OPINIÓN

Marcel Duchamp

 

Marcel-Duchamp

♦ El gran pintor e intelectual, respetado en el primer mundo de la cultura, que tanta importancia dio al acto estruendoso de introducir un urinario masculino en una galería, dejó de crear obras especificas para hacer una obra de arte de su vida. Abandonó sus estudios y su vida nómada y se fue para Cadaqués y se dedicó a comer ‘suquet de peix’ y jugar con las blancas o las negras según tocara. Marcel Duchamp jugaba al ajedrez en el Bar Melitón.

“Duchamp vivía aquí, éste era su punto de encuentro, siempre fue muy discreto, no era nada rarito”, cuenta Walter Faixó, nieto del hombre que abrió el bar Melitón en 1958. En este pequeño local, que hace esquina con el Paseo Marítimo, las paredes son una exposición de las obras gráficas de los artistas que han frecuentado el local. En ellas cuelga el último ‘Ready Made’ que hizo Marcel Duchamp.

En el Melitón, el hombre que le puso bigote a la Mona Lisa y una rueda de bicicleta a una banqueta jugaba sin tregua al ajedrez y en el verano de 1961 era habitual encontrarlo con Salvador Dalí, entre otros. Ningún pueblo de pescadores de ese tamaño ha recibido a tantos famosos como Cadaqués.

Para los nostálgicos de la bohemia de la década de 1960, la chispa de la época continúa viva en Casa Anita, el restaurante en el que Dalí se inspiró para pintar ‘La Última Cena’ y en el que Anita, la propietaria, le pelaba las gambas: “No le gustaba ensuciarse las manos”, rememora con cariño. “Él era generoso, Gala no”, apostilla.

Por los años sesenta y pico, yo mismo andaba defecando, en la parte de atrás, de una infravivienda de adobe en un pueblo de Castilla, tapando mis residuos con una pala. Muchos no sabíamos lo que era un mingitorio. Para la mitad de los españoles  en aquella época, si nos hubieran mostrado ‘Le Fountain’ nos hubiera parecido una pieza nueva y totalmente apropiada para un museo. La cultura la recibíamos  en una escuela franquista y con el cura tocón, en una cruel Dictadura, que, según parece, no fue tan cruel en otras clases sociales.

No se ha conservado ninguna foto de Picasso en Cadaqués, pero sí algunas cartas y postales que él y Fernande Olivier enviaron a sus amigos. En una de las primeras, dirigida a Apollinaire, Picasso le dice: “Je suis le roi de la bouillabaisse”, lo cual indica que ya estaba disfrutando de los magníficos suquets de peix que les debía de ofrecer Lidia, que según Josep Pla era “una magnífica cocinera”. En cambio, Fernande no parecía tan satisfecha a juzgar por la carta a Gertrude Stein: “Aquí ha llovido y ha hecho mucho viento (…) Si no tuviera miedo de ofender a los Pichot, confesaría que encuentro Cadaqués muy feo. Primero, no hay nada más que mar, unas pocas montañas insignificantes, algunas casas que parecen hechas de cartón y unos cuantos nativos sin carácter (…) Las mujeres son más bien feas (…) No puedes comprar más que pescado, como me esperaba; la fruta es bastante escasa; y los precios son como mínimo tan caros como en París”.

Hace algunos años se localizó en Cadaqués la chimenea que diseñó Marcel Duchamp para el lugar donde pasó sus últimos veranos y que inspiró su libro de artista ‘Cheminée Anaglyphe’. De confirmarse, sería la última obra realizada por el gran maestro del arte contemporáneo

Según ha quedado demostrado, en 1968 Duchamp vive en el apartamento y se embarca en la aventura de la chimenea. Encarga su construcción a Emilio Puignau, al que dedica un dibujo “un souvenir d’une cheminée de coin au coin de la cheminée”  (“un recuerdo de una chimenea de esquina en la esquina de la chimenea”). La armadura de alambre que hizo para indicar la forma deseada es fotografiada por Man Ray y, supuestamente, fue sepultada con la construcción definitiva. Cuando Marcel Duchamp se va de Cadaqués, muere.

Se dice que la visitó Richard Hamilton y no sólo confirmó que ese era el apartamento y esa la chimenea, sino que además sus ojos derramaron dos lágrimas y se dejó fotografiar apoyado en ella.

Llama la atención su poca presencia en la actualidad —en donde el arte conceptual tiene tanta fuerza— no reivindique ni estudie al artista que lo creó. En realidad la importancia de Duchamp para el resto del arte, desde su llegada en adelante es… ¿Qué es una obra de arte?

A mí no me cae bien Marcel Duchamp. Tan delgado y elegante con su pipa entre los dedos o fumándose un puro, mientras se come un caballo del adversario. Nació en una familia muy rica, tuvo amigos norteamericanos millonarios y jamás trabajo. Viajaba en los grandes transatlánticos de lujo de Génova a Buenos Aires y de Birmingham a New York. Jamás dedicaba a la creación de su obra más de dos horas diarias y no todos los días. Se consideraba a sí mismo un hombre culto y cosmopolita, al que le importaba principalmente el mundo de las ideas.

Le gustaba dejar frasecitas que lo definen con nitidez: “No creo en el arte, creo en los artistas”. “Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros”. “En un momento dado, comprendí que no hacía falta cargar la vida con un peso excesivo… Y, afortunadamente, lo comprendí bastante pronto”. Al enterarse de la muerte de su amigo Francis Picabia mandó un telegrama a su entierro con un texto breve que decía: “Hasta pronto”.

Yo ahora tengo baño dentro de mi vivienda y me gusta una buena parte del arte conceptual. Esperáremos entre todos no ir a peor. Sobre todo porque las clases con menos recursos no podemos caer en el nihilismo o en la falta de solidaridad…, simplemente porque no nos está permitido.

Si perdemos nuestra dignidad tan solo quedará el cinismo de las élites, económicamente poderosas, que convierten el Arte en mercancía. La cultura actual y la que ha de venir, si no es popular ni transforma a las mayorías, personalmente no me estimula.

 


Se han recopilado datos y frases publicadas de las siguientes personas y direcciones:

Lídia Penelo. Diario el Público. http://ahiledejoesainquietud.blogspot.com.es/2008/09/setiembre-viajero-6.html

Marina Oroza. http://elpais.com/diario/2008/08/11/revistaverano/1218471702_850215.html

 Fotografía: http://artcreationforever.com/images/marcel-duchamp/marcel-duchamp-08.jpg

 

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