REBELDÍAS

Es lunes y hacemos lo que podemos [1]

Capítulo primero: RB1

Si la Estadística funciona, aproximadamente un 2% de quienes, viviendo en España, vieron el pasado 26 de julio la declaración del testigo por antonomasia, podrían ser capaces de identificar también a los autores del título elegido para este cuento de verano. Se trata de dos viejos conocidos y cómplices, aunque a cierta distancia y con medio mar entre ellos. Aquí se desvelarán ambas identidades, así como el estado de las investigaciones iniciadas, pues se dispone de información procedente de ese minúsculo por ciento de compatriotas.

En la pantalla situada a nuestra izquierda, tal como corresponde al creador de las tres primeras palabras del título, tenemos al señor RB1, nacido en 1947, alto, bastante presunto e implicado en la organización denominada Partido Popular, en adelante PP, pruebas de lo cual son los múltiples cargos de confianza que ha desempeñado, especialmente en las instituciones públicas del archipiélago en que reside y a las órdenes de un delincuente, y también político, el muy conocido señor MP. Además, ha actuado en tareas representativas, destacando una legislatura en el Senado de España, aunque no elegido por las urnas sino en los despachos. Es conocido el mucho poder interno de que dispuso durante largos años, al liderar la mencionada organización en la ciudad más importante de las islas.

RB1 es el autor confeso de la frase “Es lunes y estoy en mi despacho”, que afirmó haber pronunciado por teléfono a las 8:00 de la mañana del día 27 de noviembre de 2006, durante la llamada que él mismo realizó al señor HG, nacido en 1950, tampoco bajo de estatura, también implicado en la misma organización y que posteriormente fue hecho preso, juzgado, sentenciado culpable y condenado a vivir entre rejas durante unos cuantos años.

Reconoció RB1 haber pronunciado esas siete palabras, en el orden citado, durante un interrogatorio llevado a cabo por los titulares del derecho constitucional a la libertad de prensa, durante el que RB1 disfrutó de todas las garantías democráticas. Dada la coincidencia entre la extraña llamada de tan insulso contenido y unos hechos que se habían producido minutos después y a unos 20 kilómetros de distancia de donde se hallaba, tomó inmediatamente cuerpo en las islas la convicción de que, en realidad, lo que él señor RB1 le había dicho al señor HG, también suficientemente conocido, fue otra cosa, o también otra cosa, y no solo lo de que “estaba en mi despacho”, tal como se desvelará a continuación. Se consiguió sospechar con fundamento gracias a que más tarde, y con la cabeza fría, los agentes informativos, conocedores de que alguien como RB1 jamás se dejaría en el tintero una mentira de conveniencia, dedujeron que la frase en cuestión solo daba para contener, como máximo, una verdad, por lo que se dijeron a sí mismos que, descubriendo ésta, deducirían al mismo tiempo donde estaba la parte falsa, es decir, la importante. Raudos acudieron a casi lo único que no miente nunca, el calendario, y comprobaron que, efectivamente, el día 27 de noviembre de 2006 había caído en lunes, por lo que era en el resto de lo que dijo que había dicho, es decir, en “estoy en mi despacho”, tanto si estaba allí como si no, algo a fin de cuentas irrelevante, o que “no venía a cuento” en el lenguaje popular siempre más capcioso, según la segunda acepción en la RAE, donde obligatoriamente se tenía que ocultar el misterio, es decir, la verdadera intención de la conversación telefónica.

Constatada la concatenación de llamada y hechos antes mentada, e identificados estos, por lo que cualquiera de los presentes en aquellas declaraciones se dejaría hoy cortar una mano es por la seguridad de que lo que hizo RB1 fue avisar a HG de que la Guardia Civil estaba a punto de entrar en la sede de cierto Ayuntamiento, armada con el correspondiente mandamiento judicial y con la legal intención de llevarse todo lo que pudiera servir para la investigación de los muchos delitos urbanísticos que con acierto se presumían. Por aquel entonces, HG era el alcalde del Ayuntamiento “cierto” y RB1 Consejero de Interior del Gobierno interinsular.

La obstinación de RB1, hoy imputado, negando sin descanso una interpretación de los hechos que es, casi, lo que desde entonces primero aprenden los nativos del lugar cuando vienen al mundo, se ha convertido, a nivel social, en una convicción cada día más firme de su culpabilidad. Se trataría de un delito de obstrucción a la Justicia, colaboración con la delincuencia, o como se llame, que nunca quedará probado ante los tribunales.

Nota por precaución: Como sin lugar a dudas usted ha imaginado, todo lo relatado en esta crónica veraniega es cierto, salvo alguna cosa…, porque no es decente copiar textualmente a los autores cuando, agarrotadas sus neuronas, tropiezan entre ellas y nos regalan algunas de las grandes frases que marcan épocas en la historia de la humanidad. En el cuarto y último capítulo se desvelarán los nombres de todos los protagonistas, aunque es probable que usted mismo los haya identificado antes.

Continuará…

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