LLEGANDO A PUERTO

La Bruja y don Cristóbal

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Relato corto cuya acción se sitúa en la dehesa de Amaniel, arrabal de Gramburgo, capital de la Astargea, principios del siglo XXI del cristianismo, durante la dominación de las llamadas razas cultas.


 

PERSONAJES: Bruja, hechicera y maldita. Don Cristóbal, persona hechizada y títere de cachiporra o marion-eta de guante.


Bruja.- (dándole vueltas con el palo de una escoba a un extraño brebaje). Convencidos de que Dios se hizo hombre, pretenden los hombres hacerse dioses.

Don Cristóbal.- Mal oficio.

Bruja.- (lanzando un hechizo sobre la humeante pócima). ¡Ya puede ser…, ya puede ser… los titiriteros en la cárcel y los corruptos al poder!

Don Cristóbal.- Algunos se comen la justicia y engordan.

Bruja.- (sobre la marmita). Que los pobres nunca salgan, que los ricos nunca entren.

Don Cristóbal.- ¿Amaniel está en la provincia Central? Sí, sí, ya me acuerdo, por allí estaban la Casa de Olmos y el Parador Nuevo.

Bruja.- (hechizando). Titiritero exagero con agua de romero. Juzgo, juzgando con mesura toda esta locura. Alas de murciélago y hojas de laurel pongo todo del revés, ahora el titiritero hace de juez, la vez.

Don Cristóbal.- Presuntamente el titiritero se haya tragado la vara de medir y el juez la vara de la justicia. Ahora el comediante es presumido y el justicia más estirado que un pino.

Bruja.- El hechizo ha terminado, ya la comedia he embrujado. Títeres de cachiporra para sapos y culebras. Don Cristóbal viejo verde, infanticida y lascivo, ha nacido.

 

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Don Cristóbal.- (como ausente). Yo soy político de nacimiento y violento por definición, mi trabajo defiende la libertad de expresión contra la fuerza de la opresión. No me achanta ni el poderoso, ni el rico, ni el policía, ni la autoridad, con mi cachiporra golpeo sin piedad.

Bruja.- (ante el humo de la marmita, con voz trémula).- Antiautoritarismo…., violencia…, ingenio…, pillería. Eres absurdo, grotesco…, solo provocas risas, eres picaresco.

Don Cristóbal.- En tiempos de censura y persecución, gasto bromas muy pesadas, pero todo es farsa para la política pasada. Por no casarme no me caso ni con don Carnal ni con doña Cuaresma a pesar de que andemos en tiempos de antruejos y carnestolendas.

Bruja.- Cometerás el error de la niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, aquellos de la farsa lorquiana, fiebre del poeta protestón.

Don Cristóbal.- No creo, yo vengo del teatro medieval, de cuando hablábamos en latín. En las iglesias autos sacramentales, misterios y pasiones. Del centro de la santa nave pasé a temas no religiosos y cómicos. Hablé en la lengua profana lo que me dio mala fama. Por eso acabé en los pórticos y los atrios y, más adelante, donde me dio la gana: léanse plazas calles, mercados, patios y hospitales y, con los títeres en sus ventanas, dentro de los corrales.

Bruja.- (hechizando) Déjate de memorias, de historias y de falsas glorias, de ahora en adelante serás un títere de cachiporra. Quedas condenado a cantar las cuarenta en bastos y al ataque golpearás al que se ponga por delante, sin mirar sin son uno, dos o tres tus contrincantes.

