OPINIÓN

El guateque del PP

♦ Muchos, muchísimos han insistido en ver a lo largo de la Historia el consenso como bien político para construir en positivo y gobernar así con mayorías sociales y tranquilidad, aunque ahora no lo practiquen. Otros, sin embargo, se han jactado de tal concepción y se han chuleado de principio a fin retando desde el poder. A cualquiera, porque en el vocabulario de los sátrapas no caben distinciones. La polarización y el adulterio del concepto como significado concreto y descriptivo siempre han sido costumbres muy españolas, y nuestra conducta radical hace que el motor de la acción humana sea la envidia.

A la diferencia realizada antes habría que añadir el toque particular de Esperanza Aguirre, porque la “inteligencia emocional” a la que acudió para sentenciar a su discípulo Jesús Gómez responde, francamente, a la capacidad que debe tener un alcalde para relacionarse sin problemas con los suyos y no levantar ampollas allí por donde pisa. Aptitudes que brillan por su ausencia en el actual regidor de un Leganés que sigue igual que hace exactamente cuatro años. O peor. Pero ya nada sorprende en un partido que se dedica a criticar a Podemos –a la vez que les otorga el altavoz del duopolio–, ridiculiza en un intento suicida a Albert Rivera por ser catalán y trata de meternos el miedo en el cuerpo porque las soluciones que proponen el “populismo” y el “oportunismo” son erróneas. Uno se queda estupefacto al observar cómo Montoro se preocupa tanto por las propuestas de Iglesias y Rivera, cuando él está en un Gobierno que se equivocó en casi todas las suyas. Aunque de repente rectificó, una semana después de hacerse con las riendas, y nos anunció que, si les dolía la boca de decir que ningún momento como la crisis para bajar impuestos, lo que realmente quería decir es que iban a aplicar la mayor subida de nuestra historia reciente.

La decisión de la lideresa no sorprende a nadie. Aunque el nombramiento como candidata a la alcaldía de la ciudad de Eugenia Carballedo deja a más de uno en fuera de juego, en lo que es una declaración de intenciones de Aguirre. El control es de ella, mensaje para un PP que en Leganés se creía autónomo. El tándem Gómez-Tejero ignoró la máxima refranera que sostiene que más sabe el diablo por viejo que por diablo, como también olvidaron que Esperanza era la político-modelo que había sobrevivido a un accidente de helicóptero, a un cáncer y a un atentado en Bombay que la tocó vivir muy cerca.

Aguirre puede ganar o perder en mayo las elecciones al Ayuntamiento de Madrid, pero la dirección del PP madrileño seguirá en sus manos expresa o tácitamente, en contra de los deseos personales de Rajoy. Acudimos a un guateque emocionante que ya ha empezado, y lo ha hecho en Leganés. Gómez, fusilado, ha muerto de amor tal y como Miguel Bosé en su canción. Esperanza, la reina castiza y patriota liberal que detesta las mamandurrias pero que sacó su plaza de funcionaria hace más de 35 años, prefiere recordar a Rocío Jurado para explicarle a su Jesusito el motivo de su sentencia. Se nos rompió el amor. De Grandes iba la cosa, claro.

 

carlos-higueras    Por Carlos Higueras Carrasco

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