CULTURA

La tostada de Gascón: otro bofetón de Sara Hernández a los artistas locales

► El coleccionista y artista local se ha visto ninguneado por el Ayuntamiento cuando pretendía realizar una exposición a coste cero
► Abraham Gascón, entre otras cosas, es famoso por usar tostadas como lienzo y ser finalista de los Premios Ibercaja

Quitar la Cultura a un pueblo es anestesiarlo. “Nos enseñan a consumir iPhone en lugar de acercarnos a la Cultura”. La primera idea pertenece a la inteligencia colectiva-la no robada-. La segunda frase es de Abraham Gascón, reconocido artista y getafense, entre otras cosas finalista de los Premios Ibercaja. Sus buenos propósitos culturales en pos del municipio han chocado de golpe con el Gobierno de Sara Hernández. El resto ya se puede adivinar. Otro plan en beneficio de la localidad que se ha cargado el PSOE de Getafe. Gascón pretendía, corriendo todo de su cargo, traer una exposición suya con una acción dirigida a los más pequeños. Lo intentó por todos los medios, hasta que vio que ya era suficiente de golpearse contra un muro “de ineptitud porque al final veo que eso y no tanto la ideología. Nos gobierna quien nos gobierna”. Todo un manotazo de desprecio de la alcaldesa, conocida como ‘La traidora’, a los artistas locales.

Abraham Gascón en la exposición celebrada en Torrejón de la Calzada tras ser rechazada en Getafe. En la imagen con los alcaldes de Torrejón y Parla

Al principio, durante los seis meses que Abraham Gascón estuvo intentando hacer la exposición en el Espacio Mercado, todo fueron buenas palabras. Aportó su currículum, eventos realizados, la relación de las distintas ferias de arte donde él había estado… Es decir, no le hace falta darse a conocer. En otras ocasiones ha traído a personalidades del arte al municipio o ha conseguido que la Fundación Van Gogh de Suecia donase un cuadro al Consistorio de cerca de 80.000 euros. Su rédito, en este caso, es compartir. De hecho, según manifiesta el interesado a este medio, quien lo anima a participar es una persona del partido socialista vinculada al Ayuntamiento de Getafe. Así, le derivan a Francisco Tovar Martínez, entonces cargo de confianza de Hernández en el área de Cultura y a una funcionaria para la que Gascón sólo tiene buenas palabras. “El problema aquí no es de los técnicos, sino de los cargos de confianza que son nefastos y están por lo que están”, señala.

Le dicen que sí. Gascón expone que quiere realizar un desayuno cultural con niños, enmarcada la acción en el desarrollo sostenible y en enseñarles a comer bien. “La idea era llevar unos zumos naturales, jamón… Algo equilibrado. Les pido que me seleccionen un AMPA de un colegio público o privado para un sábado o domingo por la mañana. Esa habría sido la inauguración y después habría preparado unas tostadas para que las pintasen los niños. Así, después, éstos llevarían a sus padres a ver la exposición. A consumir arte, en definitiva. Y no pedí ni un céntimo y meses antes por un cuadro de Naranjo, cuya calidad es muy discutible, se habían pagado hasta 3.000 euros en el seguro. Yo lo califico de agravio comparativo”. En su proyecto La tostada que dio la vuelta al mundo Gascón refleja su destreza pictórica usando las tostadas como lienzo, con una técnica depurada e investigada previamente para la perfecta conservación de la obra final.

Ineptitud

Una vez que Abraham tiene fecha, llega una llamada. Es de Tovar Martínez. “Ya teníamos todo cerrado y los seguros cogidos. Me dice que hay no sé qué problema con las fechas. Más adelante hablo con la concejala y me comunica que se va a respetar”. Otra vez parecía que todo perfecto. Pero terminan anulándosela. Le justifican que “no me había comunicado con otras concejalías. Que había que presentar un proyecto por escrito en que se motivase la idea. Me piden un dossier y lo presento”, explica Gascón, mientras continúa aclarando que “me responden que no tiene nada que ver con lo que se está haciendo por parte del área Social. Yo creo que un desayuno saludable con niños algo tendrá que ver… Surrealista. Y la exposición de forma definitiva también me la anulan. Me dejan, como un favor, la Fábrica de Harinas. Obviamente, lo deseché. Yo no mendigo nada”.

Su sensación la tiene clara. “Es una tomadura de pelo. Es surrealista y asqueroso. No es por el dinero, sino por el detalle y la bajeza de todo. Me da igual el partido. No tengo problema en exponer y hacer cosas con nadie. Al revés, lo que quiero es que se acerque la Cultura a la gente y no nos enseñen a consumir iPhone. No tengo necesidad de quedar mal por tres ineptos que no saben trabajar. No es un interés económico, me vale tiempo, dinero y quedar mal con la gente”. Hilando con esta última idea Gascón abunda; “soy de Getafe y no quiero, entiéndase, que el municipio se reduzca a la Jenny, Jessy y Jonny. Me interesa un proyecto viable para Getafe donde venga todo el mundo a invertir, que se culturice a la gente y así aumentar el nivel formativo que tenemos. Yo intento generar actos en Getafe que traigan a un montón de gente para ‘vender’ este lugar. Pero al final te topas con gente inculta que no ve más allá de lo que le pueda dar 10 votos directos. Aunque, afortunadamente, creo que en esta ciudad hay más gente como yo que mira por el municipio”. Él, coleccionista de arte durante su vida, insiste en que cede su patrimonio de forma desinteresada “para que la gente lo pueda disfrutar. Y lo llevo a pueblos para aquellos que no se van a acercar a un museo”. Tras esto, otro pueblo, Torrejón de la Calzada, se interesó en contar con Abraham y su aportación. Valorado fuera.

El germen de la tostada

Abraham Gascón empieza a pintar tostadas como una crítica social. “Hubo un ayuntamiento en Valencia que gastó casi 100 millones de pesetas en bolígrafos para promocionar el municipio, que me parece muy bien siempre y cuando tengas dinero y no lo recortes de otras cosas prioritarias. Pero a la semana sale que ese mismo municipio, que a saber si habían hecho tantos bolígrafos, no tenía dinero para llenarle la nevera a una familia sin recursos. Me cogí un cabreo y vi que no era normal”, explica. A partir de ahí decide hacer algo con tinte de crítica social para señalar estas situaciones. Eligió el pan como alimento universal.

Así, habló con un amigo suyo que trabaja en laboratorio de la Comunidad de Madrid y encontraron la forma de “preservar los alimentos pintando sobre ellos sin que se pudriesen. Dependiendo de la humedad, se tarda entre tres y cuatro meses en pintarlas”. Precisamente, con ello es finalista en los Premios Ibercaja.

Y ahora una tostada viaja. Sí. Aquella que da la vuelta al mundo. “Viaja mostrando la cara amable de todos los países. Me ha ido muy bien. Al final, te abren las puertas fuera y aquí, en casa, te las cierran”. ¿Y en qué consiste el viaje de la ‘Tostada del mundo’? “Primero, en sacar la cara amable de todos los países, que sirva de nexo entre gente que, aparentemente, no tiene nada que ver. La tostada, que es la misma, la han llevado desde gente del Opus hasta personas del colectivo LGTB; judíos y musulmanes. Finalmente se hará una subasta por país. Por cada lugar que viaja yo he pintado un cuadro. Lo recaudado irá a una ONG de cada país. Es una forma de dejar tu miguita por todo el mundo”.

A Sara Hernández ya le puedes presentar una panadería que Salamanca no se lo va a prestar.

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