CILUSIONADOS

Dejar indefensos a los ciudadanos de la UE no es una cuestión baladí (Parte II)

Defensa y seguridad, dije la semana pasada, son conceptos y campos que no tienen por qué estar relacionados con la guerra. La seguridad frente al yihadismo o, en su día, contra ETA, están afectando y han afectado a países en paz. La seguridad es uno de los valores más apreciados en todos los campos y una de las mayores preocupaciones de las familias y de la sociedad. No es por casualidad que siempre han proliferado las compañías de seguros, ni tampoco es una casualidad el enorme poder que éstas tienen.

Hay tres campos especialmente sensibles a la inseguridad: el la salud y la vida, el del trabajo y el de la defensa. En ninguno de ellos tenemos seguridad absoluta, pues muchos de los riesgos que nos amenazan no dependen de nosotros (la muerte, catástrofes naturales, ataques de un tercer país, quiebra de una empresa), y, por eso, procuramos paliar las consecuencias de estos riesgos mediante los seguros. Pero hay otros muchos riesgos que sí podemos evitar y para los que debemos estar preparados.

Hoy quiero limitarme a la seguridad en el campo de la defensa tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas. En ambos casos rigen unos principios generales.

a) Si dentro de la UE no hay ya fronteras nacionales, tenemos que hablar de fronteras exteriores de la Unión. Por tanto, se impone una defensa conjunta de todos los países miembros. Si España, por ejemplo, dejara entrar a terroristas por Melilla, éstos tendrían vía libre por toda la UE.

b) La mejor defensa y el mejor sistema de seguridad internacional son las buenas relaciones con los países vecinos. ¿Pero son fiables todos los vecinos de la UE? ¿Son acaso fiables la Rusia de Putin o la Turquía de Erdogan? (Que conste que mis dudas no se refieren a los ciudadanos de esos países, sino a los políticos que los gobiernan).

c) Los riesgos que acechan a la defensa son de carácter internacional, y difícilmente los podrá hacer frente un país por su cuenta. La UE debe estar ahora mucho más unida que nunca.

d) Invertir en seguridad en el campo de la defensa debe tener un carácter prioritario. Despilfarrar el dinero en gastos inútiles -y en España y en la UE lo estamos haciendo a espuertas-, puede suponer recortes en otras áreas vitales. Los recortes en efectivos policiales del Reino Unido no han favorecido, desde luego, la lucha contra el terrorismo.

e) Invertir en defensa es crear nuevos puestos de trabajo. No se trata de fabricar más aviones o más cañones. Se trata de investigar y de crear puestos de trabajo de gran calidad. El ámbito de la defensa es un campo especial de investigación que contribuye de una forma muy positiva al desarrollo industrial. Dejar el campo de la investigación en manos de terceros países es perder la marcha del desarrollo industrial y quedar industrial y defensivamente en las manos de otros.

La política común de defensa puede constituir un elemento integrador que despierte la conciencia de una entidad común europea, que sería vista por los ciudadanos como un valor muy positivo.

Estar indefenso ante la Ley es algo anticonstitucional. Dejar indefensos a los ciudadanos ante los graves peligros -incluso medioambientales- a que está expuesta Europa también lo es.

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