LEGANÉS

Conflicto entre trabajadores municipales de Mantenimiento y el Gobierno de Leganés

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Si no creen en lo público, sencillamente que lo digan y no mientan

Con la cifra de un millón y medio de euros a una gran empresa se acaba el problema para el alcalde

Llorente se comprometió no sólo a no privatizar sino a estudiar alguna remunicipalización


 

 

El conflicto entre los trabajadores públicos de Mantenimiento de Instalaciones Municipales y el Gobierno de Leganés se está alargando en el tiempo, concretamente desde mayo. Este descontento nace cuando los trabajadores tienen conocimiento de que el PSOE e IU licitan un contrato para que una empresa preste los servicios de mantenimiento de edificios municipales, que actualmente son realizados por los propios trabajadores de la casa.

Desde entonces, el Comité de Empresa, los operarios del servicio de Mantenimiento y también la plantilla municipal están reivindicando la paralización de este pliego, una organización más clara y eficiente, acordar que los servicios prestados por empleados municipales continúen prestándose igual y recuperar el empleo perdido durante la última legislatura del PP. Cabe recordar que, en los últimos cuatro años, fueron más de 200 puestos de trabajo los que se extinguieron en el Ayuntamiento como consecuencia de los recortes. La idea que transmiten los trabajadores es que solventar esta falta de personal no puede pasar por vender los servicios municipales a las grandes empresas. Estamos hablando de más 1.500.000 euros para un pliego de mantenimiento. Como en todo conflicto, es de suponer, la escucha y diálogo entre las partes es la vía para llegar a los acuerdos. Sin embargo, en este caso, los trabajadores municipales se están encontrando con el portazo, literal, del alcalde, Santiago Llorente. Una cerrazón, la del máximo regidor, que ha propiciado las legítimas protestas de los afectados en Pleno y, como consecuencia, la suspensión de éstos por parte de Llorente.

Francisco Rebolledo es secretario general de la Sección Sindical de UGT en el Ayuntamiento de Leganés. Una voz autorizada para hacer de amplificador y aglutinar el sentir general de los trabajadores. En cuanto a la situación actual, Rebolledo expresa que “llevamos, tanto representantes como los propios empleados de mantenimiento, presionando desde mayo para sentarnos a negociar. Creemos que hay margen para que las necesidades del Gobierno como arreglo de cubiertas y reformas menores, para las que el Ayuntamiento no cuenta ni con material específico ni con personal cualificado, se puedan llevar a cabo e igualmente se mantengan los servicios que hoy prestan los empleados públicos como gestión directa (pintura, albañilería, fontanería, electricidad)”.

“Una de las cosas que más está chocando en esta cuestión es que sea, precisamente, este equipo de Gobierno (PSOE-IU) quien tenga el afán de llevar a cabo estas privatizaciones. No solamente por su corte ideológico, progresista-comunista, sino porque Llorente, en campaña, no era amigo de ellas y además tenía compromiso de estudiar los contratos y municipalizar algunos de los servicios ya privatizados en otras épocas. Tampoco están contempladas en el programa de IU. Pero, toda vez que se encuentran como máximos mandatarios del municipio, ¿por qué quieren privatizar? “Es muy buena pregunta, pero ni siquiera el Gobierno, que firma el pliego, lo tiene claro. El argumento más socorrido sería el económico”, explica Rebolledo. De todas maneras, no consta en el expediente ningún informe técnico que pudiese justificar fehacientemente que esta opción sea más rentable. En cuanto al pliego, los representantes de los trabajadores lo tienen claro, “es un totum revolutum realizado en la anterior legislatura por el PP, que finalmente decidió no publicitar. Es un pliego abierto en el que no se exige ningún trabajo en concreto y por esa indefinición se calcula un importe de 1.800.000 euros que pagar”.

De todas formas, el argumento escuchado desde PSOE-IU es el factor de liquidez para mantener la plantilla municipal. Esta opción contrasta con otras situaciones para las que sí hay dinero como la subvención pública al CD Leganés, corridas de toros, ópera Carmen… Francisco Rebolledo que, es tajante en esta cuestión, no cree que sea un problema económico el que motive esta situación, “menos dinero… ¿para qué? Leganés es uno de los municipios, no sólo de Madrid sino de España, con mejor situación económica y financiera. Ha sido un argumento tan manido y pobre que en algunos municipios se ha revertido con el tiempo esa situación. Aquí tuvimos la palabra, por parte de quienes nos gobiernan, de revisar contratos, pero…”

Entonces, ¿dónde se encontraría la verdadera justificación? “En la comodidad. Un giro hacia posiciones liberales en economía de los tradicionales partidos de izquierda. Creen más en la gestión empresarial que en la gestión política” explica Rebolledo mientras lanza un dato demoledor, “todas las privatizaciones en Leganés las han llevado a cabo esos gobiernos progresistas. Ya no choca. Es uno de sus “debe” que habrían de revisar si de verdad creen en lo público. Que lo demuestren con arrojo, creatividad, empeño y profesionalidad. Si no creen o no son capaces, sencillamente que lo digan y no mientan”.

Pérdida de empleos y precariedad

Como se citaba anteriormente, son más de 200 los empleos públicos perdidos en la anterior legislatura como consecuencia de los recortes. Además, no sólo eso sino que la precariedad laboral se ha extendido. Actualmente, hay más de 250 contratos temporales. Se está luchando por una mayor estabilidad de la plantilla que logre afianzar el empleo público y dotar de seguridad y estabilidad a los trabajadores y familias.