Don Cristóbal.- ¡Qué veo!, ahora soy feo. Tengo cabeza de trapo. No, no, de cartón piedra (toc, toc…). Un brazo colgante y el otro recogido sobre mi cuerpo de comediante. ¡Diantres, tengo a mi mano pegada una gran cachiporra!. Soy acaso la sota de bastos, el caballero de bastos… ¿el rey de bastos?. ¡Dios!, soy un muñeco de tela topado con una ridícula gorra de franela. Yo…. yo que quería ser un puntal del teatro aclamado y aplaudido. ¡Don Cristóbal, don Cristóbal! todo el teatro nace de usted –me dirían niños, padres y abuelos- el teatro tiene que volver a usted. Es usted la quintaesencia de la corrala del Tribulete, lo más granado del corral de Almagro.

don-cristobal-2Bruja.- Serás viejo, gordote, rijoso y ricacho. Tu misión es dar mamporros a mansalva, garrotazos. Al final, entre el bullicio de los niños y las niñas, dejarás fuera al malo de la fábula de un gran cachiporrazo. Serás maldito, violento y trasgresor.

Don Cristóbal.- Pero a mi me dijo el poeta que “Rosita tiene dos tetitas como dos naranjitas, un culito como un quesito y una urraquita que le canta y le grita”. ¡Ni Dios me salva!. Seré yunque y yunque de las fraguas. Sangre en la frente y plomo en las entrañas.

Bruja.- Harás espectáculos para los papás que no gustarán nada a los papás, pero sí mucho a los niños. El papá mirará horrorizado y el niño le dirá: “Papá dile a mamá que son tan sólo muñecos de trapo, como los que usamos para limpiar la pizarra de garabatos”.

Don Cristóbal.- Me van a matar, me quemarán en la hoguera. Tendré que hablar como se habla en los valles y en las sierras, la fantasía del pueblo sin límites en su duro lenguaje, sin medida en la curiosidad ajena, sin ser comedido en el metro ni en la legua.

Bruja.- Harás de nobles personajes, gente grotesca; de hijasdalgo, bufonescas; de autoridades, si se rifa, recia crítica; de la realidad, una cuestión; de la vida, una parodia grotesca; del mundo una catarsis; de la política, un conflicto y de tú figura, un mamarracho.

Don Cristóbal.- Pero yo sólo quería decir “que, que… estoy muy descontento de la gestión judicial en… en Amaniel. Yo esperaba que usted resolviera los expedientes que hay acumulados y no debe defraudar las esperanzas que yo en usted tenía puestas desde su brillante ingreso en la carrera…” (1).

Bruja.- Usted todavía no sabe quien es.

Don Cristóbal.- ¿Pues quién soy yo?

Bruja.- Usted es don Cristobalita.

Don Cristóbal.- “Ya hasta la justicia es hechura del hombre. El tren, ese monstruo de entrañas de fuego y tentáculos de acero, vive sujeto a los railes si quiere vivir y quiere marchar. Hasta el Rey y hasta el Papa están sujetos a las armónicas leyes sociales o arriesgan, al desprenderse, marchar inertes al abismo de todas las negaciones” (1). Pero yo soy un títere de trapo, yo no estoy sujeto ni a las armónicas leyes ni a las educadas decencias y cuanto más ando, más largo camino hago por la senda de la libertad de expresión. Es cierto que, de cuando en cuando, muero o me matan, pero al tiempo resucito como resucitó el ave fénix sobre sus cenizas.

Y Cristobalita salió corriendo tras la bruja con su cachiporra. ¡Toma, toma! se escucharon insistentemente los gritos del títere, hasta que se fueron perdiendo por los tupidos retamares.


1.- García Lorca, Federico. “El retablillo de don Cristóbal”.
2.- Lanza, Silverio. “Ni en la vida ni en la muerte”. Juan Bautista Amorós Editor. Madrid 1890.
Foto 1.- Detalle de la miniatura que ilustra el códice “Romance de Alexander” (1338-1344), en la Bodleian Library. Escuela de Johan de Grise.
Foto 2.- Grabado publicado en las páginas de “El mundo militar” el 20 de mayo de 1860 que ilustra la acampada del ejército en los campos de Amaniel el 10 de mayo de 1860
Foto3.- Imagen de la primera página de “Le Petit théâtre de Guignol, contenant trois pochades en un acte, imitées de Mourguet et Cie”. 1874.

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