GETAFE

La alcaldesa de Getafe y la ‘maldición de los aparcamientos’

 

Coche de Sara Hernández estacionado en una zona reservada, aislada y exclusiva en el aparcamiento del ayuntamiento


► Sara Hernández se autoconcede un nuevo privilegio al usar en exclusiva una especie de ‘parking privado’, una zona cerrada al resto de usuarios, concejales y vecinos, aislada por medio de una puerta automática accionada con  mando a distancia, aunque dentro del  aparcamiento municipal

Sara Hernández inició su campaña electoral en el año 2015 y su mandato como alcaldesa con el compromiso de renunciar al coche oficial, a los escoltas, así como a cualquier privilegio vinculado a su condición de primera edila. Lo plasmó incluso en el programa electoral del PSOE, pero todas esas promesas han resultado ser papel mojado, un auténtico engaño y una mentira.

Desde que era primera teniente de alcalde y ‘ahijada’ [política] de Pedro Castro lleva sufriendo los estragos de la conocida ‘maldición de los aparcamientos’. Por aquel entonces, presidiendo la Junta de Gobierno, su amiga la concejal de Obras, Cristina González, adjudicó un aparcamiento a la cooperativa de su marido, su padre y su madre [Jilguero 2005]; muy ejemplar y ético. Ahora, es la ‘mano derecha’ de Sara Hernández con un sueldo de 60.000 euros.

De los incumplimientos de Sara Hernández destaca el uso clandestino que la alcaldesa hacía del coche oficial. Hasta que la pillaron. En junio de 2016 trascendió, con pruebas fotográficas fehacientes, que había roto su compromiso electoral de renunciar al coche oficial. Y no fue una vez, han sido decenas de ocasiones, siempre en compañía de algún efectivo de la Policía Local en funciones de chófer, y en ocasiones acompañada de otros ediles.

Algunos agentes de la Policía Local, —manténgase la fuente en el anonimato, por favor— que han acompañado a Hernández como conductores han relatado que la alcaldesa suele pedir que se suba el volumen de la radio. ¿Para qué? ¿Le gusta la música alta? ¿Qué música prefiere? No, cualquier cosa, pero muy alta; es probable que sea para evitar que se escuchen sus conversaciones, lo que supondría el colmo de la paranoia y de la alucinación. No vaya a ser que el policía sea un agente secreto al servicio del del PP, de C’s, de P’s, de IG o, incluso, del CNI.

La última prerrogativa que se ha autoconcedido Hernández tiene como escenario, de nuevo, el parking del Ayuntamiento. En la primera planta se encuentra un pequeño recoveco al que se accede por una leve rampa. Se trata de un espacio que en su momento se utilizó para aparcar el famoso y polémico Audi A8 4.2 Quattro Tiptronic que Pedro Castro empleaba en sus desplazamientos, y que posteriormente se ha usado de forma ocasional para estacionar vehículos adscritos a la flota de la Policía Local.

La alcaldesa socialista, pensando que el Ayuntamiento es su cortijo, le ha dado un nuevo fin a ese espacio: lo ha reservado para aparcar de manera exclusiva su coche particular, otorgándose a sí misma un privilegio. A la alcaldesa no le debe gustar aparcar el vehículo en el mismo espacio que los otros ediles o que el resto de vecinos que acceden al aparcamiento municipal.

Crónica de Getafe ha constatado que en el interior del garaje ‘privado’ de la alcaldesa solo se encuentra estacionado su Fiat Bravo. Es un garaje particular dentro de un aparcamiento municipal ; no se trata de un hueco o una plaza reservada. Para acceder a ese pequeño parking, Sara Hernández tiene un mando electrónico que permite la apertura de la puerta y lo independiza del resto del inmueble.

La decisión de Hernández de reservar ese hueco para su coche particular ha causado cierta sorpresa entre los trabajadores del aparcamiento, que al ser preguntados por esta circunstancia han manifestado que nadie les había informado del nuevo uso del garaje.

Rampa y espacio superior del aparcamiento subterráneo de la cooperativa Jilguero 2005, promovido por los familiares de Cristina González; al fondo el centro cívico de la Alhóndiga.

Arreglando un ‘marrón’ de la Cooperativa Jilguero

Además de estar implicada en el ‘Caso Aparcamientos’, Cristina González es la ‘protagonista’ del ‘caso Tickets’ al utilizar vales concedidos por la alcaldesa para aparcar de forma gratuita en el parking del Ayuntamiento en una etapa en la que no tenía ninguna vinculación laboral con el Consistorio. Tras la denuncia, y su posterior archivo, en febrero de 2017 la Audiencia Provincial corrigió la decisión del Juzgado de Instrucción número 5 de Getafe y ordenó investigar los hechos.

Recientemente, el 9 de mayo de 2018, la Junta de Gobierno requería a la Cooperativa Jilguero 2005 para que en el plazo improrrogable de 15 días arreglaran el espacio superior del aparcamiento, la plaza anexa al Centro Cívico de la Alhóndiga. Un espacio público dejado de la mano de dios; descuido, ratas, suciedad,… Bien deben saber, ambas, que la Cooperativa que promovieron los familiares de Cristina no va a arreglar nada; y menos en 15 días. Es evidente que los trabajos pendientes y necesarios los va a ejecutar el Ayuntamiento, seguramente aprovechando las obras de la Avenida Reyes Católicos. A cargo de todos, hayan sido miembros del consejo rector del ‘pajarito’, socios o, lejos del chanchullo, simples vecinos de la Alhóndiga o las Margaritas. ¿Reclamará el Ayuntamiento el pago [en el juzgado] de esa costosa obra? ¿A quién? ¿Tiene algún patrimonio Jilguero 2005 o nos tragamos la bola?

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