OPINIÓN

Leganés es un pueblo manchego

leganes-1940

Leganés, 1940. Fotografía de Jlopez1957. Foro de la Guardia Civil (www.foroguardiacivil.com)

 

Empiezo a ser tan mayor que a Leganés entré por primera vez allá por 1958 en una tartana con la que mi padre repartía leche por los ‘madriles’, y venimos de excursión invitados por un amigo.

Leganés era lo que hoy, un pueblo manchego, que a día de hoy tiene una Ley de Grandes Ciudades; desde la Villa y Corte hacía este, oeste y sur todo es manchego, hasta el barrio de mi nacimiento, Carabanchel Bajo.

Viendo las grandes avenidas, las viviendas colmena y las rotondas modernistas, creemos estar  en esas metrópolis globalizadas, pero a Leganés le pasa lo que a mis piernas, externamente  parecen sanas y no descubrimos la incipiente artritis, ni su circulación sanguínea; por eso  a Leganés se le conoce “Leganeando” entrando en lo intrínseco sin invadir las intimidades  personales, que está penado por las leyes.

El Leganés profundo tiene mucho de manchego, y a la vez un tufillo de esperpento, no hay  constancia de que nos visitara su creador el ilustre gallego Valle Inclán.  Leganés no tiene un Max Estrella, pero tiene sus “Luces de Bohemia” que recreamos un siglo  después.

Leganés es también como aquella taberna de Pica Lagartos, su don Gay y sus Dorios de Gadex,  también sus Dieguitos y su ministro municipal.

No faltan Quijotes como yo, ni Latinos de Hispalis, hasta barbudos de barbas blancas que, sin ser Max Estrella, queremos comernos el “Pan de Higo” de una mozuela a la que hace años ”le visita el Nuncio”.

En lo municipal, y lo reitero cada mes, vivimos una Timocracia digna del sabio Solón, y da  lo mismo sea gobernada por PP que por PSOE-IU, tras el ladrilleo y el asfalteo, vinimos a  menos, tuvimos que inventar LEGATEC, pero el tecnicismo es como aquello de las huertas de  pepinos, mucha agua y poca vitamina, y pasamos de vender hortalizas en la Plaza de la  Cebada para vendernos a Madrid en trabajos precarios y de hambruna. Pero Leganés hizo viejos a sus sindicalistas, aquellos de la “Barreiros” que abandonaron la lucha por los derechos y los metimos en “Hogares de la Tercera Edad” y ahí se nos fue la  fuerza reivindicativa.

El poder jugó con esas tres barajas que movilizan al ciudadano: Cabalgata de Reyes,  Carnaval, y la beatería de Semana Santa, donde con todo su derecho legítimo de la libertad  religiosa sigue el caminar de los cirios tenues y sus capuchinos penitentes de ningún  pecado.

Somos eso mismo, manchegos-madrileños que, a la hora de reivindicar derechos, nos basta con  una mesa y cuatro sillas, como si los derechos fueran una partida de mus.

Cómo seremos en Leganés que, hasta para cebarnos, tenemos un restaurante que llamamos “el  Cebadero” y otro de caridad que llamamos el “Comedor de Doña Paquita”.

Y, entre uno y otro, los intermedios revivimos las dos Españas, hoy los Max Estrellas ya no  se mueren en el umbral de su puerta, lo hacen en los pasillos de las urgencias sanitarias,  pero les da lo mismo, los Latinos les abandonan a la puerta, eso sí, sin robarles la  cartera.

Hoy los viejos revolucionarios pasean a sus nietos y ayudan a sus hijos, que terminan  comprando un chalet adosado, en su derecho, pero olvidando defender los derechos colectivos,  es una cultura nueva, en barrios donde hasta para comprar el pan o tomar un café hay que  coger el coche, somos manchegos sin sociedad, y la crisis ha convertido en esas viviendas  unifamiliares en cárceles de lujo, como en Villaviciosa de Odón, enrejados y cautivos voluntarios.

Los habitantes de la colmena nos hacemos viejos, y los de las llamadas urbanizaciones en  horas de descanso, casi anacoretas por horas.

No nos falta ni un Psiquiátrico y garitos de Rock, pero, y la médula y su sistema nervioso  interno, lo esencial de la sociedad está también en precario, la Sanidad, la Educación, el  Trabajo y los Servicios Sociales, son eso mismo, “LUCES DE BOHEMIA” donde Madame Collet, no  tiene ni esa sopa de avecrém.

No es pesimismo, ¿y cómo se cambia un pueblo? ¡No Dieguito, ya no nos alcanza ni con el  dinero de la Policía! ¡Así es, Señor Ministro!

Quizás tendremos que esperar por ver lo que dicen Rubén Darío y el Marqués de Bradomín.  “Mañana si quieres volvemos al Cementerio marqués, donde existe un coso taurino con  paraguas. ¿Con paraguas, Pisa Bien?” ¡Bueno, aquí se llama La Cubierta!

JOSMAN

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