OPINIÓN

Un relato de política ficción con líderes reales 3

Unos días antes de las elecciones del día 26 de Junio, aquí mismo pudo leer usted los dos primeros capítulos de este relato. Como se trata exactamente del mismo texto que fue escrito hace más de un año, durante los primeros meses de 2015, quiero pedir disculpas por no haber enviado este y los siguientes capítulos con mayor premura para facilitar la continuidad de la lectura, pero la obsesión por el presente electoral ocupó todo el tiempo disponible. Ahora, digerida la sorpresa general frente a lo que anunciaban las encuestas, recupero el ritmo de entregas de esta ficción para cumplimentar cuanto antes lo que resta hasta el final. De momento, esta es la tercera entrega de un total de cinco, por lo que hoy atravesamos el ecuador.

 

Resumen de lo publicado

En los dos capítulos anteriores, cinco líderes de ámbito nacional con protagonismo en el tiempo de 2015 que transcurría entre las elecciones municipales y la convocatoria de las generales, es decir, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón y Díaz (Rosa), coincidieron en un debate televisivo de los que comenzaban a proliferar ante la inmediatez de los nuevos comicios. En ausencia de Rajoy, bloqueado en un atasco circulatorio mientras se dirigía a la emisora, llegó una pausa publicitaria y, tras un comentario sorprendente del moderador, un impulso incontenible provocó que los cinco políticos salieran huyendo del plató, juntos, y se escondieran en una casa desconocida y desconectada de sus respectivos colegas, de sus familias y sus amigos.

Era de noche y comenzaron a hablar de política entre ellos con una confianza insospechada. Conscientes de que el impulso que les había llevado a abandonar el programa les obligaba a presentar ante la sociedad, a su regreso, una noticia rompedora que justificara su comportamiento, se pusieron a estudiar los resultados electorales de anteriores procesos, descubriendo algunos detalles interesantes.

En los diálogos ficticios que los cinco líderes mantienen, iniciados en el capítulo anterior, cada uno de ellos oculta su nombre tras una de las letras B, C, D, E o R. Como elemento añadido al interés que le pueda suscitar la lectura, le propongo que vincule cada letra al político que le parezca adecuado. En el último capítulo se descubrirá quien es quien, y también una anécdota, ésta si, en el mundo real de los mismos líderes protagonistas del cuento, pero de nula trascendencia política.

En la confianza de que esto le sirva para dar rienda suelta a su imaginación y jugar durante un rato con los cinco líderes, le propongo hoy el tercer capítulo del relato de política ficción incluido en el ensayo titulado “La ruta S para el cambio de modelo”, escrito en 2015 con tinta de la que se empapó de entusiasmo durante la gran movida del 15M de 2011, en la Puerta del Sol de Madrid.

 

Entre paréntesis 2 (Primera parte)

Eran las tres y media de la madrugada.

E. Chicos, necesito masaje para reanimación o paréntesis para cabezada.

R. Por cierto, ¿sabéis que de los pocos sitios en los que ha habido alguna vez coalición para el Senado, incluyendo incluso a partidos importantes, ha sido Cataluña? ¿Y sabéis porqué? Porque somos prácticos. ¿Y sabéis el nombre de alguna Comunidad Autónoma, juraría que la única, en la que el PP no haya conseguido jamás ni un solo senador?

D. Aceleremos. Estamos lanzados. Vamos a imaginar que la explicación de nuestra huida del plató fue una visión colectiva e irresistible del futuro inmediato, y que ya nos hemos puesto de acuerdo. Pasemos a lo concreto, punto por punto.

R. Vale. Puntos: Elección de los candidatos de la coalición. Medios de comunicación. Promoción. Redes sociales. Interventores en las mesas electorales. ¿Se os ocurre algo más?

C. Hablemos de candidatos y medios de comunicación. Para lo demás, soy partidario de contratar un gerente, establecer unos objetivos y dedicar un presupuesto. Podemos poner el dinero nosotros y ajustar cuentas cuando recibamos las subvenciones.

