EDUCACIÓN

La educación infantil en Leganés

Comunicado de la Comisión de Educación de Leganés ante la problemática que existe en las escuelas infantiles municipales


 

La etapa de Educación Infantil es, seguramente, una de las más felices en la vida del niñ@. Los maestros y maestras, educadores y educadoras se esfuerzan especialmente en adaptarse a las necesidades, intereses y motivaciones de l@s pequeñ@s. Asistir a la escuela es, entonces, motivo de alegría.

Tras esta etapa, a lo largo de la escolaridad, parece olvidarse la importancia de conectar con aquello que despierta el interés de quienes están aprendiendo, de experimentar, de partir de los conocimientos previos y dotar a los aprendizajes de un componente lúdico y significativo, entendiendo la necesidad de trasladar aquello que se construye en la escuela a la vida cotidiana.

De esta forma, la educación infantil, dotada de objetivos y contenidos con carácter educativo, tiene mucho que ofrecer a nuestros niños y niñas, siendo una etapa fundamental en su desarrollo y un ejemplo a seguir por parte del resto de las etapas.

Desde los años 70, los MRPs (Movimientos de Renovación Pedagógica), defienden la importancia que tienen, en el desarrollo psicológico y pedagógico de los niños y niñas, sus primeros años de vida.

Fruto de esta labor, hacia los años 90, con la LOGSE, se reconoce por primera vez la etapa de 0 a 6 años como un período con un claro carácter educativo y se dan una serie de pasos en la línea de dignificar esta etapa. Se crea la red de escuelas infantiles de gestión directa y aparecen los equipos de Atención Temprana.

Aunque algunos años después se abre la puerta a que la gestión indirecta entre en la red pública, algo que no defendemos, prevalecían los criterios pedagógicos sobre los económicos y generalmente eran cooperativas de educadores y educadoras las adjudicatarias.

Pero con la llegada de Esperanza Aguirre al gobierno de la Comunidad de Madrid, nos enfrentamos a un enorme retroceso, marcado por los recortes y las políticas de privatización, que están llevando a las escuelas infantiles a la deriva. Con cada vez menos recursos y bajo una perspectiva que entiende esta etapa como meramente asistencial y susceptible de ser un negocio, nos enfrentamos a un momento crítico, en el que nuestras escuelas están en peligro.

En los últimos años, el deterioro de las escuelas infantiles ha sido evidente, de forma que actualmente nos encontramos con que:

– Se adjudican escuelas de gestión indirecta a empresas desvinculadas del ámbito pedagógico.
– Se concede un cheque-guardería a las familias que llevan a sus hij@s a escuelas privadas.
– Ha habido un aumento de la ratio (número de alumn@s por alula).
– Ha disminuido el número de profesionales por aula y centro y han empeorado sus condiciones laborales, pues al tener que competir con las grandes empresas, tienen que renunciar a parte de sus ingresos salariales.
– La pérdida de profesionales ha supuesto que los niños y niñas con necesidades educativas especiales, reciban menos apoyos.

Casi un 90% de los centros de titularidad pública están gestionados por capital privado y muchos de los centros que impartían los dos ciclos de Educación Infantil (el tramo de 0 a 3 y de 3 a 6) han ido perdiendo el segundo ciclo.
Impartir los dos ciclos supone dotar de un carácter unitario a la etapa. En este sentido, que se aborden en las escuelas infantiles favorece una visión más global de la misma.

En la Comunidad de Madrid, desde el curso 2008/2009, el precio en algunos tramos de edad ha aumentado en la red pública. En bebés menores de un año, en más del 180% y en torno a un 100% en los de 1 y 2años. Esto ha hecho imposible para muchas familias, el acceso a una plaza de educación infantil, con lo que la demanda de escolarización de niños y niñas de 0 a 3 años en la red pública ha disminuido en torno al 20%, un descenso de más del 50% en los últimos 2 años.

Sin embargo, la demanda de centros concertados ha aumentado, pues la Consejería de Educación, no solo ha desviado fondos públicos hacia los centros privados, y les financia a través del cheque bebé, sino que ha establecido un sistema de “subasta” de las escuelas públicas, que impide que proyectos de calidad pedagógica puedan competir con los grandes grupos empresariales pues los criterios de cesión son meramente económicos. El proyecto que garantice una gestión más barata será el que consiga la licencia.

Estos factores determinan una realidad en la que muchos niños y niñas están desprotegidos, especialmente en los barrios obreros, en los que las condiciones económicas de las familias son peores. Niños y niñas privados del derecho a una educación digna, en un momento fundamental para su desarrollo.

Y, ante tal panorama, ¿qué puede hacerse desde el Gobierno municipal?

En primer lugar, es fundamental tener claro qué tipo de escuela queremos. Una escuela infantil no debería ser un lugar en el que aparcar a nuestros hijos e hijas, sino un espacio en el que estimularlos afectiva, social, motriz y cognitivamente; en relación con el entorno natural, espacios abiertos e historias maravillosas que alimenten sus ansias por aprender.

Si partimos de estas premisas, debemos oponernos a las políticas que establece la Comunidad de Madrid, manifestarnos de distintas formas y defender la dignidad de nuestras escuelas infantiles.

Pero, además, en el caso de las escuelas municipales, es necesario destinar los recursos necesarios, más allá de los mínimos que se establecen desde el Gobierno Autonómico. Romper la lógica empresarial.

En este sentido, el Gobierno Municipal, tiene que dar prioridad a contratar a más profesionales, educador@s y maestr@s, pudiéndose de esta forma aumentar los apoyos. Además pueden concederse ayudas a las familias con más necesidades y potenciar así la matriculación en la red pública y la continuidad del segundo ciclo en los centros de educación infantil.

Esto permitiría, aún en el peor de los escenarios, recuperar la calidad de las escuelas infantiles municipales y conservar un modelo basado en los intereses y necesidad del niñ@ y no de los mercados.

Sin embargo, no parece ser este el camino elegido: asistimos con honda preocupación a la disminución de educadores y educadoras en nuestras escuelas infantiles municipales, perdiéndose los apoyos que garantizaban una mayor atención a los grupos de menor edad, y a una política de personal que está suponiendo la pérdida para los niños y las niñas de las personas de referencia, que cambian en medio del curso, contraviniéndose así las necesidades de estabilidad de los vínculos afectivos que tanta importancia tiene en estas edades.

No es este el camino para defender la calidad y la dignidad de los servicios municipales de educación infantil. No es el camino para garantizar en las mejores condiciones posibles el derecho a la educación de los niños y las niñas en los centros públicos que han elegido, precisamente por esas condiciones que ahora se recortan.

Nos sumamos a la petición de las familias que reclaman la paralización urgente de estas medidas y denunciamos el doble discurso del gobierno municipal que dice apoyar la escuela pública frente a la Comunidad de Madrid, y promueve su deterioro en el ámbito de su propia competencia.


 

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