OPINIÓN

El rechazo al Senado es un clamor que todos silencian, desde Mariano hasta Pablo

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♦ Lectores que somos de la vida tal como nos la cuenta la prensa, hemos descubierto que ahora también podemos conocer lo que opinan los que leen lo mismo que nosotros. Metidos en harina, nos llaman la atención las noticias que concitan mayorías exageradas a favor o en contra, que en democracia siempre nos parecen sospechosas de ocultar problemas importantes.

Los días 5 y 6 de julio se mantuvo en las portadas de los medios la noticia de que Fabra, Barberá y otros derrotados se trasladarían al Senado. En las versiones para Internet de “El País”, “El Mundo”, “ABC” y “La Vanguardia” aparecieron 388 comentarios relacionados, escritos con libertad, porque se nota, por los lectores y que analizamos a continuación.

Hemos elegido para la muestra medios clásicos, a los que se les suponen lectores mayormente educados, probablemente más reflexivos que la media y de diferentes tendencias, aunque la mayoría todas “dentro de un orden”. De los 388 comentarios, el 96,6%, es decir, 375, lo fueron de rechazo absoluto al Senado, sin paliativos. De los 13 restantes, aunque sea un dato irrelevante, 3 lo justifican y los otros 10 hablan de otras cosas. Las sensibilidades políticas que se presuponen a los distintos grupos de lectores tampoco tienen reflejo alguno en sus opiniones sobre el Senado.

La palabra más utilizada para calificar al Senado y a sus senadores es “vergüenza” y derivadas. El tono utilizado por los escritores casuales de sentimientos a flor de piel habla por sí mismo. Reproduciremos textuales dos ejemplos de cada:

 

El País
“Son dos argumentos más en contra de la existencia del Senado”.
“Ahora se entiende para qué sirve el Senado. Para poner sueldos a políticos en paro. A nuestra costa”.

El Mundo
“La cuestión es seguir chupando, y si es fuera de casa con dietas y cervezas con los amigotes”.
“Llamen al Seprona para que se cierre ese vertedero ilegal”.

ABC
“Más corruptos al senado”.
“Con más razón de cerrar inmediatamente el SENADO cuna de fósiles”.

La Vanguardia
“El Senado se parece cada vez más a una planta de reciclado de residuos”.
“5000 € al mes y viajecitos sin declarar a costa de TU TRABAJO por no hacer nada”.

 

Además, a diferencia de la inmensa mayoría de foros sobre noticias, ni aparecen los habituales “opinadores” vinculados a partidos políticos ni se producen “dimes y diretes” entre los escribientes, pruebas ambas del consenso general contra el Senado y de que ni bajo el anonimato la imaginación es capaz de argumentar a favor de ese órgano.

Hemos seguido observando a los tertulianos “de base” durante los meses de julio, agosto y lo que va de septiembre, y la tendencia de rechazo, sin necesidad de estadística, se evidencia creciente, si es que cupieran aún porcentajes más abultados.

Pues bien, mientras esto sucede entre la gente que paga sus impuestos, cada vez que aparece la palabra Senado en los medios, los políticos, todos, guardan un silencio que es cómplice con la ofensa que están dedicando a cada español cada minuto más que lo mantienen “funcionando”. Casi todos hablan de reformarlo, pero no se atreven a concretar porque, en realidad, utilizan esa palabra acorralados por su conciencia de culpabilidad.

Hoy, al Senado de España, uno de los errores más caros de nuestra “ejemplar” Transición, se le ponen toda clase de motes, pero su eliminación es una causa justa de decenas de millones de contribuyentes contra unos centenares de retribuidos, todos ellos políticos.

Algunos estamos pidiendo a los partidos que predican el cambio que se atrevan a pedirnos el triunfo electoral. Lógicamente, tienen que hacer un esfuerzo: consiste en convocar a la urna del Senado para cumplir el deseo general de suprimirlo. Solo hace falta que presenten una estrategia creíble, que se atrevan a la generosidad necesaria para unir las fuerzas suficientes que puedan romper las desproporciones de esta ley electoral y que asuman un compromiso firme e irreversible ante los votantes. Solo reduciendo al mínimo los escaños en poder de los inmovilistas será posible aprobar los cambios políticos necesarios.

 


► Domingo Sanz
Licenciado en Ciencias Políticas UC Madrid

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