CULTURA

Luis el Numantino: danzando en Albania

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El coreógrafo Luis Ruffo presentó el 12 de octubre en el teatro Federico García Lorca de Getafe la obra ‘Luis Candelas, el bandido de Madrid’.

CARLOS PARDO ♦ Este 12 de octubre pudimos asistir en el Teatro García Lorca de Getafe al espectáculo de danza ‘Luis Candelas’, de Luis Ruffo. Siempre es una buena noticia que se programe Danza y por ello felicito al teatro. Es un género tan olvidado que merece protección y merece también su hueco propio, ya que hay un público fiel que no falla a ninguna de las representaciones.

Con la platea casi llena, pudimos asistir a un espectáculo muy digno, lleno de creatividad y pasión. Es, Luis, un superviviente de otra época en la que se valoraba la creación, tiempos en los que se daba al público nuevos espectáculo en vez de repetir una y otra vez los mismos títulos. Para Getafe es un lujo tener un artista como Ruffo, a pesar de su personalidad peculiar y su manía de decir las verdades a quien solo le gusta que le digan lo que quiere oír.

Con una falta de medios más digna de Albania que de una ciudad como Getafe, Luis resiste sin ceder…, sin pactar, sin cambiar. Siempre original, siempre nuevo… Siempre incomprendido por quien debería ayudarle, en vez de tratarle como un mendigo.

A pesar de esa pobre producción, Ruffo hizo brillar como nunca el verdadero oro que produce: sus bailarines. Rodrigo con su incontestable grandeza física y artística; Eva y Yolanda, con su profesionalidad y buen gusto; Cora y Esmeralda aportando una gran mejoría; Claudia, bella y elegante como siempre, pero despistada como nunca en esta función; Manu, goyesco impresionante, y Fernando, especializado en esos ‘porté’ casi imposibles.

El estreno, que empezó lento y con algún altibajo (creo que es un error que una alumna haga una variación en un espectáculo profesional), fue adquiriendo ritmo y calidad que culminó con números braveados, como la variación goyesca de Manu y los pasos a dos finales de Rodrigo con Eva y Yolanda. Brillante este último con música flamenca que reveló como nunca el gusto exquisito de Ruffo para componer.

Desde aquí una alusión a las delicadas imágenes proyectadas por Hipólito y un recuerdo al maestro Enrique (Chicha para los amigos) que brilló por su ausencia, siendo las luces lo peor de la función en un teatro que es famoso por su personal técnico, tanto por su calidad profesional como personal. Sonriente y trabajador Fidel entre bambalinas, como siempre.

Mis felicitaciones, pues, a la compañía de Danza Clásica y Contemporánea de Madrid y al teatro por programar danza y apostar por nuevas producciones. ¿La calidad podría mejorarse? Pues claro…, pero con los medios que tiene Luis Ruffo es totalmente imposible hacer más. Tirón de orejas al Ayuntamiento que (salvo la presencia de Enrique de la Heras, concejal de Cultura de facto y comprometido con la cultura getafense dentro y fuera del teatro) deja a las Artes en total abandono…, poco más  o menos que como si estuviéramos en Albania… no, en Albania quieren pero no tienen…, en el Ayuntamiento de Getafe ni quieren, ni se les espera… Pobre Getafe.

[Carlos Pardo es tenor lírico, gerente de OperaNova y director de Getafe en Clave]

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