OPINIÓN

Un relato de política ficción con líderes reales 4

Lo que se ha contado en las entregas anteriores, y lo que en esta sigue al “Resumen…”, fue escrito y después enviado, únicamente y tal cual, a un grupo escogido de destinatarios entre febrero y mayo de 2015, hace más de un año. Aprovecho para recordar que cada letra parlante corresponde al nombre de uno de los cinco líderes que se citan, y le invito a que ponga en cada caso el que le parezca más adecuado.


 

Resumen de lo publicado

Nos encontramos en una fecha indeterminada del año 2015, posterior a las elecciones autonómicas de mayo y anterior a la convocatoria de las generales, que finalmente se celebrarían el 20 de diciembre.

La líder Díez (Rosa), y los líderes Garzón, Iglesias, Rivera y Sánchez coinciden en un debate televisivo y, durante un paréntesis para publicidad, salen huyendo juntos sin saber porqué y, sobre la marcha, deciden refugiarse en un lugar incomunicado. Una vez allí e incapaces de hablar del tiempo o de cualquier otra irrelevancia, uno de ellos propuso investigar los resultados de todas las elecciones generales celebradas en España desde 1977. Esa idea los salvó, porque se planteó un instante antes de que el silencio reinante los dejara petrificados para siempre.

Entonces fue cuando yo, que estaba allí mismo por casualidad pero sin que pudieran verme, escuché perfectamente el ruido de los cinco paquetes de nervios al relajar la tensión contenida mientras, como posesos, se volcaban a la tarea. Se repartieron el vaciado de las diez urnas dobles de los años 1979, 82, 86, 89, 93, 96, 2000, 04, 08 y 2011, además de las de 1977, para ver que había pasado en el momento de la primera libertad. En lugar de hacer series y curvas con los votos y diputados conseguidos por cada partido político se centraron en las abstenciones, los votos nulos y blancos en cada una de ambas urnas, las del Congreso por una parte y las del Senado por otra.

La espantada de los cinco líderes había producido tal impacto que ni amigos, ni familiares, ni compañeros de partido, ni tampoco los espías del gobierno se atrevieron a llamarles. Ni siquiera para interesarse por su salud mental. La sorpresa se había tornado respeto en los ambientes de confianza de los cinco, y miedo entre los de Rajoy quien, recordemos, había llegado tarde al plató de la tertulia. Prevaleció en todas partes la sensación de que allí se podía estar cociendo algo importante.

Tras poner en común los resultados del trabajo realizado comenzaron a dialogar entre los cinco como si fueran amigos lo que, de repente, les hizo pensar que se habían convertido en ellos mismos, en lugar de negociadores en nombre de cada una de sus organizaciones.

El capítulo anterior finalizó con la propuesta presentada por R para nombrar a Felipe González, el ex presidente, portavoz de la coalición que comenzaban a imaginar para poder derrotar al partido del gobierno en las elecciones generales.

 

Entre paréntesis 2 (Segunda parte)

C. Desde luego, R va de “enfant terrible”. ¿No decías que el “pasado” no vende mensaje?

R. Pues no me esperaba de ti esta respuesta. Para nosotros, Felipe sería, si se atreve, el pasado recuperado para un cambio nuevo. Un mismo hombre protagonista de dos cambios y este, con nosotros. A ver quién da más. Parecerá que se ha tomado el elixir ese de la eterna juventud. Es un servicio que se le pide por España y, si no acepta, quedará como un cobarde, ponga la excusa que ponga. Y además, alguien que será aún más transitorio en su papel que unos senadores que saldrán elegidos para gestionar su propio funeral, político, no creo que asuste a nadie. En mi opinión, el montaje cuadra ¿Cómo lo veis?

C. Yo, si E no me hubiera quitado el móvil y no se hubiera ido la luz, lo llamaría ahora mismo, que aunque esté durmiendo es probable que se haya olvidado de apagarlo, y lo dejamos resuelto. No creo que acepte. Por cierto, os habéis dado cuenta de que estamos a oscuras.

D. Pues es verdad, ¿desde cuándo?

E. Debe hacer una media hora. Lo recuerdo porque tuve que volver a gatas del sitio donde he puesto los teléfonos y demás artilugios.

B. Yo tampoco me había dado ni cuenta. Pensé que se me habían caído los párpados.

R. O sea, que no había luz cuando E nos ha amenazado con la ducha de agua fría.

E. Es verdad, no había.

C. Aquí, o estamos todos ciegos, o todos locos.

B. Estoy tardando en digerir ese nombre. ¿Era Felipe, verdad, González? Seguir diciendo algo, lo que sea, mientras me recupero del mazazo.

R. Si alguien se atreve, que diga otro nombre con el que podamos asustar más a los del Gobierno.

E. Por mi parte, de acuerdo. Pero hay que hablar con él antes de separarnos y, si nos dice que no, a ese hombre hay que taparle la boca como sea. No le vaya a dar ahora por convertirse a transparente y antes de las elecciones se sepa que nos dio calabazas. C, te voy a decir algo para que no lo olvides ni un instante: si llamamos a Felipe, conteste lo que conteste, tú sigues con nosotros hasta la derrota o el triunfo.

