SALUD

Las frutas más frescas del verano

mango

 

Cuando llega el verano, toca disfrutar de las vacaciones, descansar y, en la medida de lo posible, soportar y mitigar los efectos del calor que, en muchas zonas, pueden ser agobiantes.

Para luchar contra las olas de calor (algunas pueden durar hasta semanas), los recursos más comunes son las duchas regulares con agua fría, el consumo de líquidos, mantener la casa en penumbra durante las horas de sol, contar con un buen equipo de aire acondicionado y, muy importante, consumir frutas para mantener el cuerpo hidratado al tiempo que nutrido.

No todas las frutas tienen las mismas propiedades. Las hay con más azúcares, con más aminoácidos, con más vitaminas o con más hidratos de carbono. También las hay de invierno, verano, otoño, primavera, o las que se pueden consumir durante todo el año.

En este artículo en concreto nos vamos a centrar en las frutas más frescas del verano, por frescura al paladar y por ser frescas de temporada. No olvidemos que, en estos meses de calor, las frutas pueden ser un gran aliado para mantenernos llenos de energía.

 

La sandía

Esta fruta es una de las más recomendadas para consumir durante el verano, y además se recoge entre julio y agosto, meses de máximo calor. Su frescor se debe a que, en su mayor parte, la sandía es agua, pero también porque contiene una serie de propiedades que hidratan y ayudan a soportar la pérdida de minerales y azúcares que produce la sudoración. Entre una multitud de componentes, la sandía contiene potasio y magnesio que ayudan a soportar el cansancio; hidratos de carbono que proporcionan energía de consumo rápido y vitaminas A, C y calcio para fortalecer defensas, cartílagos y huesos.

El sabor de la sandía, jugoso y dulce especialmente en los frutos ya madurados, es también uno de los aspectos más atractivos de esta fruta. Se pueden consumir piezas de varios kilos de peso (120 kg en el record de una sandía recogida) o pequeñas recogidas a finales de junio pero ya con su sabor característico.

 

El melón

Otra fruta fresca para el verano (en el doble sentido de que aporta frescor y es de temporada) es el melón. Con gran cantidad de agua como la sandía, supera a ésta en azúcares, lo que viene genial en verano para evitar lipotimias o decaimientos por falta de glucosa. El melón también posee fibra, proteínas, vitamina C, potasio, calcio, fósforo y sodio, además de otros minerales, lo que también aporta un valor antioxidante y muy nutritivo a la fruta. Pero, tal vez lo que más huella deja en el paladar es el sabor y el frescor del melón; una de las frutas que más sabor a huerta posee.

 

La ciruela

Durante los meses de calor, los trastornos gastrointestinales son bastante comunes, por eso una fruta tan fresca y digestiva como la ciruela viene de maravilla para consumirse durante dos  o tres veces por semana en la dieta. Gran parte del fruto es agua y azúcares, por lo que también aporta frescor y energía para afrontar el día a día. Si se prefieren los zumos, la ciruela, como los frutos tropicales son excelentes para zumo.

 

Peras

Se recogen a partir de junio y son fruta de temporada hasta el final del verano. Existen distintas variedades, pero todas contienen un alto valor energético y de fibra, algo excelente para las digestiones. Con azúcares simples y glúcidos, aportan mucha energía al tiempo que reponen minerales gracias al hierro, sodio, potasio, magnesio o zinc. Las peras también destacan por su alto contenido en vitaminas B, A y C y combinan bien en ensaladas de frutas.

 

Mango

Otra fruta fresca, de temporada y muy consumida en verano es el mango, con altos niveles de carbohidratos, vitamina C y azúcares, además de minerales varios. Esta fruta tropical se puede conseguir durante todo el año pero en verano es muy utilizada para jugosas y refrescantes ensaladas de frutas o para almíbar. El “melocotón de los trópicos”, como también se lo conoce, es uno de los zumos más consumidos ya que se aprovecha prácticamente todo el fruto.

 

Manzanas

Acabamos este repaso con un clásico: las manzanas, y en cualquiera de sus variedades. Son unas frutas muy adecuadas para evitar el cansancio gracias al aporte en vitaminas K,C y E. Además posee aminoácidos como la cisteína que ayuda al sistema digestivo y a la eliminación de toxinas y colesterol. También, al contener diversos ácidos y azúcares potencia la concentración mental y la claridad de ideas, algo que viene muy bien especialmente en verano, cuando el calor agobia al extremo y embota nuestra cabeza.

Y hasta aquí un repaso a las frutas más frescas para el verano. Con su consumo diario, los calores de la época veraniega se soportarán mejor.

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