B. Prefiero dotar una caja común para esto con aportaciones a medias.

R. Es lo lógico.

E. Según el dinero que haga falta, no sé si podremos. Nos endeudaremos si nos dejan.

B. Intuyo que va ser una campaña más financiada por el entusiasmo que por la pasta.

D. ¿Qué os parecen unas primarias abiertas a toda la sociedad, en todas partes el mismo día, para elegir a los candidatos?

C. Extraordinaria propuesta, pero no la argumentes que la estropeas. Nos conviene tener un plan B para el caso de circunscripciones en las que no haya primarias por el motivo que sea.

E. Por ejemplo, que cada partido aporte nombres en cada circunscripción y, si no hay unanimidad, que los candidatos se adjudiquen por sorteo.

C. Me parece que daríamos una imagen poco seria aunque, desde luego, nuestros candidatos se presentarán para suprimir el Senado. Preferiría que fuéramos capaces de ponernos de acuerdo.

E. Por supuesto, pero si se generaran conflictos locales se va automáticamente al sorteo. Ya veréis como se esmeran para ponerse de acuerdo. Y además, un sorteo es una solución siempre justa. ¿O acaso los españoles no juegan a la lotería? Hasta lo retransmitirían algunas cadenas de televisión.

R. Vayamos a tope a por las primarias abiertas. Serán muy distintas a todo lo que se ha visto hasta la fecha. Desde luego, daremos la campanada.

C. Que se añade a lo de andar montando una coalición al Senado para suprimirlo. Claro, ahora caigo, es cierto, tiene que ser entre todos porque por separado no podemos. ¿Por qué acabo de decir esto? ¿Qué hora es?

R. Lo siento, pero no veo, aunque yo soy partidario de intentar, en primer lugar, que los candidatos sean personas independientes del mayor  prestigio en cada provincia, por lo que, en lo posible, nuestros partidos deberían renunciar a presentar afiliados, y así evitamos competir unos contra otros. Es un sacrificio asequible.

B. Hay un detalle que avala esta propuesta de R. ¿Sabéis cuantas candidaturas diferentes se presentaron al Senado en las elecciones de 2011? Ni más ni menos que 61. ¿Sabéis cuantas consiguieron senadores? Únicamente 7, las de los dos grandes y los nacionalistas. Es decir, que hay muchas personas, que no pertenecen a ninguno de los partidos que aquí representamos, que fracasaron en 2011 pero que quizás se presentarían a unas primarias para formar parte de la candidatura de nuestra coalición, y con verdaderas posibilidades de triunfo. En esto reside la capacidad de integración de líderes sociales. Lo veo muy claro.

D. ¿Y si se infiltran los contrarios?

E. Ni me imagino esa posibilidad.

B. Propongo que cada uno de nosotros nombre a un responsable y se monte una comisión política para coordinación.

R. Crear una comisión política es riesgo de reproducir debates y generar tensiones. Soy partidario de una simple oficina central de gestión de las candidaturas que se domine la normativa, resuelva los problemas prácticos, evite errores de tramitación y dependa directamente de nosotros. Para las primarias abiertas que se pongan de acuerdo nuestras organizaciones en cada provincia, con unos criterios únicos y por escrito que establezcamos desde aquí, y antes de empezar. Lo normal es que todas se esfuercen espontáneamente por conseguir las primarias con mayor participación y los candidatos de mayor prestigio.

E. En mi opinión, todo lo que se derive de esta noche y hasta el día E tenemos que controlarlo nosotros cinco directamente. La burocracia sí, pero la magia no se delega.

C. Estoy de acuerdo con R. Nosotros tenemos estructura de sobra en todas partes. Por cierto, todos los candidatos deberían firmar una aceptación del programa de la Coalición, tan sencillo que tiene un solo punto, más la declaración de bienes, etcétera.

B. De acuerdo con lo de la estructura en todas partes, pero el éxito de votos solo será posible si todos apoyamos la Coalición sin fisuras. Todos, en todas partes, que los medios y el Gobierno disfrutarían con cualquier división interna. Y sobre hacer firmar a los candidatos, de acuerdo, pero también debemos retratarnos los partidos que formemos la coalición.

C. Por supuesto, y con toda la parafernalia.

B. ¡Viva la transparencia!

R. ¡Muera la ironía de madrugada!

E. Voy a ir a por un cubo de agua helada y se os van a quitar las calenturas.

D. Creo que el entusiasmo que producirá la Coalición va a facilitar muchas cosas.

E. De regreso a la realidad, no podemos olvidar que, aunque vayamos juntos al Senado, competiremos entre nosotros por arañar cada voto al Congreso.

