CILUSIONADOS

La España abandonada y la oportunidad que nos brinda una mujer

Sí, la España abandonada, que no es lo mismo que la España vaciada.  El mundo rural no es mundo vacío, pues está lleno de historia, lleno de recuerdos, lleno de oxígeno, lleno de esa madre naturaleza que nos da alimentos en estado natural, lleno del corazón de todos los que por una razón o por otra hemos tenido que partir. Ese mundo abandonado desde hace siglos por todos los políticos no puede morir. No son los jóvenes los culpables de la soledad del campo. No son ellos los que lo han abandonado.

La despoblación es una cuestión netamente política y estamos ante la última oportunidad de evitar que se pierda la parte rural de España, irreconocible ya para muchos jóvenes. Si la despoblación triunfa, estaremos en otro país, más insolidario y con más tensiones territoriales”. Son palabras de Jesús Casas Grande, presidente de la empresa pública Tragsa.

Si el rasgo más característico de la democracia es que todos somos iguales ante la Ley, en el mundo rural falta mucha democracia. La brecha entre el mundo de la ciudad y el mundo rural es mayor aún que la brecha entre ricos y pobres, o entre hombres y mujeres No se trata solo de desigualdades sanitarias, educativas, laborales, de ocio, etc. Está también la brecha digital. En la era de la digitalización los ciudadanos del campo son ciudadanos de segunda categoría, desconectados de la mayor parte de la información.

Ha tenido que ser la pandemia la que ha venido a recordarnos que el campo no está muerto, que el campo tiene vida, tiene posibilidades, tiene libertad. El campo tiene futuro. Y ha sido precisamente una mujer, la primera mujer que preside el Ejecutivo de la Unión Europea, #Ursula von der Leyen, la que diga que se necesitan fondos para el medio ambiente y para fomentar la digitalización de la economía, que “Europa tiene que estar más cerca de sus ciudadanos”, que nadie puede quedar atrás,    que todos debemos salir de la crisis, todos los países, pero también todas las regiones y todas las zonas de la Unión. Y ahí están los fondos de recuperación de la UE. Pero esos fondos hay que invertirlos en trabajos e industrias que sean productivos y respetuosos con el medio ambiente

No podemos hablar de medio ambiente, sin pensar en las zonas rurales- Las energías renovables, el cuidado de los bosques, la producción ecológica, el respeto a la naturaleza y a los animales, todo esto está íntimamente ligado a las zonas rurales.  El campo ha sido siempre la asignatura pendiente de España. Estamos ahora ante la mayor oportunidad de reactivar enormes zonas de España que nuestros políticos estaban dejando morir. Los fondos de recuperación pueden ser la última oportunidad que senos brinde de detener la despoblación total de muchas regiones de España.

El dinero está ahí, ahora falta que nuestros políticos se pongan a trabajar. Se precisan medidas sociales y medidas fiscales, que hagan compaginable el trabajo en la ciudad y seguir viviendo en el campo. El confinamiento ha demostrado que con una conexión potente a Internet se puede trabajar desde el campo lo mimos que desde la ciudad.  Mientras en la ciudad tenemos problemas de vivienda social y de alquileres, la mayoría de las casas de nuestros pueblos se encuentran vacías.

La Comisión ha hecho su trabajo. Las diputaciones, los alcaldes y los habitantes de las zonas rurales debe presentar ahora proyectos ambiciosos. Los fondos de recuperación de la Unión Europea no pueden servir para ahondar aúnmás el foso que separa al campo de la ciudad.

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