“No hay un problema de dimensionamiento sino de organización y efectividad. Un ejemplo, si para limpiar los edificios municipales se necesitan 120 limpiadores y en plantilla real hay 70, ocurrirá que se dará un mal servicio y aumentará la carga de cada trabajador. A la población se traslada que los empleados públicos no hacen bien su trabajo y que tienen muchos derechos. Pero, nadie dice que donde tiene que haber tres limpiadores, por las dimensiones del centro, hay uno. El objetivo es hacer creer que con una empresa privada todo estaría más limpio. Nadie se cuestiona que el importe final será prácticamente el mismo, con la salvedad de que ese importe incluye IVA, el beneficio empresarial y el detrimento de las condiciones económicas del trabajador”, analiza Francisco Rebolledo y sentencia que “con la cifra de un millón y medio de euros a una gran empresa se acaba el problema para el alcalde”.

Si es mejor el modelo de trabajadores municipales o el de grandes empresas se ha convertido ya en eterno debate. Los afectados destacan que la vocación de servicio público o compromiso con los vecinos es innegociable de su parte. Además, nos cuentan que “las administraciones tienen dificultades para hacer cumplir contratos o rescindirlos. Los lobbys han conseguido que “el pastel” de lo público se reparta sólo entre grandes empresas y multinacionales, dejando fuera a Pymes y autónomos. Las empresas hacen lo más económico para sus cuentas”.

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Encierros y protestas en los plenos de los trabajadores municipales

En esta tesitura, los trabajadores decidieron encerrarse y pasar una noche en el edificio de Plaza de España para luchar por sus puestos. Pero no sólo eso, han repartido octavillas, pegado carteles en centros de trabajo, se les ha visto cada martes que hay Junta de gobierno local, han mostrado su indignación en los plenos, que son el órgano de máxima representación municipal o también estuvieron presentes en el Debate del Estado de la Ciudad, donde mostraron su malestar y se posicionaron en contra de la privatización. No en vano, hasta llegar al Pleno, el Comité de Empresa intentó sentarse con el Gobierno. Precisamente, como consecuencia de esto último, Santiago Llorente los ha ido suspendiendo y alguno ha celebrado a puerta cerrada. Además, llegó a cerrar las puertas (literalmente) del consistorio impidiendo entrada a trabajadores, vecinos y originando un ataque a los derechos y libertades sindicales. “Que el alcalde cerrarse la casa de todos es un error. Nunca es el camino el de la obcecación, la cerrazón ni las prácticas caciquiles. El que queda en evidencia es él. Deben entender que ejercitemos nuestros derechos. Habría sido sencillo, se llama a los representantes sindicales y que se pongan ambas partes a trabajar en pos de un acuerdo”, alega Rebolledo mientras que define a Llorente como “un viejo conocido que ya pasó por varias concejalías en anteriores legislaturas, incluyendo RRHH. Es un hombre con mucha retranca y, a veces, escasa cintura. Queremos creer que es un hombre de palabra cuando se comprometió con la plantilla municipal y con la ciudadanía en la realización de un estudio de los servicios ya privatizados para proponer la municipalización de algunos. Tiene una magnífica oportunidad de demostrar lo que es y dice ser: un socialista”.

En la esperanza de negociación

Si hay una pregunta clave es, ¿por qué no han querido sentarse y negociar? Rebolledo no tiene exactamente la respuesta, “casi se lo deberíamos preguntar a ellos. ¿Por qué mes y medio de silencio para, al final, convocarnos y hacernos una propuesta? En un conflicto, ambas partes partirán de sus máximos. Ellos, mantener íntegro el pliego y el Comité, paralizarlo. En una voluntad de negociación ambos se tienen que dejar algo. El Gobierno reconoció que el pliego era demasiado abierto y que querían acometer ciertas obras que urgían. ¿Por qué no se ha querido escenificar hasta ahora con una reunión, con entrega de propuestas claras y ver realmente hasta dónde hay voluntad de llegar a acuerdos satisfactorios? Sinceramente, para nosotros, un misterio”.

Quizás uno de los concejales con cartera que más podría empatizar sería Pedro Atienza, delegado de Hacienda, por su condición, otrora, de sindicalista. “Si Pedro fuera hoy sindicalista estaría de nuestro lado, exigiendo la paralización del pliego y llegar a un acuerdo. En su papel de concejal hace lo que tiene que hacer”, afirma el secretario general de la Sección Sindical de UGT del Ayuntamiento de Leganés quien reconoce como más sensibles a la situación que viven y de más apoyo a dos grupos de la Oposición, “estamos contando con el apoyo de Leganemos y ULEG. Tanto en la parte de ser escuchados y de que se nos convoque como en la de la revisión del contenido del pliego”.

Una historia que se divide entre la elección de lo público o lo privado. Una historia cuyos trabajadores, con sus familias detrás, defienden sus puestos de trabajo y proyectos de vida. El Gobierno no ha mostrado su cara más dialogante, por ahora, y se ha posicionado lejano por el gusto de lo público y en pos de las privatizaciones. “No estamos en contra de que determinadas obras especializadas que nuestra plantilla no pueda acometer sean realizadas por empresas. Pero, hablamos de obras puntuales como una reparación de una cubierta. Sin embargo, el mantenimiento de edificios no lo es, máxime cuando ya lo realiza personal municipal. Confiamos en que el equipo de PSOE-IU recapacite y apueste de verdad por sus trabajadores”, finaliza Rebolledo.

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