D. Sí, pero tengo la impresión de que lo vamos a hacer con más educación y respeto que nunca. Me temo que esta vez el PP va a ganar por goleada absoluta en el campeonato paralelo de violencia verbal, amenazas, insultos, excesos y horteradas que van a celebrar las televisiones. ¿Qué tal si firmamos ahora mismo esa derrota los cinco?

B. A ese fracaso me apunto, y si le sirve al enemigo para ganar las elecciones, emigro.

E. Poco aguante veo en ti, adversario, aunque no por ello menos colega. Componer esta frase a estas horas tiene mérito, ¿verdad?

B. Es verdad, no soy un profesional de esto.

C. Vale. Resuelto lo de los candidatos, que hacemos con los medios de comunicación.

R. Pienso que eso va a ser una fiesta, y que no nos va a exigir mucho esfuerzo. Además, deberemos dar protagonismo a los candidatos, que deberían ser personas de categoría y que supieran estar en cualquier sitio.

E. Lo normal es que, de repente, y por primera vez en la historia, el Senado interese a los de la prensa.

D. Pues pasaremos a la historia.

C. No estoy dispuesto a que se abra la veda de una caza de brujas contra los senadores y ex-senadores.

D. O estamos a favor de la libertad de prensa, o en contra, que, en ocasiones, a todos nos pesa.

E. Son gajes del oficio, querido C.

B. Es inevitable. Desde el momento que se conozca el programa electoral con un solo punto, de la Coalición, el ambiente de desguace del Senado va a calar en toda la sociedad.

R. Vamos a poner de moda el Senado, y no hay nada mejor para ganar en algo como ser el que manda en la moda. Podemos imaginar: Los periodistas, por su propia iniciativa, van a investigar lo que nos ha costado el Senado desde 1978 y su conversión, por poner un ejemplo clásico, en puestos de trabajo normales. También van a presionar hasta desvelar las agendas de los senadores y descubrir más Monagos. Y no digamos el pelotón que puede ir creciendo de senadores imputados y más, con Bárcenas y Granados liderando. Van a estudiar los países donde hay Senado y donde no, y a comparar las democracias, y se constatará que el Senado es casi siempre un órgano menos democrático. También se debatirán las alternativas al Senado, habiendo quien proponga hacer más proporcional la elección de diputados, tanto ampliando su número como modificando la Ley Electoral, por ejemplo. Incluso hasta se harán, por primera vez, encuestas sobre tendencias de voto al Senado, sencillas, de una sola pregunta ¿Votará usted a la Coalición para suprimir el Senado o a cualquier otro candidato? Creo que movilizaremos a millones de abstencionistas.

 

B. Además, el tema del Senado va a estar en todos los debates electorales, y saldrá solo gracias a que habremos montado la coalición y, por tanto, ganaremos esos debates, porque el que da primero da dos veces. Los medios nos van a hacer gran parte de la campaña de la Coalición. Esto va a ocurrir con toda seguridad.

C. Sí, pero el PP se quedará con el monopolio de la defensa de la Constitución y del espíritu de la Transición.

R. Entonces perderán. El pasado no es un buen argumento para ganar elecciones, y no pasará nada si les dejamos esa carta para que la jueguen toda ellos. Y siempre habrá quien recuerde que defienden la Constitución igual que sus predecesores defendieron los principios del Movimiento Nacional hasta el penúltimo minuto. Y además, gracias a nuestra iniciativa, se abrirán debates sobre los cambios en la Constitución a los que no les quedará más remedio que acudir a la fuerza. Las alabanzas al continuismo se traducirán entre la gente por defensa de la corrupción y los privilegios, y las amenazas de que cualquier cambio es un abismo no darán ningún miedo.

D. Propongo no salir de aquí sin pactar antes el nombre del portavoz oficial de la Coalición al Senado por el Cambio, alguien que rompa moldes.

 

R. Yo apostaría por Felipe para ese cargo.

 

(y entonces se adueñó de la oscuridad un silencio confuso).

Continuará…

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