OPINIÓN

El suspenso de Leganés

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♦ El Ayuntamiento de Leganés es el menos transparente de la Comunidad de Madrid. De acuerdo con el último informe de la organización Transparencia Internacional España, emitido la pasada semana, el municipio dirigido por Jesús Gómez se encuentra en el puesto 100 de los 110 ayuntamientos analizados, con una valoración global de 61,30. Detalla el estudio que por debajo de 50, el aprobado, destaca la poca claridad por parte del actual Gobierno en la gestión de cara al público en dos áreas bastante sustanciales: indicadores de la ley de transparencia (43,80) y transparencia económico-financiera (27, 30).

El Partido Popular se alzó con el bastón en las últimas elecciones, en 2011. Entonces Gómez aterrizó en Leganés de la mano de Esperanza Aguirre, dedicada en sus últimos abriles como máxima mandamás de la Comunidad a sembrar adeptos por lo que pudiera pasar. Lo cierto es que bajo ese perfil de economista liberal –un cachorro de Jiménez Losantos, vamos– se dedicó a sembrar odio y revanchismo. Había que comerse al PSOE (en manos de unos incompetentes, con el peripatético Montoya a la cabeza), era la máxima, y cualquier vía les servía. Lo cierto es que el enfado, el desecanto y esas conductas que emprendemos cada cuatro años llevaron a Gómez a derrotar al PSOE y por vez primera a superar en número de votos a la coalición formada por socialistas y comunistas.

El niño de Esperanza, como David Pérez en Alcorcón, entraba en Ayuntamientos más identificados socialmente con la izquierda. En Leganés jamás el PP había podido gobernar, bien por mayorías absolutas o por la “pinza” de PSOE e IU. Gómez fue a degüello en la previa, a lo podemista. Servidor de ustedes vio cómo en un colegio público apuntaba contra todo, era un hombre pasional desde luego. Era la estrategia típica de cualquier mediocre, la constatación de la majadería en la política, cuya historia siempre acaba mal. El fantasma de Nixon, un pobre infeliz, siempre acaba comiéndose al personaje. Críticas y más críticas, gente enojada, y al igual que Pablo Iglesias, ninguna solución cuerda y eficaz para atajar los problemas de la ciudadanía. Todo eso, en papel mojado. “¡Que inventen ellos!”, que diría Miguel de Unamuno.

Cuatro años después de aquel cuento con color azul, Leganés sigue igual. El abandono de los diferentes colectivos, a los que sí usaron para llegar a hacerse con el poder, es notable; y la inacción de este Equipo de Gobierno, bastante notoria. El resultado de Transparencia Internacional España no debe sorprender, porque este suspenso colinda a su vez con la ineptitud y el espanto de un alcalde inane. Su falta de sensibilidad, su firme y no por ellos menos abyecto autoritarismo parlamentario y el personal vacilante que le rodea le ha condenado al desastre. Esos son mi Jesusito y mi PP pepinero, a los que dieron por muertos por no tener mayoría absoluta, y a los que les queda todavía tiempo para incendiar Leganés, como Nerón, y desmantelar las pocas expectativas de futuro que nos quedan. Verdad aquella que los que vinieron hicieron buenos a los que se fueron. Qué triste.

 

carlos-higueras      Por Carlos Higueras Carrasco

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