OPINIÓN

Monedero en portada

Cuando un dos de julio de 2016 la portada más visitada de nuestra prensa mantiene varias horas a Monedero declarando “Es muy probable que Iglesias sea presidente en la próxima elección”, coincidiremos todos en que “no es cosa menor, es decir, con otras palabras, es cosa mayor”, que ya sabemos, usted y yo, a cual de nuestros presidentes del gobierno le he copiado tan sabia reflexión, no podía ser otro.

Se impone, por tanto, captura inmediata de pantalla y comenzar a escribir pidiendo perdón por plagiar y con el firme propósito de respetar la inteligencia de quien nos lea. Primero averiguaremos qué es lo que, además de la frase elegida para destacar, nos quiere decir Juan Carlos que tanto interés haya podido suscitar al periódico líder de entre los que, con mayor esfuerzo argumental pero no menor intención, participó en la estrategia que se organizó para asustar al electorado y así conseguir el beso de Rajoy desde un balcón “investigado”.

Escucharé, pues, al verso libre antes emergente y ahora huido del barro político de cada día, que así tuvo que pringar por un truco perfectamente legal de los que a miles cometen cada día los españoles que figuran en la lista de morosos fuera de la ley publicada por Montoro, que hasta para conseguir esta transparencia han ayudado los de Podemos sacrificando piezas. Antes de leer recordaré que soy de los que piensan que las elecciones del 26J han tenido elementos comunes con las de 1979, uno de los cuales ha sido precisamente el miedo que también activó Suárez para ganar, quien de mi edad no recuerda su última intervención televisiva acusando de rojos peligrosos a los del PSOE, ni él se lo creía. Pero que si la conclusión de Monedero es que en las próximas pueda ocurrir algo parecido a lo de octubre de 1982, esperemos que no sea necesario otro 23F entre medias, aquí es donde yo digo que la historia siempre se parece pero nunca se repite.

Discúlpeme, pues, pero me retiraré un instante a leer al teórico para comentarle con conocimiento de causa. Y además de las excusas, le pido a usted que, si no lo ha hecho todavía, haga lo mismo que yo en este enlace antes de seguir leyendo aquí


 

monedero


Buenas de nuevo, que ya estoy de regreso. He elegido dos momentos del politólogo.

Uno. He oído decir a Monedero que “La teoría de sistemas establece que todos los factores co-evolucionan y que, por tanto, una taza encima de una mesa no puedes explicarla al margen de la mesa, y que si mueves la mesa…” por lo que concluyo que hay un progreso evolutivo importante desde la teoría de las evidencias estáticas de Rajoy, con el vaso y el plato, hasta la teoría de las evidencias dinámicas de Monedero, que nos ayudan a imaginar una imagen flotante de objeto muerto, no se sabe si lleno o vacío, si con plato o sin él, a la que se sucede un ruido virtual de cosa rota contra el suelo, salvo que la taza sea de plástico, que tampoco lo sabemos, o también si se cruza el rayo de las casualidades buenas, que tantas veces ha salvado del desastre cualquier test sobre comportamientos de riesgo. En fin, detengamos ya la graforrea porque lo que sí ha quedado demostrado, después de Monedero, es que Iglesias podría ser el próximo presidente del gobierno, aunque no dejaría de ayudar a tal causa que simplificara un poco más sus argumentos.

Dos. Pero ahora leo la letra pequeña de la entrevista y me encuentro que a la pregunta ¿El liderazgo de Pablo Iglesias está en cuestión?, Monedero responde “No creo que en 1977 ni en 1979 estuviera en cuestión la figura de Felipe González. Pese a perder estas dos primeras elecciones, ganaría en 1982. Le ocurrió lo mismo a Aznar tras su derrota en 1993 y a Rajoy en 2004 y 2008… es muy probable que, vista la tendencia, en las próximas elecciones (Pablo) sea presidente del Gobierno”.

Es entonces cuando empiezo dudar de dos cosas.

Por una parte, del titular elegido por los dueños de la pantalla. Es probable que les anime aún el mismo deseo manifiesto, de influir en las urnas, que inspiraba sus editoriales de campaña contra el peligro que se acercaba, insistiendo ahora por si hubiera unas terceras. Pero también podría ser que la elección del titular, incluyendo el primer apellido del mayor riesgo de los que viven en España, fuera producto de una mezcla de, por una parte, mala conciencia por perjudicar a Iglesias con, por otra, el ridículo espantoso que deben sentir los muñidores de la actualidad por haber favorecido la victoria del PP, un partido al que hasta Rivera ha calificado de “banda”, renunciando por error o valentía a muchos votos con ello, que lo han escuchado mis oídos.

Por otra parte, y volviendo a Monedero, me parece más fiable sobre el futuro de Iglesias su argumento emocional que el que pretende histórico y racional. En 1979 salíamos de una dictadura y hoy no. En aquellas fechas se anunciaba la construcción de un bipartidismo atado y bien atado a base de intentos de golpes de estado y hoy lo estamos desatando. Y así podríamos seguir citando diferencias casi hasta el infinito, si lo que nos gusta son las comparaciones históricas. Por ejemplo, ¿cree acaso Monedero que no recordamos que Felipe dimitió en mayo del 79, dos meses después de aquellas elecciones? ¿Se atreverá Iglesias a hacerlo? La historia troceada se puede vender bien para divulgación, pero no sirve para sacar conclusiones con instinto crítico y paciencia de investigador.

Por si esto cayera en manos de don Juan Carlos, el republicano supongo, le diré que desde mediados de mayo estoy convencido de que sería bueno elegir a Pablo Iglesias como candidato de España a Secretario General de la ONU, dado que ese cargo debe renovarse. Creo, amigo Monedero, muchas cosas, pero te cuento solo cinco: Primera, que Pablo tiene mayor apoyo internacional que cualquier otro español vivo, aunque no sea en los países occidentales de siempre. Segunda, que sería una tontería que siguiera quemándose políticamente en España, porque los tres elegidos para entenderse y/o auto destruirse lo van a marginar para consolidarlo como minoría y porque, además, su propio partido no va a ser una balsa de aceite. Tercera que, precisamente, debe dejar volar solos, pero ayudando desde fuera, a los de Unidos Podemos más las Confluencias y todo lo demás, que se fortalecerán en la lucha interna por no destruir lo que Iglesias ha contribuido decisivamente a crear. Cuarta, que su categoría es más que suficiente para cumplir un gran papel como “Presidente del mundo”. Y quinta, que España necesita remontar en el concierto mundial, tras cuarenta años primero de dictadura criminal blindada por el equilibrio de bloques, y otros más de treinta de un bipartidismo que sirvió para crear una economía más débil que las demás ante cualquier crisis global. Piénsatelo, Juan Carlos, y propongamos a Pablo a Nueva York. A él tampoco le vendría mal. ¿Crees que le disgustaría?

Te escribo desde una convicción sincera que puede ser errónea, pero que pesa mucho más que su envoltorio de ironía, que no está sometido a debate porque es necesario para no perder la sonrisa en medio de la derrota.

Te deseo lo mejor.

Domingo Sanz


 

De la Facultad de CC. Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, pero antes de que la trasladaran al Campus de Somosaguas.

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