EMPRESA

Jóvenes sindicalistas denuncian un gran foco de amianto en Getafe

Las parcela donde antiguamente se asentaba la empresa Cojinetes de  Fricción está llena de restos de amianto, un foco de gran toxicidad  para los trabajadores  del Polígono Industrial Los Ángeles y para los vecinos de Getafe.

Getafe es un municipio sensibilizado con los problemas sanitarios y medioambientales generados por el amianto, sobre todo a los familiares y trabajadores de la fábrica de Uralita en el Polígono Industrial Los Ángeles. Un área industrial envejecida, con zonas abandonadas de la mano de la administración y edificios reducidos a escombros. Una imagen que va a más, por culpa de la crisis económica, la deslocalización y la desidia de la administración local mientras promueve nuevas áreas industriales sin saber qué hacer con el polígono más cercano al núcleo urbano. Es el holocausto industrial el cinturón de acero de Madrid.

Ahora, un grupo de jóvenes sindicalistas de CCOO Comarcal, «preocupados por la desindustrialización y sus consecuencias sociales y medioambientales», han recorrido el Polígono en un acto de reconocimiento y, casi, de arqueología medioambiental y urbana. Entre los hallazgos encontrados, casi como símbolo y representación del holocausto industrial, destacan los restos de la antigua fábrica de Cojinetes de Fricción (Cofrisa) convertida en un erial de cascotes y escombros en una especie de ‘acrópolis’ destruida de la industria de la zona sur madrileña; en la misma situación de abandono se encuentran otros solares  que salpican la geografía de este polígono obsoleto y que hace diez o doce años, con la excusa de modernizar esa parte de la ciudad,  estuvo en el punto de mira de los políticos, los especuladores y los ‘conseguidores urbanísticos’, una idea hoy prácticamente olvidada, y casi desechada, por la crisis inmobiliaria y la burbuja financiera. El aspecto de abandono en el que subsiste este área industrial va en aumento  con el traslado de las empresas fuera de Getafe o a otras zonas cercanas como Los Olivos, San Marcos o Carpetania.

El deterioro medioambiental del Polígono industrial Los Ángeles, se ha incrementado por el desmantelamiento y el derribo ilegal de los inmuebles de las empresas que han cerrado con el objetivo de sacar rédito a las estructuras metálicas aunque sea como chatarra. Estas prácticas, ejecutadas sin proyecto ni licencia, permitidas o ignoradas por la administración local, ha generado gran cantidad de escombros de paredes y techumbres.

La concentración de cascotes y materiales de derribo no sería un problema, salvo la imagen de destrucción que proyecta, si no fuese porque la gran mayoría de las cubiertas de estas naves industriales se construyeron con fibrocemento o ‘uralita’, como se conocía popularmente al material asociado al nombre de la empresa que las fabricaba, El fibrocemento fue utilizado masivamente en las toscas  construcciones indusriales, desde las primeras y urgentes avalanchas de  la ‘revolución industrial’ en Madrid que alentaron los gobiernos tecnocráticos de la dictadura, en  los años setenta,  hasta su prohibición en España en el año 2002; hasta ese año, el fibrocemento o uralita se producía utilizando un mineral tristemente conocido en Getafe; se trata del amianto o asbesto.

El amianto es conocido por sus consecuencias para la salud debido a su capacidad para producir cáncer, especialmente el mesotelioma, que se identifica como un tumor causado casi exclusivamente por el amianto. Se calcula que sólo en la fábrica de Uralita en Getafe, el fibrocemento se ha cobrado la vida de unas 125 personas, muchas de ellas familiares de trabajadores, generalmente sus esposas, que aspiraban el venenoso asbesto al sacudir las ropas de trabajo antes de lavarlas. De hecho, a finales de 2015, Uralita fue condenada por el Tribunal Supremo a indemnizar a los familiares de cuatro mujeres fallecidas  de otros tantos trabajadores, también fallecidos antes a causa del amianto.

CCOO comenzó a advertir de los problemas del amianto a finales de los setenta, especialmente en relación con los trabajadores de la industria del fibrocemento. Entonces la lucha se centró en denunciar la nocividad del amianto. La presión sindical y la evidencia de las enfermedades originadas al respirar el polvo del mineral, junto a una serie de normas internacionales enunciadas por diferentes organismos, hicieron que se adoptaran medidas técnicas, organizativas y sanitarias que dieron como resultado la prohibición de su uso en España después de una larga lucha.

Por ello, CCOO ha denunciado que estos focos incontrolados de escombros con amianto pueden ser altamente peligrosos para la salud; tanto de los del polígono industrial Los Ángeles como de la población en general. La rotura de las cubiertas de esta y otras naves industriales generan partículas de amianto y la simple inhalación de las fibras de amianto puede producir importantes problemas de salud. Para agravar aún más la situación, —denuncian los jóvenes sindicalistas— estas parcelas abandonadas se han convertido en punto negros donde se acumulan sin ningún control todo tipo de vertidos ilegales.

CCOO exige a las administraciones competentes que intervengan en el Polígono Industrial Los Ángeles de Getafe y apliquen un protocolo sanitario adecuado para la retirada de los escombros con amianto. Prolongar el estado de abandono de esas instalaciones es una negligencia que pone en riesgo la salud de las personas.

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