EL ÚLTIMO HOMBRE

Los odiosos ocho, racismo y machismo justificado

La última, módica y austera película de Quentin Tarantino, ‘Los odiosos ocho’ es quizás la más violenta que hasta la fecha ha realizado. Aunque es matemático que en sus anteriores largometrajes, ‘Kill Bill’ (1 y 2), ‘Malditos Bastardos’ y ‘Django desencadenado’, las muertes que en ellas se ven serán más numerosas que en las que ‘Los odiosos ocho’ se recrea, en esta son a cada cual más atroz.

Hay que avisar a aquellos y sobre todo aquellas que os animéis a verla que en esta película se humilla y maltrata a una mujer, a Jennifer Jason Leigh (nominada al Óscar por esta película) en el mejor papel de su carrera, convirtiendo a su imagen y semejanza la definición literal de lo que es una arpía o una bruja; una verdadera villana a la altura de otros villanos de la factoría Tarantino. Inclúyasela junto a Christoph Waltz (‘Malditos Bastardos’); Leonardo DiCaprio (‘Django desencadenado’) ; Daryll Hannah (‘Kill Bill’) o Kurt Russel (‘Death Proof’). Aunque Russel repite con Quentin en este atípico western, su papel pese a su brutalidad y maldad es el más constitucional de la tropa de ocho odiosos.

Además de moler a palos a esta mujer y torturarla, a los negros se les tiene como enemigos del recién refundado territorio Norteamericano, es más, estos mismos negros, para rizar aun más el rizo, sienten verdadero rechazo y odio absoluto por los mejicanos. Representadas en pocos metros cuadrados, a modo simbólico o metafórico, quedan las heridas de la (pos) guerra civil americana.

Tres horas sin momento para el respiro, en la que además de los ocho perros encerrados en una posada del Estado de Wyoming en medio de una ventisca, hay tiempo para extrapolar la trama a otros lugares u otros personajes en forma de analepsis (o flashback; un recurso usado en todas las películas del director).

No puede faltar en ‘Los odiosos ocho’ las referencias a otras películas, y es de agradecer que los que creemos conocer un poco el género cinematográfico esbocemos una sonrisa de complicidad viendo como en tal y cual escena adivinamos la alusión que se hace a obras maestras: ‘El bueno, el feo y el malo’; ‘La diligencia’; ‘Los diez negritos’; ‘La cosa’; ‘Posesión infernal’ o ‘Un cadáver a los postres’. Y también queda carrete para los auto-homenajes a anteriores cintas del director. No me olvidaré de resaltar con “cum laude” la banda sonora original de Ennio Morricone y el tema que ha armado para la ocasión, titulado ‘L’Ultima Diligenza di Red Rock’ (ganadora del Óscar de aquel año, 2015) y que ya solo escucharlo inquieta; además se ha rodado con una cámara de 70 mm. permitiendo una impecable calidad visual, y el formato de la fotografía es UltraPanasivion, el cual se usaba en las superproducciones de los años cincuenta. Por ello el director de fotografía Robert Richardson también fue candidato al Óscar.

Los que hayáis seguido la filmografía de Quentin os alegrará saber que la marca de cigarrillos ‘Red Apple’ ya se fumaba en el lejano Oeste.

Última puntualización, a modo de consejo: No intentéis buscar una justificación a la violencia, y menos empatizar con cualquiera de los ocho protagonistas. No son de fiar.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
2 Comentarios

2 Comments

  1. Gema

    22 Junio, 2017 at 20:46

    Interesante crítica. Gracias

  2. Ángel Guinda

    23 Junio, 2017 at 19:31

    Columnona apasionada.

Deja un comentario

To Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies