GETAFE

El Plan General de Ordenación Urbana de Getafe es de 2004: ¿afecta esto a la ciudad?

 

Imagen: www.getafe.es (Normativa Urbanística Vigente)

Las modificaciones parciales, tras la crisis económica mundial del 2008 y la fragmentación política actual, claves.

Getafe vive con el Plan General de Ordenación Urbana (de ahora en adelante PGOU) del 2004, esto es, más de tres lustros con aquel que se hizo aún en época del socialista Pedro Castro. ¿Pero, a 2020, supone esto algún déficit para la ciudad? Cierto es que se trata de una suerte de hoja de ruta para planificar la ciudad a 20, 30 o 40 años vista. No en vano, que éste aún siga vigente no produce un efecto limitante sobre los suelos y diseños del municipio. ¿Acaso no ha habido situaciones en tanto tiempo que hayan precisado de intervención? Así es, si bien se han solucionado a través de modificaciones parciales.

Uno de los saldos a favor de este PGOU es que los dos últimos desarrollos urbanísticos de la localidad, Los Molinos y Buenavista, los incluye, por lo que, otrora, ya se pensaba en ellos. Precisamente, el Consorcio se creaba por aquella época, toda vez que se dieron en 2010. Así que, contemplados los dos últimos desarrollos, según fuentes consultadas por nuevocronica.es, “poco hay ya que cambiar, aunque sí se pueden modificar los usos de suelo en polígonos o similares”. La pregunta es: ¿habría para ello consenso político?

El PGOU no sólo requiere de una mayoría absoluta en la Corporación local, sino también de un visto bueno por parte de la Comunidad de Madrid. En ese sentido, no es dato menor que el último fuese aprobado cuando en el pleno de Getafe tan sólo había tres partidos, PSOE, PP e IU, gobernando la izquierda con suficiencia. Por ahí, era mucho más sencillo sacarlo adelante, cosa que complica severamente la fragmentación política actual. No en vano, aún hay más; en 2007, cuando Castro afrontaría su última legislatura con cierto desgaste socialista acumulado tras tantos años de poder, y tan sólo tres después de la aprobación del Plan, coincide en fecha con los primeros rugidos de una crisis económica que heló al mundo y que tanta parálisis provocó. Posteriormente, en 2011, vendría el único cambio de color en la alcaldía de Getafe diferente al socialista hasta el momento: tampoco se tocó nada con Juan Soler a los mandos.

“No supone un problema”

Las fuentes consultadas por este medio coinciden en señalar que no ven déficit alguno en estirar el PGOU: “no veo problema realmente en tener un Plan tan atrasado. Las cosas se han arreglado a base de modificaciones parciales, que son perfectamente válidas. Eso sí, quizá gente más metida en el Urbanismo, por intereses personales y deseos de crearse riqueza, considere que sería necesario uno nuevo y ya”. Pues, en referencia a esto último y según ha podido conocer este periódico, aún hay PGOU 2004 para rato; “no hay ningún viso de que nadie se atreva a abrir el melón de uno nuevo. Es casi inviable. No hay mayoría política”.

La realidad marca que entre Leganés y el Cerro de Los Ángeles ya está prácticamente todo construido, sea suelo industrial o residencial. Básicamente, los metros cuadrados que quedan están en Perales del Río y “ahí hace falta una decisión política muy mayoritaria, nadie se va a querer pringar en ese espacio”, señalan los interrogados, al tiempo que agregan que “de este Plan quedan aún proyectos, pero económicamente serían hoy muy complicados. Pero es algo que siempre pasa. Los planes no suelen llevarse a cabo en su totalidad, una cosa es lo que uno planifica sobre el papel y otra es lo que al final termina sucediendo”.

Por tanto, queda claro siendo importante el PGOU no es algo del todo limitador, puesto que las modificaciones parciales han sido clave en darle vida al Plan. De hecho, gracias a éstas se han cambiado, incluso, tipologías de viviendas. Esto es algo que bien sabrán algunos promotores y constructores cuando en años de bonanza pedían casas grandes para venderlas más caras, pero que con la sacudida crematística del 2008 y la consecuente merma en la capacidad económica de la población, las pedían más pequeñas.

Además, como apuntan los entrevistados, “en el espacio que queda por desarrollar, el Plan ya ha establecido unos parámetros que pueden acabar por dotar a la ciudad de la fisionomía necesaria. El desarrollo del polígono Los Olivos o Perales, zonas pequeñas, están contempladas. Luego tenemos el caso del Parque Regional del Sureste, que está protegido y tiene limitaciones”.

Del mismo modo, conviene tener constancia de que hay zonas de la ciudad en la que ya no hay maniobra para más, por ejemplo La Alhóndiga. Es evidente que no podemos borrar del mapa la carretera de Toledo. Y, para concluir, hay otras coyunturas como en el barrio de El Bercial que goza de suelo dotacional para construir una residencia, pero cuyo terreno está cedido a la Comunidad de Madrid, ente que, a día de hoy,  no ha levantado ahí nada.

 

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