EL ÚLTIMO HOMBRE

O.J. Simpson de nuevo con las horas contadas

Ha comenzado la cuenta atrás para que Orenthal James “O.J.” Simpson vuelva a ser un hombre libre, tras pasar 9 años en el penal Lovelock, del Estado de Nevada por el asalto y robo a mano armada en un hotel de Las Vegas el año 2007, sustrayendo unos trofeos, que él mismo ya vendiera tiempo atrás en una casa de empeños también en Las Vegas. En realidad fue condenado a 33 años, pero sería a partir del noveno año que podía solicitar el tercer grado, que hace unos días y por unanimidad la Comisión para la Libertad Condicional le ha concedido. Tenía que ser unánime, y así fue. Todo fluyó tan bien porque la víctima del asalto Bruce Fromong, amigo desde hace más de 25 años de O. J., aceptó sus disculpas y consideró que este debía ser un hombre libre. El otro asaltado, Alfred Beardsley, no pudo concederle el perdón, falleció en 2015.

Pero por esto O. J. Simpson no es la primera vez que ocupa las atenciones de todos los focos mediáticos. Antes en los años ‘70s destacó en la NFL como running back de los Buffalos NY y de los ‘49s. Aunque en el ocaso de su carrera se dejó ver en bastantes shows televisivos , series y sobre todo películas, como en la superproducción de la época El coloso en llamas (1974) junto a Steve McQueen y Paul Newman.

Tras su retiradade la élite deportiva comenzó a aparecer en las películas taquilleras protagonizadas por Leslie Nielse en Agárralo como puedas (1988, 1991,1994) en el papel del agente Nordberg.

Era muy querido por toda la población Americana por su rostro afable y entrañable mostrando siempre una actitud socarrona e inocente a la vez.

Pero el 13 de junio de 1994 su exmujer Nicole Brown y el amigo de esta (Ron Goldman) fueron brutalmente asesinados a la entrada de la casa de la primera. Nicole salía de la casa para recibir a su amigo, en ese momento en el descansillo fue golpeada en la cabeza con un cuchillo además de recibir varias heridas cortantes en el lado izquierdo del cuello, bastante profundas. Con la caída se raspó la cara y el codo con el suelo. Además, según destacó la autopsia, ya en el suelo moribunda, le cortaron la garganta de izquierda a derecha llegando a la espina dorsal. Con ella desangrándose apareció Ron Goldman siendo, casi sin opción a defenderse, apuñalado en distintas partes de su cuerpo. También fue degollado. En el forcejeo previo con Ron al agresor se le cayó el guante izquierdo que tenía.

En el momento del crimen O. J. siempre defendió que se encontraba disputando un torneo benéfico de golf. Pero todas las sospechas desembocaban en él pues era de sobra sabido que años atrás Nicole le denunció por malos tratos, además de que a O. J. no le hacía mucha gracia que su ex y madre de dos de sus cuatro hijos coqueteará de manera asidua con las drogas.

A los pocos días del doble crimen, las autoridades requirieron a O. J. para que voluntariamente se presentara en la comisaría de Los Angeles para ser puesto a disposición judicial. Ante esto Simpson emprendió una huida a ninguna parte por la autopista. Al volante del Ford Bronco blanco iba Al Cowlings el mejor amigo de Simpson y compañero en los Buffalos y los ‘49s. En el asiento de atrás y con una pistola apuntando a su sien estaba Simpson dispuesto a pegarse un tiro, para demostrar su inocencia.

Hasta 20 coches de policía y 9 helicópteros estuvieron implicados en la persecución por la Interestatal 405 de Los Angeles, para dar caza al principal sospechoso del brutal doble crimen que conmocionó a toda una Nación. Para que os deis cuenta del alcance que tuvo este hecho y tratándose de una figura tan querida y respetada como O. J. Simpson, las cadenas de televisión interrumpieron el mayor evento deportivo de EE.UU., la final de la N.B.A., para retransmitir en directo la persecución y quién sabe si hasta el suicidio de la otrora estrella del rugby americano. Este hecho fue denominado como El primer reality show de la historia.

Una vez detenido al poco fue puesto en libertad. Al cabo de pocos meses dio comienzo el juicio, el juicio del Siglo, decían.

