ENTREVISTAS

Modesto González:  «No basta con decir qué bonito es un paisaje, te tiene que desvelar el corazón»

Modesto-González

 

Modesto González es el autor de ‘Campo de batalla, Camino de perfección’, libro editado por  Vitruvio que vio la luz en mayo del presente año

 

Modesto González nació en Madrid en 1945, pero pasó su infancia en El Tiemblo, Ávila, y hace más de 40 años que vive en Leganés. Modesto ejerció, durante más de tres décadas, el periodismo local en nuestra ciudad, siendo director de Leganés Actualidad y Nuevo Leganés. Una vez jubilado realiza los estudios de Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid y continúa escribiendo. Ha recibido diversos premios y reconocimientos por sus obras y publicaciones. En esta oportunidad, hablamos con él sobre la última, “Campo de batalla, camino de perfección”.

Esta obra es el resultado de la experiencia, en primera persona del autor, de haber vivido tantos años en la provincia de Ávila. Un libro donde los sentimientos son protagonistas así como las gentes, personajes, olores o paisajes de las tierras castellanas.


 
Pregunta: ¿Cuál es el germen de este libro?
Respuesta: La experiencia de haber vivido tantos años en la provincia de Ávila. No tenía tres años cuando mi familia se fue a vivir a El Tiemblo hasta que cumplí 15 años de edad. Después, en este pueblo, pasaba los largos meses de verano que a mí me parecían demasiado cortos. El primer monte de la sierra de Gredos, viniendo desde Madrid, es el cerro Guisando en el término municipal de El Tiemblo. Ahora, en la madurez de mi existencia, paso los veranos en Bohoyo, en el otro extremo de esta sierra abulense. Desde siempre he llevado a Ávila y a la sierra de Gredos muy dentro de mí. Comencé a estudiar el bachillerato precisamente en esta ciudad. Esta experiencia vital continuada constituye el germen de este libro.

P: ¿Qué significa Ávila para el autor?
R: Buena parte de mi vida como ya he explicado. Además, Ávila es una tierra cargada de historia para todos los españoles. Es la tierra de Teresa de Jesús, de Juan de la Cruz, del Gran Duque de Alba, en ella veraneaba Miguel de Unamuno, escribió un libro Camilo José Cela…

P: Estas letras y páginas, cargadas de sentimientos, figuras, gentes y paisajes, ¿es un viaje hacia dónde?
R: En cierto modo es un viaje hacia mí mismo, autobiógrafo, aunque al revés. El libro comienza recreando el entorno de El Barco de Ávila, Bohoyo, los años de madurez, y termina con El Tiemblo donde pasé los años de mi infancia. Desde las lomas de Leganés puedo contemplar los montes de El Tiemblo en la lejanía del paisaje.

P: ¿Para quién y para qué está escrito este libro?
R: En primer lugar, para ese tú indeterminado que tienen todos los que escriben. Y para dar expresión poética a mis sentimientos.

P: ¿Qué valor añadido aporta la tierra castellana-vieja, sus pueblos, sus aldeas…?
R: No sabría qué contestar a esta pregunta. Cada uno de nosotros es lo que es su tierra, su país, sea el que sea, con su historia, con su paisaje, con su gente. Castilla no deja de ser un lugar en el mundo y como tal un lugar irrepetible.

P: La importancia de la tierra queda bien reflejada en las distintas estaciones y sus colores, ¿hay alguna más especial para el enclave del que se habla?
R: Cada estación tiene su impronta. Un paisaje, primero, hay que verlo; después, hay que mirarlo. Casi siempre vemos, pero no miramos y nos perdemos lo mejor. En el fondo, el paisaje, sea otoño, verano, primavera o invierno, es una construcción mental, el resto no sé quién lo pone. También es una construcción cultural.

P: El libro supone un trabajo arduo de documentación, ¿es el autor y sus vivencias en primera persona una de las fuentes más importantes?
R: Por supuesto. Este libro es el libro de un periodista después de más cinco años de Humanidades en la Carlos III de Getafe. Cada poema, cada romance, cada soneto es una crónica social, histórica y poética. Llevo varios años trabajando en él y no lo doy por terminado.

P: También tiene su lugar y relevancia la religión, ¿podríamos entender los caminos castellanos sin la figura de Dios?
R: La religión es un fenómeno histórico-cultural, no se la puede obviar. He intentado hablar de Teresa de Jesús al margen de su condición de religiosa, no sé si lo he conseguido. Lo que menos me ha importado es si era monja o si era santa, lo que más me ha interesado era su dimensión humana, la experiencia de libertad interior que pone de manifiesto en sus libros al margen de todo lo demás. No los caminos sin las gentes que los transitan deberían seguir ese camino de libertad interior reflejada en todas las otras dimensiones inherentes a los seres humanos. Es difícil contestar a una pregunta como esta. Ni ateo, ni creyente. Ya digo, caminos de libertad.

