CILUSIONADOS

Insulto machista a 500 millones de europeos

(Una imagen vale más que mil palabras)

Érase una vez un político que exigía entrar en la Unión Europea, un político que pretendía emular las gestas de su antepasado Solimán el Magnífico, invadiendo no Viena sino Bruselas, un gobernante con aspiraciones de sultán o, más aún, de califa, que al parecer fomentaba las guerras en sus países vecinos para conseguir un ejército de refugiados con los que poder amenazar y chantajear a la UE, un gobernante que, al parecer apoyaba al islamismo extremista en Europa. Este era el vecino con el que la Comisión Europea tenía que tratar, es decir un gobernante que echaba por la borda todos los derechos humanos, a pesar de pertenecer al Consejo de Europa, que compraba armamento a Rusia, siendo miembro de la OTAN, que violaba tranquilamente leyes y acuerdos internacionales y se permitía el lujo de despreciar públicamente ante las cámaras de la televisión de todo el mundo, por el hecho de ser mujer, a la Presidenta de la Comisión.

Pues bien, todos estos datos debería tenerlos muy en cuanta la Comisión en el momento de cerrar acuerdos comerciales con Turquía y, sobre todo, al tratar el tema de los refugiados. Espero también que algún día ese Zapatero amigo de Maduro y de Erdogan, con quien fundó esa inexistente Alianza de Civilizaciones.  nos dé algún día una explicación 

Pero no es mi intención hablar de ningún presidente turco, y mucho menos del pueblo turco, que es la principal víctima de este aspirante a emperador, sino de la bofetada machista que ha recibido la presidenta de la Comisión Europea e, indirectamente, todos los europeos en ella

Sé que todavía tenemos un largo camino por recorrer hasta que la UE consiga un grado aceptable de democracia, también nuestro país, y, sobre todo, hasta que los ciudadanos seamos los principales actores de esta integración europea. pero la presidenta de la Comisión ha sido propuesta por un jefe de gobierno (de Alemania) democráticamente elegido y elegida ella después, entre otros candidatos, por el Parlamento Europeo. Luego, el desprecio a Ursula von der Leyen es un desprecio a todos los ciudadanos de la UE y sobre todo a las mujeres, tanto más cuanto la actual presidenta de la Comisión ha sido elegida por el Parlamento Europeo no por ser mujer o porque le tocara el turno a una mujer, y mucho menos por ser la “mujer de” o la “pareja de”, sino por sus propios méritos.

Es verdad que, como dice el refrán,” no ofende quien quiere, sino quien puede”, pero la bofetada ahí está en el aire.

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