O. J. Simpson no escatimó en gastos para costearse una buena defensa, puesto que todas las pruebas le incriminaban directamente a él. Tanto el guante que antes os comentaba que perdió en el forcejeo con Goldman, como de la herida de corte profundo que al ser detenido tenía en uno de sus dedos, como de que dentro de su Mansión fue hallado el otro guante en discordia, manchado además de sangre y encima tanto en el pomo de su coche como dentro del mismo fueron encontrados restos de sangre que coincidían con el ADN de las víctimas y de O. J. Vamos, que todo apuntaba a que el héroe Americano iba, en el mejor caso, a pasar a la sombra una larga temporada y en el peor de los casos, a esperar su hora en el corredor de la Muerte.

Pero si alguien podía contratar al mejor grupo de abogados de en los ’90s en EEUU para tirar por tierra las evidentes, concluyentes y contundentes pruebas en contra ese era Simpson. Podrido de dinero pudo fichar para este “partido” al que los medios denominaron el Dream Team de los legistas. Capitaneados por Robert Shapiro, y con Johnnie Cochran (famoso por defender los derechos de los negros en América, sobre todo en el caso del taxista Rodney King) de contramaestre, el escuadrón lo completaban F. Lee Bailey, Alan Dershowitz, Robert Kardashian (padre de las hoy mediáticas y fashionísimas hermanas Kardashian), Shawn Holley, Carl E. Douglas y Gerald Uelmen cada uno un experto en la materia a tratar en el juicio. Juicio que se alargó casi un año y en el que las defensas centraron el foco como un caso de manipulación policial por parte de un policía racista (Mark Fuhrman) y sus compañeros como principales cómplices. Por el contrario la fiscalía se aferró al maltrato físico al que Simpson inflingió sobre Brown cuando estaban casados.

La prueba definitiva que los fiscales Chris Darden y Marcia Clarck creyeron esclarecedora e irrefutable eran los guantes hallados, uno en la escena del crimen y el otro en la Mansión del sospechoso, haciéndoselos probar delante del jurado y por extensión de las cámaras que durante casi un año estuvieron retransmitiendo.

Al ponerse con cierta dificultad los guantes Simpson, se pudo comprobar que no eran de su talla.

El 2 de octubre de 1995, tras cuatro horas de deliberaciones, el jurado llegó a un veredicto. Un jurado popular compuesto por 12 personas; 10 mujeres y 2 hombres. De los cuales 9 eran negras, dos blancas y una hispana. Sumado todo a la gran presión social, dividida y casi por unanimidad por el favor de los negros hacia Simpson, en lo que se denominó una persecución racial hacia O. J., la balanza, pese a las contundentes pruebas, aun no se había inclinado hacia un lado u otro.

El 3 de octubre de 1995, un día después O. J. Simpson fue declarado no culpable del doble asesinato. Contra todo pronóstico.

Pero dos años después, tras un recurso civil, en febrero de 1997, un jurado de doce miembros del tribunal de Santa Mónica (California) declaró a O.J. Simpson civilmente responsable (que no culpable) de los asesinatos. Además debiendo pagar una indemnización de 8,5 millones de dólares a los familiares de Goldman. El dinero jamás llegó a ser abonado.

Por el otro lado, los familiares de Brown no fueron indemnizados en la sentencia ya que nunca solicitaron compensación alguna. El jurado estuvo compuesto por seis hombres y seis mujeres, ninguno de raza negra.

Quizás en el juicio que tuvo en 2008 Simpson, por el asalto en el Hotel de Las Vegas a un amigo suyo, la pena de 33 años a la que fue condenado (desproporcionada tratándose del delito en cuestión) fue sobre todo un guiño a la desproporción con la que se acabó con las vidas de Nicole Brown y Ron Goldman en 1994 y que el show televisivo y la presión racial junto a la elección de un jurado casi “amigo” dejaron en libertad a una estrella multimillonaria de la Super Bowl, la televisión y el cine, al que todos los expertos y no tan expertos, independientemente de su condición racial apuntaron como el brazo ejecutor del crimen. Si no, encubridor, puesse dice, se rumorea que su hijo Jason (hijastro de Nicole) cometió los crímenes harto de la vida díscola de Nicole bañada en sexo y drogas. Además pesa que el entonces chaval padecía de ataques epilépticos que le forzaban a la violencia.

A primeros de octubre de este año 2017 tendremos en la calle libre habiendo cumplido su deuda con la sociedad a O. J. Simpson. Se admiten apuestas.

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