GETAFE

El regreso al futuro de Pedro Castro

 

Este miércoles [5 de abril, a las 19 horas] está prevista  la presentación a los militantes de la ‘Plataforma Getafe con Susana’ en un acto que tendrá lugar en la sede del PSOE y que contará con la presencia de destacados ‘susanistas’ como Antonio Miguel Carmona y , sobre todos, —rodeado de una cierta expectativa para los medios locales, del incombustible Pedro Castro, ausente este martes en la presentación oficial de la plataforma.

El morbo está servido. Castro, como si de una nueva revolución se tratara, toma ‘al asalto’ la Casa del Pueblo de Getafe a bordo de su particular ‘granma’, aunque de momento será solo por una tarde. El regreso [al futuro] de Pedro Castro, ileso políticamente tras el archivo del Caso Aparcamientos viene a demostrar la enorme capacidad de reacción y maniobra de este viejo ‘animal político’ que casi siempre ha caído, como los gatos, de pie. Desde el momento que Pedro Sánchez defenestró a Tomás Gómez y vio en la ‘traidora’ Sara Hernández el recambio fácil al parleño, Pedro Castro supo que nada había acabado; todo lo contrario. Aquel día empezaba con brío redoblado su aparición en todos los lugares. Si un político fuera dios, por su onnipresencia, ese sería Pedro Castro. Todo lo contrario de Sara Hernández, que mayormente está disponible solo para Don Facebook y don Twitter [o, como dicen los reguladores gramaticales de la igualdad de género, Doña Facebooka y Doña Twittera], esos engendros informáticos sin género que absorben el seso a los bobos y a las bobas.

A la pesadumbre que enturbia el rostro y deforma el gesto de su hija política, Pedro Castro exhibe la fuerza y la sonrisa del que vuelve a defender causas [casi] perdidas como los despidos de Lyma, la desatención de su ‘niña mala’ con los barrios más alejados o la falta de un proyecto de ciudad que convierta a Getafe en la ‘cuna de las vanguardias’. Cada vez que se arranca, en la radio o en la calle, Castro emite por sí mismo un auténtico torbellino de ideas y proyectos. A lo visto, no tiene nada que ver la edad del cuerpo de Castro, sino con la vejez del corazón que exhibe su alumna más desagradecida y sectaria.

Los analistas [más ‘tomistas’, que  no tomasistas] aseguran que Sara Hernández podría haber perdido el control de la Agrupación. No es de extrañar. Lo primero que perderá será la batalla de su nuevo jefe. Parecía más lista, pero no. Anda que cambiarse de Pedro Sánchez a Patxi López despues de meses y meses quemándose la lengua con la lejía del #noesno, apostando ahora todas sus cartas al #buenotodoesposible y a los pactos de la socialdemocracia con los liberales. Esta señora no tiene vergüenza [ideológica] ni remordimientos por la traición o el cambio de principios, ¿No le gustan? Bueno —dice a los cuatro vientos—, tengo otros.

Durante la presentación de la ‘Plataforma por Susana’, Antonio Miguel Carmona le ha lanzado  a la  alcaldesa todos los agravios recibidos con mucha sorna. «Espero que tras apoyar a Pedro Sánchez y a Patxi López, el próximo cambio sea apoyar a Susana Díaz»,  ha dicho. Andando.

Evidentemente, le llegará el turno a ella misma como lideresa de los socialistas madrileños. El PSOE-M y los ‘susanistas’ ya tiene un posible candidato que, además, se amamantó con la misma leche política que manaba de Pedro Castro; se trata del ‘malogrado delfín’ del exalcalde de Getafe. ahora senador y alcalde de Móstoles, David Lucas. Él sí sabe ubicarse y ha podido. Sara no tiene espacio. Se quedó sin silla en el juego infantil de la política madrileña.

Y luego, para entusiasmo y regocijo de Pedro Castro, llega el momento de atacar el castillete local de Sara, Cristina, Silvia y Garijo. ¿Se pregunta el mismo analista de Sara, si será —perdón por la cacofonía— capaz de traicionar a Cristina y a Garijo por seguir en la poltrona ¿Lo duda? Es muy posible que no; la alcaldesa no es nadie sin esa cohorte de gladiadores baratos de la que se ha rodeado. Castro está, sin vacilaciones, al borde del Rubicón; y lo atravesará.

En todo esto, hemos olvidado de los seguidores de Pedro Sánchez en Getafe que podrían ser mayoría. A pesar de la nueva traición de Sara Hernáncez, las sufridas y vapuleadas huestes ‘sanchistas’ de Getafe tendrán que elegir, finalmente entre el empuje y las ideas [aún jóvenes] de Castro o la ñoñería y el sectarismo ‘viejuno’ de Hernández. Getafe se la juega. Susana contra Patxi. Y no hay color. Castro ya se sabe el himno a Blas Infante y está acomodado, junto a Tomás Gómez, en el AVE que viene de Sevilla.

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