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Félix ‘El Gato’. “El humor tiene que ser ante todo sorpresa”

Felix

El veterano humorista es vecino de Getafe desde hace 23 años, ciudad que ha acogido en fechas recientes dos espectáculos en los que él ha tenido un papel destacado, «Atraco a las tres» y «Dos hombres y un vespino».

♦ Lo de ‘El Gato’ le viene de ser de Madrid, de Las Ventas; pero Félix no solo escogió este nombre artístico por ser hijo de este barrio tan castizo de la capital, sino también por amistad, para congraturlarse con la que profesaba por un humorista de Zaragoza, también llamado Félix: «Yo me puse El Gato por él y él se puso El Maño por mí». Y es que la risa, y mucho más la sonrisa, no tiene fronteras… Respetado y admirado, este veterano humorista se cuenta entre los vecinos de Getafe desde hace 23 años, ciudad que ha acogido en fechas recientes dos espectáculos en los que él ha tenido un papel destacado, ‘Atraco a las tres’ y ‘Dos hombres y un vespino’. Y aunque es madrileño de cuna, perfectamente también podrían llamarle ‘Gato’ de Getafe —es fácil verle acompañado por su perro— aquellos que se cruzan con él mientras pasea por las calles de esta ciudad, más que nada porque él es ya ‘uno de los nuestros’ que tiene encomendada la difícil tarea de dibujar sonrisas en todos.

Pero su trayectoria, como no puede ser de otra forma, se proyecta mucho más allá de su lugar de residencia o de origen, más allá de su nombre. Estamos hablando de un humorista alto de estatura (hay humoristas bajos y altos, es un hecho comprobable), con un marcado estilo propio, muy famoso en España y fuera de nuestro país, y muy alto de talento, a pesar de lo difícil que es su trabajo, cosa nada desdeñable donde la carcajada ‘amable’ es tan necesaria: «Hay que nacer para ser humorista. Hacer reir a la gente es lo más difícil que hay, porque no es lo mismo contar chistes entre amigos que subirte a un escenario…».

Félix ‘El Gato’ define su humor como humor blanco, ese que habla y se recrea sobre las cosas cotidianas, siempre desde el respeto y las buenas maneras. «A mí no me gusta faltar el respeto. No me gusta cuando oigo palabratas o barbaridades en un escenario, pienso que hay que tratar con consideración siempre al público, porque si no es así él no te va a respetar a ti; es un ‘ten con ten’: porque se puede utilizar el doble sentido sin decir groserías».

Partiendo de la filosofía del gran Charlot, que decía que «el humor es una cosa muy seria», la cuestión es ¿de qué se ríe la gente?, ¿de qué se ríe el humorista? Félix dice que «yo de poca cosa», pero, situando al humor como una terapia o un bien necesario para la sociedad, él sabe por propia experiencia que el público nos reimos también de las cosas que nos pasan, «por ejemplo —dice— actúas donde hay gente necesitada y hablas en clave de humor de cosas de pobres, y al final la gente se ríe porque dice ‘¡si esto es lo que me pasa a mí!’». Y matiza, «yo salgo y me río de mí mismo».

En cuanto a su forma de trabajar, Félix ‘El Gato’ argumenta que en el escenario, «donde hago un poco de todo», durante el transcurso de sus monólogos, salpicados de ocurrencias, gesticulación y sugerencias chistosas, lo que pretende y le gusta es que el público se sitúe en la historia que está narrando, porque «hay que integrarle, hacerle partícipe de aquello que estás contando». Y es ahí donde está el meollo del buen hacer del humorista, el que hace que el espectáculo triunfe o se condene al fracaso.

Pero el humor tiene que ser, ante todo, sorpresa: «Cuando te sorprenden es cuando realmente te ríes, porque nadie se ríe si ya esperas lo que te van a decir». Y para ello pone como ejemplo a dos grandes humoristas, «los que más me han hecho reir», Tip y Coll: ellos tenían la cualidad de sorprender al público siempre: «Tip era genial, un loco maravilloso» (y lo dice con una sonrisa cargada de empatía, tal vez por eso de la estatura, en recuerdo hacia el más alto de los dos).

