OPINIÓN

España entre dos miedos

♦ Tras pasar por la euforia del ascenso del Lega a 1ª División, luchado y merecido, y los actos protocolarios de homenajes, volvemos a la realidad cotidiana y afrontamos unas nuevas elecciones generales, algunos con aquel miedo que decía Cervantes en su Quijote “El miedo turba los sentidos”. Pero cada uno es dueño de sus miedos.

Y cada cual cuenta la feria política desde donde la ve o desde dónde la goza o la sufre.

Mientras los políticos todos comienzan la carrera hacia el poder, su poder, sin entender que los mares se llenan de cadáveres sin hallar puerto, el invierno pasó dejando muertos y enfermos en los campos de refugiados. Y Europa no quiere verse el ombligo, de todos modos salvo alguna ONG, bomberos y médicos sin fronteras, les han llevado un alivio leve. Europa y nosotros sus ciudadanos no sentimos la humanidad, quizás porque la inmensa mayoría carecemos de ella.

Los políticos todos, los ciudadanos casi todos, hoy miramos a otro lado, al fútbol, a los toros de San Isidro, bastaría un movimiento social con los 24.000 taurinos de las Ventas, o los 75.000 del Estadio Bernabeu, para sacar los colores a muchos vividores de lo público.

Escribir hasta esto tan simple sigue siendo llorar en España —como decía Larra—.

Pero nos envolvemos en las dos España y desde la realidad corrupta de muchos del PP unos, al terror venezolano y a Podemos de otros, entre un miedo y otro miedo, nos turban los sentidos y no vemos, no podemos ver, ya de niño me bastaba poner la mano ante mis ojos para no ver un Sol de dimensiones gigantescas.

Los mayores presbicia, el joven miope, las edades nos enseñan a la distancia injusta de las cosas, y la situación social de cada uno a ver la política, pero como León Felipe veía el entierro de la niña de pasada, ahí están los derechos humanos, pero esos cadáveres no dan votos, y ni Rivera ni Pablo ni Mariano y mucho menos Pedro, viajarán a los muertos ni al Frente Polisario, ni a Marruecos, ni Arabia, ni a Siria, ni a Corea, ni siquiera a Irak tan cacareada.

Son, somos, yo con ellos, lo que somos. “¡Nela, Nela!” “yo no sirvo para nada” decía el único ángel literario de España. Galdós en sus labios puso la decadencia de España. Nela con 16 años, le decía el médico que, parecía de 12. Nos han mermado como a Nela, y muchos ya se han lanzado a la sima de la mina, la de la muerte.

Bastaría dar la cifra real de suicidios sociales, para hacernos socialistas de verdad, no los del PSOE de hoy.

Y leyendo esto, se entiende que ningún poeta social puede pisar las alfombras del poder, ni el poder los barrizales del poeta en el Butarque.

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