C. Desde luego, si acepta, Felipe hará otro gran servicio a la democracia.

D. Me duele la propuesta, pero reconozco que con don “Por consiguiente” de estandarte, hasta el PP pedirá el ingreso en la Coalición.

B. A las cuatro y pico de la madrugada no estoy en condiciones de dudar sobre si alguien de los de aquí habla en broma o en serio. Por si es lo primero, y siguiendo la corriente, nos convendrá no desvelar el nombre hasta que esté cerrado el plazo para presentar coaliciones. Por si es lo segundo, no creo que el PP tenga margen para hacer muchas piruetas. A mí, de momento, no se me ocurre un candidato alternativo de la misma categoría.

D. Yo, lo que quiero decir es si no es menos cierto que Felipe nos debe un gesto de reconciliación con la historia, por los errores que cometió. Tiene a su favor que es el único al que todo el mundo le va a perdonar las meteduras de pata.

C. Amigo D, hay impertinencias que lo son porque arañan en los peores recuerdos. Internet ha puesto de moda lo del derecho al olvido y, en el fondo, es la misma polémica pero en particular y tecnológico. Vayamos a lo positivo y que cada uno interprete lo que ocurra como quiera. Desde luego, si Felipe nos echa una mano demostraríamos dos cosas: capacidad para ponernos de acuerdo en asuntos del máximo nivel y voluntad indiscutible de gobierno.

R. No sé si os dais cuenta, pero si FG acepta, además de todo lo dicho y lo que imaginamos, quebraremos el mensaje de estabilidad y continuismo que monopolizaría el PP, tal como antes nos decía C, preocupado. Además, no les quedará más remedio que insultar también a Felipe, o directamente rendirse. Yo también estoy por “pelillos al océano”, en este caso, que el mar se nos queda pequeño, y he sido yo quien lo he propuesto, aunque este detalle puede quedar entre nosotros.

E. Voy a por la caja de los truenos, digo de los teléfonos. No me queda más remedio que avanzar a ras del suelo y muy despacio, espero no perderme. No decidáis nada importante hasta que vuelva. Después podremos alumbrar algo con las luces de las pantallas.

B. No estoy dispuesto a escuchar nada que no sean nuestras propias voces hasta que lleguemos a un acuerdo. Prefiero estar a oscuras que oír cualquier sonido que no sea humano. No podría soportarlo.

C. Entonces, ¿para qué queremos esa caja, que no me acuerdo?

R. Para que llames a Felipe.

C. Lo he dicho antes ¿verdad? Pues no me queda más remedio que cumplirlo. Oye, ¡E! ¿Quieres que te alumbre con mi fuego en tu travesía por el oscuro desierto?

E. Si te acercas a menos de un metro llamo a los bomberos.

C. Más te vale llamar a R, que tú solo le das calabazas y él todo el tiempo intentando ayudarte.

E. No me provoques.

C. ¿O pensabas que te lo haría gratis?

B. Los que somos inocentes ¿Podemos romper a reír sin que parezca que lo vuestro nos hace gracia?

E. Voy a por los teléfonos, pero no dejéis de hablar, por favor, que así huirán las cucarachas, que ya he sentido las pisadas de alguna. Pensad ahora que dependéis de mí, porque solo yo puedo suponer donde está la caja, y tengo que ir a por ella como si fuera un lagarto ciego, a cuatro patas por el suelo.

D. Gracias E, tu sacrificio obtendrá la recompensa merecida. Para hablar de algo por lo de espantar insectos, y como he estado bastante callado, mientras regresa voy a compartir con vosotros lo que se me acaba de ocurrir. Para el listado de eslóganes de la campaña propongo utilizar masivamente el de “Voto eficaz”, para conseguir que la gente elimine el viejo chantaje moral del “Voto útil”, que tantas veces ha salvado al bipartidismo a base de promocionar sutilmente una especie de contrato de cesión de derechos políticos, en lugar de la fuerza de un compromiso en una democracia más inmediata, que no me atrevo a llamar “directa”. El concepto de “eficacia”, además de ser más moderno, insinúa también el pacto por un objetivo previamente conocido entre ambas partes, elector y elegido, mientras que el de “utilidad”, además de inducir a la sospecha y ser incluso menos digno, me hace pensar en un papel que firmas en blanco a favor de otro en el que terminas confiando solo porque es poderoso. Definitivamente, “voto eficaz” es mejor para representar el cambio. Voto por “Voto eficaz” ¿Queréis que consulte a la RAE? ¿Alguien da más?