Y al hilo de ese humor inteligente, como es el de Tip y Coll y que siempre serán recordados en grandes y luminosos caracteres, y al igual que el de Miguel Gila y otros que han escrito con tinta de risas la historia del humor español, Félix ‘El Gato’, desde su posición en el panorama actual de esta profesión de hacer reir, manifiesta que «hoy es más difícil hacer humor que antes; estamos mucho más comunicados, están las redes sociales que le permiten a uno acceder cuando quiera y desde donde quiera para pasar un rato divertido. Pero aún teniendo todo eso —dice—, lo importante es el trato directo con el público, el tú a tú de éste con el humorista: eso es fundamental para disfrutar de un buen espectáculo, porque es en directo donde está el calor, la sustancia de la risa».

Habla del escenario, ahí donde el humorista tiene que darlo todo. ¿Cómo se ve uno ahí, solo en ese inmenso espacio? «Te entran cuarenta cosas. Yo siempre salgo nervioso, pero esos mismos nervios (a los que tengo que controlar) son los que me ayudan a trabajar: el público te tiene que ver tranquilo, porque si te ve inseguro entonces te come».

Porque, ¿es tan efímero el éxito como el fracaso? No se sabe, pero hay que estar alerta. Félix ‘El Gato’ lo tiene muy claro: «Vivimos en un país en el que tienes 50 éxitos y no dice nada nadie; pero tienes un fracaso y, no veas, se corre como la pólvora».

Pero volviendo a la serenidad sobre las tablas (que Félix asegura debe ser necesaria para poder controlar en todo momento por «dónde te va funcionando el público»), el humorista, como epicentro del espectáculo que es durante el tiempo de la actuación, tiene que volcarse en cuerpo y palabra. Porque en el escenario el gesto es tan importante como la palabra. Y ahí le tenemos, a Félix ‘El Gato’, con esa particular forma de moverse, las expresiones del rostro, esa ‘mueca’ de carcajada contenida: «Yo trabajo mucho el gesto. Por eso siempre pido, además de un buen sonido, que el escenario esté perfectamente iluminado, para que al tiempo que escuchan lo que digo me vean la cara, observen mis gestos…».

Y, por encima de todo, comprobamos como en el humorista emerge el deseo de hacer feliz a la gente. Solo pide, a cambio, aplausos alternados con carcajadas. Y cobrar, que ese es otro chiste.

Felix-0135 años haciendo reir

La trayectoría artística de Félix ‘El Gato’ se remonta a 1981. Dice que comenzó su carrera de humorista por accidente: «yo era barman y tuve un accidente de coche» y esa circunstancia que alteró su rutina laboral fue la que le motivó para hacer lo que «me gusta hacer, que es humor». Su primer trabajo profesional comenzó en el Rincón del Arte Nuevo en Madrid, donde coincidiría con personas de la talla de Joaquín Sabina o Rafael Amor y de donde también salieron otros humoristas de reconocido prestigio como Faemino y Cansado o Pedro Reyes; y de ahí pasó a actuar en salas de fiestas (Pasapoga o Sambrasil…), verdaderos trampolines hacia la fama. La televisión llegó de la mano de Pepe Navarro en el ‘El día por delante’. Y en el recuerdo queda grabado su paso por los programas ‘Tutti Frutti’ de Telecinco, ‘No te rías que es peor’ (TVE) o sus colaboraciones en los programas de José Luis Moreno. Otras cadenas de televisión, como Antena 3, Telemadrid, TV de Galicia y la Televisión Nacional de Chile también han hecho reir al espectador con las colaboraciones de Félix ‘El Gato’.

En el currículum de ‘El Gato’ igualmente figura que ha compartido escenario con artistas de renocido prestigo, tales como Sara Montiel, Norma Duval, Celia Cruz, Alberto Cortez, Concha Velasco o Carmen Sevilla, entre otros muchos grandes que han llenado y llenan los teatros y las salas de fiestas.

¡No paren de reir, damas y caballeros, Félix ‘El Gato’ con todos ustedes!

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