P: Precisamente, dos figuras que podemos destacar son Teresa de Jesús y Pedro del Barco. ¿Son fundamentales para entender e interpretar la Historia de estas tierras?
R: La historia de estas tierras, de todas las tierras de España y de Europa. El siglo XVI es el siglo de Teresa de Jesús, el siglo de la revolución científica, el siglo de Galileo, el siglo en el que se da la primera vuelta al mundo, el siglo de la conquista de América, el siglo de la ruptura de la unidad de la Iglesia, el Siglo de Oro español, y tantas y tantas cosas que han transformado de forma radical nuestra visión de mundo. Por su parte, el siglo de Pedro del Barco, el siglo XII, es el siglo del románico, de la recuperación de Europa, de los avances en la agricultura que darán origen a las ciudades donde se establecen los mercados, la banca, las universidades. Pedro del Barco es el paradigma de esos agricultores.

P: ¿Han cambiado las gentes castellanas de ahora a las de hace 70 años? ¿Cuál es la esencia de sus habitantes?
R: Han cambiado lo mismo que han cambiado las gentes de nuestro país. El cambio ha sido vertiginoso.

Sentimientos; no emociones

P: ¿Podemos decir que es una obra en la que hondos sentimientos son expresados desde la sencillez del verbo? ¿La emoción se ha presentado, en alguna ocasión, durante la escritura?
R: No busco despertar emociones sino sentimientos. Las emociones es lo que despiertan las telenovelas, la televisión basura, el deporte de masas, los conciertos de rock… No vas al Museo del Prado a emocionarte sino para generar sentimientos culturales. No es lo mismo un producto cultural que un producto de consumo. El producto cultural nos transforma, nos abre el horizonte; el producto del consumo nada de nada, a veces, incluso, nos embrutece.

P: Una eminencia castellana como Juan José Tamayo dice de la obra que, tras su lectura, el libro descubre muchos rincones a los propios oriundos…
R: Eso habrá que preguntárselo al profesor Tamayo y a los propios oriundos. Los rincones desde hace siglos ya han sido descubiertos. Lo que importa es lo que palpita en el trasfondo de cada poema. Una experiencia que va más allá del simple ver, del simple oír… Tiene que desvelarse el corazón desde su raíz. No basta con decir qué bonito es un paisaje, te tiene que desvelar el corazón. Difícil de explicar, pero para eso es la creación poética literaria. No sé si lo he conseguido.

P: ¿Cómo se gestó el título? ¿Viajando a los sitios de los que se habla y descubre esta obra estaremos camino de lugares a la perfección?
R: La vida es un campo de batalla, lo que importa es con qué intenciones sales al combate. Con ánimo de imponerte con las armas, destruyendo y matando todo aquello que se cruza en tu camino o, por el contrario, sales al combate con la intención de instaurar la convivencia, la paz, la armonía. Buscar la perfección es peligroso para ti y para los demás, ese fue el error de Teresa de Jesús. Buscar la perfección es cosa de fanáticos. Entre alcanzar la sabiduría y la prudencia, lo que realmente importa es la prudencia como enseñaba Aristóteles.

P: Usted pasó su infancia en El Tiemblo, aunque hace más de cuatro décadas que reside, la mayor parte del año, en Leganés… ¿Hay algún parecido? ¿Se ha ganado también un hueco este municipio en su corazón?
R: Las vivencias de la infancia le marcan a uno de por vida. Es imposible la liberación de la infancia, por eso hablo de ella en el libro. En Leganés, soy leganense por amor, vivo desde hace casi cincuenta años porque me casé con una mujer que era de los de Leganés de casi toda la vida.

P: Por último, no me resisto a preguntarle, Usted ha ejercido el periodismo local en Leganés durante más de 30 años. ¿Cómo ve, actualmente, el panorama de la prensa local en la ciudad?
R: Ser periodista en Leganés es casi como ser maestro de escuela de los de antes de la guerra, puedes morir de hambre. Nadie valora nuestro trabajo. Todos intentan manipularnos. Es más, nuestro trabajo es casi imposible. No basta con informar, denunciar, contar historias si no se cuenta con los cauces para hacer llegar todo eso a la inmensa mayoría. Esos cauces, esos canales, apenas existen. La Comunidad de Madrid por desgracia no cuenta ni tan siquiera con un periódico regional como Cataluña, el País Vasco, Valencia, Galicia, Castilla y León…, todos los medios de comunicación de nuestra comunidad son de ámbito nacional y lo propio de los madrileños siempre queda en segundo plano. Sí, tenemos Telemadrid. Leganés es un páramo informativo. No hay forma de hacer llegar al vecindario todo aquello que el vecindario debería conocer del día a día de su ciudad. Es una pena.

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