OPINIÓN

Carta a Felipe VI: debe cambiar el orden de su agenda

Por si no se me ha notado, diré que soy republicano. No tanto por añoranza de aquella legalidad vigente que no pudimos disfrutar, sino porque no caben en nuestro siglo fundamentos como el de la sangre para heredar ni el menor ni el mayor de los cargos públicos pagados por los contribuyentes.

Pero una cosa es eso y otra soportar como otro ciudadano, Rajoy, dando la razón a las sospechas que le rodean más y más cerca cada día, se burla de todos y también de esta Corona que unos defienden y otros no, aunque estudiaríamos lo de salvar a Felipe, sin “de Borbón” si, a cambio, él se convirtiera a la democracia de verdad, la electoral, proponiéndose para Presidente de la Tercera República Española. Incluso aunque tal “sacrificio” solo lo fuera para intentar convencer a los catalanes de que no monten la suya y se terminen largando de España. Entonces, señor ya ex-Rey, subiría usted hasta el cielo de nuestros mejores pensamientos. Y durante mucho tiempo.

Pero, apartando a un lado la ilusión que no deja de abordarnos a cada requiebro, regresaremos a hoy mismo y ahora. Buscamos, reclamamos, un gesto Real que, aunque sea mínimo, siempre será grande, frente a tanto abuso por parte del presidente de un PP que ha manchado todas las instituciones que tanto han usado él y los suyos. Un hombre al que, si me encontrara en una de esas cervecerías que tanto visitaba en campaña electoral, lo miraría fijamente a los ojos, me levantaría, me acercaría hacia él lentamente y con los brazos en alto para no levantar sospechas y, desde no menos de un metro de distancia, le diría en voz alta que no tiene vergüenza.

No tendré la ocasión, pero nuestro rey de ahora, Felipe, quien sabe qué en el futuro, tiene la obligación de recibirlo en los próximos días, y en el orden que él mismo establezca.

Como esto va a ocurrir, le voy a pedir dos cosas, como primer ciudadano de España que es según la Ley.

En primer lugar, que no soporte la nueva humillación de, por aquello del “qué dirán” o por lo que sea, citar al ciudadano sospechoso Rajoy en el privilegiado último lugar de todas las comparecencias, cuando podrá saber todo lo que han hecho y dicho los demás. No se lo merece y ha perdido esa ventaja por sus propios méritos. En la primera ronda solo le sirvió para reírse del rey y de todos nosotros. Por tanto, debe citarle antes que a Rivera, Iglesias y Sánchez, unos muchachos que han demostrado muchas más ganas de negociar para inventar un gobierno y de presidirlo. En cambio, Mariano no había hecho nada, y es un señor cada día más rodeado de policías, jueces y fiscales, pero no para saludarlo. ¿Qué aparecerá mañana en las portadas?

Es más, ciudadano Felipe, si fuera prudente debería citar a Rajoy en primer lugar, no vaya a ser que cuando lo llame a Zarzuela tenga que llegar esposado y con un funcionario a cada lado, vigilando. Estoy seguro que él acudiría pero ¡¡menuda vergüenza!!

Y lo último que le pedimos al rey es que no sonría. Que no se le note feliz cuando se haga la foto con ese ciudadano sospechoso de apellido Rajoy, que quizás ya esté siendo investigado según el idioma que ordena nuestra RAE, el que existía antes de que su gobierno secuestrara esa palabra, otra tropelía, para suprimir aquella tan molesta de “imputado”, que solo se aplicaba tras pasar por el Juzgado. No queremos ver ni la mínima sonrisa dibujada en su rostro, ciudadano Felipe. No podríamos soportarlo.

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