LLEGANDO A PUERTO

Las fauces abiertas de Saturno

Si no os ha de ser posible extirpar nuestra memoria, no cometáis hechos vergonzosos que puedan ser recordados


Julián Puerto Rodríguez


 

 

saturnoNicasio.- En su país, don Silverio, ¿quién aconseja a los reyes?

Don Silverio.- Los ministros.

Nicasio.- Pues en el mío lo hace cualquiera. Yo dije al Rey que abandonase la corona.

Don Silverio.- ¿Y qué?

Nicasio.- Me contestó que mi voto no es el de la nación y me despidió cortesmente.

Don Silverio.- Yo también me permito asegurar que mi cariño y el respeto de un pueblo son los mejores andadores de un rey.

Nicasio.- ¿Y…?

Don Silverio.- Nadie me hizo caso.

Nicasio.- No es extraño, mi consejo era más práctico que el suyo.

Don Silverio.- Te veo pensativo, un tanto cabizbajo.

Nicasio.- Tienen que arreglar esto.

Don Silverio.- ¡Anda, anda! Te doy dos opciones, o te explicas y me cuentas o te callas y nos vamos.

Nicasio.- Toda la vida don Silverio se ha dicho, que los trapos sucios se lavan en casa. Forma parte de la cultura de todas las sensibilidades políticas y esta regla siempre se ha respetado.

Don Silverio.- Por lo menos desde la Transición. No recuerdo yo como se ejercía este derecho en otros épocas políticas ni recuerdo un cambio de las normas una vez comenzado el encuentro.

Nicasio.- ¡Bueno¡ Un conocido mío, militante del partido progresista, escribió un artículo crítico titulado “La Casa del Lago” y fue acusado de díscolo y disidente por sus propios compañeros.

Don Silverio.- Pues menos mal que no lo tituló “Casa de Muñecas”, sino lo crucifican como al bueno de Jesús. Pero aquí se está dinamitando el contrato social que escribiera Rousseau, aquel que garantizaba el estado de derecho y aseguraba la libertad del individuo.

Nicasio.- Creo yo, y así me lo confirman, militantes ideológicos, que antes se discutía hasta la saciedad en los órganos internos de los partidos y, una vez votado el ideario y a sus dirigentes, nadie iba por ahí con una mano haciendo la revolución de la granja y con otra fabricando una jaula de grillos.

Don Silverio.- Así parece que es el acontecer diario de todos los partidos políticos, excepto en los más radicales ya que estos, en su dedicación a la asamblea pública, airean todas las disidencias. Algunos de ellos incluso envían todas las mañanas, a sus militantes destacados, las consignas a defender. Esas declaraciones que luego todos repiten como papagayos.

Nicasio.- Esto no es bueno ni malo, ¿no?

Don Silverio.- Denota una baja moralidad pública, con un claro reflejo en lo político. Entendiendo que depende de lo que pase después, pero no creo que sea costumbre sana en una buena familia que sus miembros vayan discutiendo por los concurridos bares todos los problemas que les atañen. No hay derecho que una familia se haya redimido de la opresión y ahora venga a ser esclava de cuatro familiares sin vergüenza.

Nicasio.- No quieras para los demás lo que no quieres para ti. Demasiados falsos se levantan como para dar pie al ejercitado vicio, pero me temo que se ha sajado el melón y ningún candidato futuro, que salga elegido por votación primaria democrática, quedará libre de las acciones perversas del equipo perdedor.

Don Silverio.- Empezó por la capital y se ha extendido como un reguero de pólvora por todo el país. Lo normal es que si uno se afilia a una organización entienda de su reglamento y lo respete, si no acabarán como aquellos perros de tu relato.

Nicasio.- No, jajajaja, ese era mi amigo Aniceto Gómez que siempre contaba que dos perros, por el control del establo, imagino, llegaron a comerse el uno al otro y no quedaron más que los rabos.

Don Silverio.- ¡Menuda encrucijada! Como para ir a Europa a predicar, con una sola voz, la crueldad de la austeridad, el sadismo en la distribución económica, la impiedad para con el estado de bienestar y la brutalidad en el trato a los refugiados.

Nicasio.- Me imagino a la señora Merkel diciendo, ¡pero que majos son!, muerta ella de envidia por no disponer de una izquierda tan descocada en la hegemónica Alemania. Y si sólo fuera la señora Merkel…., anda que la señora Hillary Clinton con el señor Donald Trump. …

Don Silverio.- Son distintos partidos políticos, miradas diferentes. Lo curioso aquí es que un mismo partido haga un llamamiento al voto por primarias desde su regazo político, consiga varios candidatos y luego, tras criticar al que gana, lo devore con sus tremendas y afiladas fauces.

Nicasio.- El padre se come a sus hijos como Saturno. Sin poder no hay transformación posible, predican incansables los dirigente, pero tanta polémica interna los convertirá en residuales, algo importante pero no suficiente.

Don Silverio.- Dicen algunas voces: “Si nosotros no logramos la victoria, minemos el edificio de lo existente para que caiga, haciéndose polvo ante la indiferente mirada de nuestros hijos”.

Nicasio.- Ahora los jóvenes piensan: “Este y aquel la misma mierda es”. Pero no es así.

Don Silverio.- Los partidos tradicionales han cuidado a los jóvenes menos que a las plantas de los jardines públicos. Comentó un viejo dirigente en una ocasión que los jóvenes son política con potencialidad para desplazar. Parece como si lo público, la política y lo joven fuesen las tres cosas más despreciables de la creación cuando se juntan. No se ha sabido transmitir el espíritu de la Transición ni los valores hereditarios que conlleva.

Nicasio.- Se critica cualquier acción por ortodoxa que sea y se pretende el poder a cualquier precio.

Don Silverio.- No estamos acostumbrados a apreciar con detenimiento los buenos movimientos políticos.

Nicasio.- Enseñan a los jóvenes dirigentes a identificar a su mayor enemigo político y luego pretenden obligarles a que lo amen y respeten. ¡Qué brutalidad! Quien con política mata, con política muere.

Don Silverio.- “Mirad si son estúpidos los hombres que, a fuerza de sangre, conquistan tierras que después no cultivan, que se asustan de las inundaciones y no canalizan los ríos, que tienen miedo a las tormentas y dejan que se neutralicen las electricidades aprovechables, que aprecian más un fusil que un arado y aprecian menos un par de bueyes que otros pares inútiles” (1).

Nicasio.- La historia reconocerá este momento que algunos llaman de bloqueo y, sin embargo, deja entrever altura política. Es importante que la prisa no pase por encima del sentido de la vida y se busque con paciencia la respuesta que todavía sigue en el viento.

Don Silverio.- “Pero, ¡ay de vosotros si, obsesos y poseídos, llenos del miedo de los imbéciles, arrojáis a vuestros hermanos fuera de la legalidad, declarándolos piratas, o los arrojáis fuera de la vida, asesinándolos con los cañones de la patria común!. Por eso, si no os ha de ser posible extirpar nuestra memoria, no cometáis hechos vergonzosos que puedan ser recordados” (1).


 

 

1.- Silverio Lanza. “Noticias biográficas acerca del excmo sr marqués del Mantillo”. Madrid 1889.
Mural.- Francisco de Goya (1746-1828) . “Saturno devorando a uno de sus hijos”. Pintura negra del mural de la Quinta del Sordo (1829-1823). Museo del Prado. Madrid. (Dominio Público. Wikipedia).

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