutos, centros de salud, hospital e incluso la universidad Carlos III. Luego vino el metro, el Metro sur, el parque de Polvoranca, el polideportivo Europa y tantas otras cosas como para sentirse orgulloso de nacer y vivir en Leganés.

Santiago Llorente, en su discurso de investidura hablaba de abrir puertas para la formación del Gobierno municipal «a todos los partidos menos al PP», quiso dejar bien claro. Además, en alusión a este último partido y a ULEG, pedía que se dejaran “de enfrentamientos en las redes sociales para que sea una legislatura de consenso, acuerdo y diálogo». En las redes sociales y en algún que otro periódico local. Pero eso, al parecer, con Carlos Delgado y algunode sus seguidores es imposible, porque ellos, los de ULEG están convencidos de que la ciudad de Leganés tiene necesidad imperiosa de ellos y nada más que de ellos, lo que ocurre es que todavía los vecinos no lo saben.

En las Elecciones municipales de 2003, ULEG conseguía 1.613 votos, subiendo hasta los 5.422 votos en las municipales de 2007, siendo elegido concejal Carlos Delgado. En las municipales de 2011 dobló estos resultados, pasando a ser la tercera fuerza política del municipio con 4 concejales, todo un fenómeno a tener muy en cuenta. Por último, la primavera del año pasado, conseguía 6 concejales, tantos como el PSOE, Leganemos y el PP aunque no con lo suficienterespaldo vecinales para que Carlos Delgado se hiciera con la alcaldía que era y es “lo que más quería”. Santiago Llorente se convertía en el alcalde por el voto de los vecinos que no por el voto de los concejales, le pese a quien le pese, sobre todo al líder de ULEG que nunca, nunca se lo va a poder perdonar.

“Marcó bastante mi vida la lectura del famoso capítulo de El Quijote —escribe Carlos Delgado en internet— que trata del universal discurso de las armas y las letras”. Y añade a renglón seguido: “Adaptado su contenido a los tiempos actuales, me enseñó que siendo imprescindible la formación, el conocimiento y la búsqueda de la verdad, más aún lo es el intentar llevar a cabo el ideario y los valores en los que uno cree”. Para llevar a cabo esos valores en los que dice creer, fundó este partido, porque él, ante todo y sobre todas las cosas, está por Leganés hasta perder el sentido. No se olvide, por si acaso, que Leganés no es un partido político, es un municipio con un colectivo vecinal con derecho a pensar como mejor les venga. Lo del municipio era cosa de la dictadura franquista y su democracia orgánica.

Pero Carlos Delgado apunta más lejos, su ambición no tiene límites, es algo que ya lo ha demostrado en más de una ocasión, no pudo con Albert Rivera y terminó calificándole de lagarto extraterrestre. “Son muchas las personas que imaginan qué harían si fueran alcalde, ministro o presidente del Gobierno -afirma sin el menor decoro-, pero pocos emprenden la marcha y se dedican en cuerpo y alma en luchar por sus sueños e ideales”. Carlos Delgado, como un imparable Forrest Gump leganense, hace unos años emprendió esa alocada marcha hacia nadie sabe.

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