C. Otro que quiere pedir ayuda a gritos, esta vez a los académicos de la Lengua.

R. Me parece bien la idea aunque sea de D pero, como siempre, me sobra todo lo que el mismo D ha dicho para defenderla.

D. Algo es algo.

C. Voto “eficaz” para el Senado y “útil” para el Congreso.

B. ¡Oportunista!

C. ¿Y cuando hacemos público todo esto?

B. Ahora que lo dices, no estaría de más hacer un cronograma de tareas contemplando las múltiples variables que puedan incidir y las rutas a elegir en cada caso. Hay una palabra para esto, que manejamos los expertos, pero sigamos entendiéndonos.

D. Una de esas variables a considerar son las iniciativas de sabotaje contra nuestro plan que pueda intentar el Gobierno.

E. Aquí traigo los móviles. Menos mal que habéis seguido hablando mientras buscaba. Si no, me habría extraviado. Oye, guapo ¿serías capaz de reconocer tu cacharro al tacto?

C. No, y supongo que nadie. No será una pregunta para deprimirme, porque sabes que soy un optimista indestructible. ¿Alguien sabe si aquí, donde estamos, que ya ni me acuerdo, hay algún teléfono de los antiguos, de aquellos fijos?

R. Lo podemos buscar pero, ¿sabrás usarlo?

C. ¡Otro! Hombre, hasta ahí llego.

R. Vale ¿Quieres que haga sangre, o lo dejamos?

C. Seguro que me estás poniendo una trampa.

R. ¿Alguien la ha descubierto?

D. Mira R, si has propuesto a Felipe González de portavoz para que quede demostrado que C no se sabe de memoria el número de su móvil, yo no firmaré contigo nunca nada si no es delante de mi abogado.

R. No era una, sino dos trampas, pero quiero que sepáis, y os lo juro por lo más negro de todo lo que ahora nos envuelve, que me gusta el juego, si, pero que estoy dispuesto a dar la vida por todos los que caen en mis tretas, pues a partir de ese momento los siento tan míos como yo mismo.

E. Vale, ¿pero nos dejaras algo de nosotros para nosotros? ¿Qué nos vas a chupar antes, la sangre o…? Aparte de que yo no creo que tú vayas a dar jamás la vida por nadie, te diré que aquí, a nosotros y a oscuras, no nos tienes que hacer campaña electoral.

C. Propongo esperar a ver como las elecciones reparten el pastel entre tramposos y entrampados.

E. Me parece bien. Volviendo a eso, creo que hay que tener en cuenta lo que decían antes B y D, porque esta gente es capaz de prohibir cualquier cosa con tal de segar la yerba que pisa el adversario.

D. Para evitar estos excesos de los que están mandando cuando llegan las urnas, podemos estudiar en un momento una reforma política consistente en que todo gobierno debería cesar automáticamente no menos de seis meses antes de la convocatoria electoral que deba renovarle. No sé que pensáis, pero yo soy el primero que no soporta el electoralismo partidario desde los gobiernos, pero tampoco estoy seguro de que, si gobernara alguna vez, sería capaz de tener lo que hay que tener para negar a los compañeros que vinieran a pedirme tal o cual cosa, inaugurar una rotonda de cartón piedra, por ejemplo, para ayudar a sus candidaturas. Es que se juegan el pan de sus hijos.

B. Puestos a pedir cambios legales, yo lo que pido es que regulemos de una vez las consultas populares y los referéndum.

E. Y yo, mira este, que acabemos con las circunscripciones. En elecciones a CCAA cada Autonomía debe ser una única circunscripción. En elecciones generales, España entera y verdadera, una sola circunscripción. Y si queremos construir Europa, en las elecciones al Parlamento europeo, lo mismo.

C. Yo anoche soñé con un cambio en los estatutos de mi partido, de tal forma que si gobierna alguno de los nuestros en algún sitio y se atreve a convocar elecciones anticipadas, quede obligado a depositar ante notario una estimación de resultados electorales que, si no se consiguen, cesará automáticamente, con toda su ejecutiva. ¿Qué os parece la idea?

R. Estoy anotando todos los delirios uno por uno pero, ¿lo veis? O D se calla o nos terminamos repartiendo España sin salir de esta cabaña, mientras los otros nos ganan las elecciones.

C. El rechazo al Senado mantenido a lo largo de tantos años por una minoría crítica debemos convertirlo esta vez en participación masiva, convocando a una decisión de todos sobre el cambio. Nadie nos puede acusar por emplear todas nuestras fuerzas para conseguir la mayor participación electoral posible.

Atónitos consigo mismos porque la oscuridad reinante les impedía callarse, evitaban así que la duda ocupara el espacio libre que pudiera dejar el silencio, mientras disfrutaban de la magia que les hacía sentir el alma de cada cual mientras acariciaba las palabras. Ninguno de los cinco se atrevió a preguntar a los demás de donde podrían venir los ecos de aquella canción que se colaba suave pero insistente, entre ellos, tras más de 35 años derrumbando muros por el mundo.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Cliquea para comentar

Deja un comentario

To Top

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies