LOLA MONTORO

Masacre en París: Charlie Hebdo, hay víctimas que sobreviven

♦ En estos momentos las agencias echan humo contando al menos diez muertos en una nueva muestra de la intolerancia de los verdugos de la libertad. No obstante, las personas que sobreviven a una tragedia son a su vez víctimas de la misma, ya que quedan marcadas para siempre.

En una gran catástrofe siempre hay víctimas no mortales. Son las personas que se encuentran con la tragedia, han sido expuestas a la misma o han sido testigos muy directos de la mutilación y la muerte violenta.

La capacidad de absorber y sentir la muerte se facilita con los ritos que los distintos cultos ofrecen. El duelo no es fácil para los sobrevivientes que no encuentran los restos mortales de los suyos, por ejemplo los desaparecidos en accidentes aéreos, naufragios o en acciones de guerra.

Los sobrevivientes requieren atenciones especiales porque sus vidas quedan marcadas para siempre por la catástrofe que han vivido. El psiquiatra Lifton, tras estudiar a las víctimas de Hiroshima, los campos de concentración nazi, la guerra de Vietnam y la inundación de Búfalo Creek, agrupó en cinco categorías las reacciones psicológicas de las víctimas no mortales de las catástrofes. Veamos cuales son una a una:

La huella de la muerte

En esta reacción psicológica la víctima sobreviviente tiene la imagen indeleble y escabrosa de la muerte. Las imágenes más crudas y grotescas, las escenas de espanto y destrucción, se apoderan de la mente del sujeto y no puede desprenderse de ellas.

La dureza de las vivencias es impensable para el resto de las personas. Gritos de dolor o angustia y miedo, separación de los seres queridos o compañeros de trabajo, escenas de pánico, muerte y desolación persiguen a muchos sobrevivientes como fantasmas de los que no se separarán fácilmente.

Las imágenes pueden paralizar psicológicamente al sobreviviente, que tiene literalmente el reloj de su vida parado en el momento de la vivencia. También hay sobrevivientes que superan el horror y los recuerdos pasan a ser fuente de conocimiento y energía para el futuro.

 

Sentimiento de culpabilidad

Es frecuente que las personas que no mueren en una tragedia sientan sensación de culpa por no haber muerto. Es una reacción psicológica que nace de la vivencia de impotencia durante la catástrofe. Reviven los momentos de pánico y se preguntan por qué no hicieron algo para salvar a otras personas.

Otra variante de esta reacción psicológica es la sensación de culpa por no haber mostrado más vivamente las emociones de ira o de compasión por las víctimas mortales.

 

Insensibilidad psíquica

Es una reacción paradójica, difícil de entender por el resto de las personas. Se manifiesta por una incapacidad transitoria para sentir. La mente se paraliza, hay un defecto de funcionamiento de la percepción y de la respuesta emocional.

Las víctimas que sufren este tipo de reacción están aparentemente serenas, anormalmente serenas. La mente se encuentra en un límite en el que no pueden sentir más y la capacidad de asimilar el horror desaparece. Cuando este efecto paralizante de la percepción y la emotividad se recupera, aparece también el sentimiento de culpa.

 

Rechazo de las atenciones y cuidados

Un cierto número de los afectados por catástrofes no desean ningún tipo de ayuda. Rechazan los cuidados psicológicos y hasta las ayudas materiales. Solo desean huir y sienten que las ayudas que se les ofrecen son falsas

En otra variante de este tipo de reacción la víctima puede tratar de evitar las ayudas para no mostrar debilidad. En ambos casos solo se encuentran reconfortados en compañía de otras víctimas. Es una razón por la que muchas víctimas del terrorismo de ETA formaron asociaciones.

 

Búsqueda de un significado del desastre

El último tipo de reacción psicológica agrupa aquellos casos en los que los afectados buscan incansablemente una explicación trascendente a la desgracia. Son víctimas que interpretan lo sucedido como un castigo o una llamada de atención de la divinidad o del destino.

En este tipo de reacciones el sobreviviente busca en el plano de lo espiritual una respuesta que calme su ansiedad por no conocer la causa de la catástrofe. En dependencia de las creencias previas de la persona la respuesta es más religiosa o más en el plano de las fuerzas ocultas o del destino.

Según el tipo de tragedia los afectados pueden elaborar complicadas y absurdas teorías sobre fuerzas políticas ocultas o grupos de presión inexistentes que se enfrentan a las explicaciones oficiales y más lógicas.

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