EL FRANCOTIRADOR NERVIOSO

Puto COVID

 

Ahora podemos ver con mayor claridad la escasa preparación de muchos de nuestros dirigentes políticos, muchos de ellos y ellas con puestos de responsabilidad alcanzados gracias al nepotismo, incapaces de trabajar con presión, ni de tomar decisiones eficaces. Resulta inexplicable el desgobierno al que estamos sometidos, no tiene sentido que nos pidan civismo a los ciudadanos al tiempo que no son capaces de llegar a ningún acuerdo. En el bloque donde resido o en mi trabajo tenemos varias ideologías y todos buscamos lo mejor para convivir, se debate, se discute, se vota y se llegan a acuerdos. Hay situaciones más difíciles y otras menos, más o menos tensión, pero siempre con miras a un fin común, lo mejor para el conjunto. Sin embargo, me resulta llamativo que se “juegue” con un tema tan delicado como es la salud, es de risa. No tiene lógica que no se planifique, que no se copie a otros países donde el Covid apenas está teniendo impacto, que no se escuche a los científicos, virólogos o médicos, no tiene lógica que nadie quiera coger las riendas de esta situación, apostar por la sanidad pública y por los servicios públicos de verdad. Acaso nadie se da cuenta de lo mucho que está en juego. Esto viene de antes de Marzo, y cada día se ve con menos claridad una salida beneficiosa, hay una batalla ideológica entre la economía y la salud, sin embargo no son capaces de ceder y llegar a acuerdos para no perder ambas opciones.

Como es posible que se pasen la “patata caliente” argumentando que dichas decisiones se encuentran en su catálogo de competencias; ¿Se nos ha olvidado acaso la emergencia social?

La ciudadanía únicamente es un espectador que no da crédito del tremendo espectáculo de desunión. Si seguimos así, la cosa no mejorará por si sola, hay que tomar decisiones y poner en marcha medidas que vayan más allá de la segregación por barrios. En Getafe, por ejemplo, cientos de vecinos y vecinas se han manifestado ante el ambulatorio de su barrio para exigir dos cosas: la dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid y más medios para la Sanidad Pública. No es momento de manifestarse (eso está claro) pero es que estamos cansados, no se nos escucha y tratan de segregarnos en ciudadanos de primera y de segunda.

¿La clase media/alta coge el tren o el metro? Quizás el problema de los contagios en la zona sur de Madrid no venga de Barajas, ni del cierre de fronteras, quizás esos contagios sean causa del mal estado de los medios de transporte públicos, seguimos viajando como “sardinas en lata”, no hay suficientes vagones ni autobuses en las horas punta. El consejero de transporte de la Comunidad de Madrid habla de ocasiones puntuales, dice que no es habitual, aunque lo que seguramente no sea habitual es que él viaje en Metro.

Nadie entiende que se pongan restricciones a unas calles y a otras no, el virus no entiende de calles, ni de zonas, ni de ambulatorios, el virus se combate con medios sanitarios, con text de detección, con rastreadores, con mejoras en el transporte, con restricciones puntuales, con una atención primaria que funciones como debe, etc. Apostar por los servicios públicos de verdad y no de cara a la galería, apostar por los colegios públicos, por los hospitales, por los transportes… No consiste en abrir hospitales o inaugurar aeropuertos o colegios, si no en dotarlos de medios humanos y materiales, en mejorar las condiciones profesionales y en apostar por volver a ser un referente, evitando que nuestros profesionales tengan que emigrar a otros países con mejores medios y condiciones para desarrollar su profesión.

Independientemente de tu ideología política la gestión de Madrid es un fracaso, ha fracasado el modelo y la gestión de las instituciones en general. La pandemia ha sacado a relucir nuestras carencias como país, un país donde se ha recortado mucho en todo lo público durante los últimos 15 años, apostando por modelos “híbridos” que mezclan la parte pública con la gestión privada o concertada, buscando siempre la mejor rentabilidad económica y devaluando las condiciones, una privatización en cubierto alegando mejoras en la gestión.

En marzo nos cogió a todos por sorpresa, un virus que llegaba de Asia y que no acabábamos de creernos, en cierto modo nuestra “derrota” fue lógica, pero ahora la situación no es esa, todos sabíamos lo teníamos entre mano y no hemos sido capaces de contenerlo. No se ha hecho nada, no se ha mejorado el transporte público, ni mucho menos la sanidad, el aplauso de las 20 horas ha quedado en una bonita anécdota. No tenemos suficientes rastreadores, los ambulatorios están colapsados, las UCIs sobrecargadas…

Me temo que estamos pagando las consecuencias de todo ello, suma y sigue.

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