EDUCACIÓN

¿Vuelve la calma al instituto Gabriel García Márquez de Leganés?

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La Consejería de Educación niega “haber adoptado ninguna decisión respecto a la fusión para el 2016-2017”.

El Sindicato de Estudiantes no sabe si va o si viene: querían voz mediática, pero responden con silencio

Algunos docentes continúan siendo críticos con la dirección del centro


 

 

Desde que la sombra de una fusión planea sobre su cielo, el instituto Gabriel García Márquez, en el barrio de Zarzaquemada, ha ido pasando por varias fases. Reivindicaciones, concentraciones y un paro, en el mes de octubre, por parte del alumnado. No en vano, parece que la situación podría estar cambiando a mejor. Desde esta publicación, hemos seguido las distintas etapas del conflicto e informado puntualmente. En esta oportunidad, y tras escuchar a las partes implicadas, podemos afirmar que los ánimos están más calmados y que la amenaza de la fusión con el instituto Pedro Duque (centro que se encuentra al lado del protagonista de esta historia) de manera oficial ya no es tan firme como podía parecer hace tan sólo unos meses. Sin embargo, lo cierto es que hasta al mismo Pleno de Leganés se ha llevado el nombre del I.E.S Gabriel García Márquez y los concejales han debatido sobre el asunto. Esta tesitura es algo que llama la atención porque las competencias en materia de Educación Secundaria son de la Comunidad de Madrid y no de las administraciones locales.

En esta oportunidad, los padres y madres están más calmados. Los estudiantes no han vuelto a realizar más paros. El gabinete de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aporta palabras de tranquilidad sobre el futuro del centro. El Sindicato de Estudiantes parece no estar (y, por supuesto, ni se le espera). Eso sí, en cuanto a los profesores, los sigue habiendo críticos todavía con la gestión interna. Todas las posiciones y voces, de nuevo, en esta entrega sobre el más inmediato plazo de uno de los institutos con más solera y reconocido por sus múltiples proyectos educativos en Leganés como el García Márquez, que en 2015 festejaba sus bodas de plata.

El curso 2016-2017, se iniciaba en el Gabriel García Márquez de Leganés con calor y los ánimos acelerados. Ahora, avanzado ya el primer trimestre, el frío se ha instalado y la temperatura de las quejas se ha reducido notablemente. De hecho, desde el propio AMPA nos expresan que se encuentran en una disposición de diálogo más abierta.

Una de las situaciones que más inquietaba a padres, madres, alumnos y profesores es, sin duda alguna, la fusión y, por tanto, la desaparición del instituto. Bien, firmemente no se asegura que no se lleve a cabo, pero sí afirman lo que ya sabíamos: este curso se terminará sin problema alguno. Para septiembre de 2017 ó 2018, habrá que esperar. El ente que debe y tiene que dar esta información no es otro que el que ostenta las competencias, es decir, la Comunidad de Madrid. La pregunta que hemos hecho al gabinete de la Consejería de Educación es directa: ¿a estas alturas, se puede esclarecer algo más sobre la fusión entre los institutos Gabriel García Márquez y Pedro Duque para el 2017? La contestación, “la Consejería de Educación no ha adoptado ninguna decisión al respecto de cara al próximo curso 2016/2017”. Es el curso en el que estamos… Podemos interpretar, que ni confirman ni desmienten. Además, sobre las fusiones y su acuse de mermar la calidad de la enseñanza, agregan desde la Consejería que, “todas las comunidades autónomas de España realizan fusiones de centros educativos públicos justificadas, en la mayoría de los casos, por la baja matrícula y demanda y aconsejadas, incluso, desde el punto de vista pedagógico. En el caso de la Comunidad de Madrid, las fusiones se planifican manteniendo siempre la alta calidad educativa de los centros implicados”.

En cuanto a la calidad de la enseñanza y a la defensa de una educación pública de calidad, se están sucediendo, en este municipio, varias concentraciones en las últimas fechas. Precisamente, uno de los centros neurálgicos de estas manifestaciones ha sido el instituto que nos ocupa por el miedo a la fusión, al entender varios agentes que daña la calidad educativa. No en vano, la postura de la Comunidad aclara que si se llevase a fin no lesionaría los intereses educativos.

Pero, cuando los alumnos protestan, será por algo. A mediados de octubre tenía lugar el paro que realizó un centenar de estudiantes, aproximadamente, de este centro y en el que se negaban a la desaparición de su instituto. Sobre esto, hemos preguntado a la Consejería también. Aquí, no han aclarado mucho y se han limitado a responder que no entrarán a valorar estas circunstancias.

 

 

Reunión de algunas madres con la directora

Es la más inmediata actualidad del instituto Gabriel García Márquez. Este medio ha podido conocer, de primera mano, que un grupo de madres (en concreto, cinco y algunas pertenecientes al AMPA) se reunieron hace una semana con la directora del centro, Pilar Gómez. Según nos comenta una de las madres, que forma parte del AMPA del centro, la reunión fue “relativamente cordial”.

Añaden también que “nos preocupan todas estas informaciones que están saliendo sobre el centro y solicitamos la reunión con el equipo directivo”. Sin embargo, cuándo les pregunto por el tema capital que envuelve al centro, salta la sorpresa con mayúsculas: “se habló sobre esta preocupación. De la fusión no se habló nada. Aunque, claro, nuestra postura es contraria a la fusión. Fueron temas domésticos, por así decirlo, del instituto como la huelga…” En cuanto a si ha habido un cambio de actitudes gracias a este encuentro, señalan que “estamos sin valorarlo”.

Es importante recalcar que Luciano Castillo, presidente del AMPA y que tan amablemente nos ha atendido en otras oportunidades, ha preferido, en esta ocasión, dejar que hablen otros padres. De hecho, Castillo, firme defensor de lo público y de la vida del instituto y presente en todas las manifestaciones, no estuvo en esta última reunión, que destapamos en el reportaje.

¿Sólo para coger el megáfono?

El cambio de actitud generalizado es la notica en este punto del conflicto. Esto también lo encontramos en el Sindicato de Estudiantes. Se presupone a la idiosincrasia de un sindicato la disposición a participar en una lucha de intereses, en este caso, en pos de la defensa de la educación pública y atender a los medios de comunicación. Es más, en este caso, ellos mismos nos pedían voz. Sin embargo, han optado, al final, por el silencio más rotundo y contundente. Este periodista les ha dado más de dos semanas para obtener su versión de los últimos hechos y ha esperado hasta última hora para publicar. Bien, en el último mensaje de recordatorio, ni siquiera han tenido a bien contestar.

Aunque fuese para aclarar que no responderían toda vez que el Sindicato, insistimos, fue quien solicitó su concurso mediático. ¿Por qué calla ahora el Sindicato? Lo cierto es que a representantes del Sindicato de Estudiantes y en concreto a los delegados que han ido a este centro, los hemos visto megáfono en mano y poco más. Una vez que finalizaba el discurso abandonaban el centro. ¿Estamos ante una extraña metamorfosis? Siempre hay que ser bien pensados. En esa línea, sólo cabe interpretar que ya no hay conflicto alguno y que la intervención de los que se hacen llamar defensores de la educación pública y altavoces de la comunidad educativa que clama contras las políticas del PP en materia de Educación ya no tienen ni una sola queja ni pega a lo que pueda estar sucediendo en el Gabriel García Márquez de Leganés. Sin embargo, hemos preguntado a algunos docentes y a un conocido padre del centro y nos expresan “su profunda tristeza y el nulo entendimiento hacia la postura actual que ejerce el Sindicato de Estudiantes”. En todo caso, en este punto, no está y parecer ser que ni se le espera.

Algunos docentes, críticos

Decíamos que la situación ha dado un vuelco, aunque no para todos exactamente. Un agente autorizado para verter su opinión es el docente, indispensable y fundamental en la vida de un instituto. Como ya hiciésemos en otras ocasiones, hemos vuelto a preguntar por su valoración. El sentir amplio de la plantilla de profesores lo resume una que cuenta con larga trayectoria en la profesión y en Beatriz Galido, 6 (calle donde descansa el instituto). Como ya hiciese en otras ocasiones, prefiere mantener su nombre protegido.

Su visión de la realidad es distinta, “la situación es muy tensa, diría incluso que insostenible. Muchos profesores llevamos muchos años y formamos un equipo humano con lazos no sólo profesionales, sino de amistad. Sí estamos notando una presión que, a veces, es agotadora. Sentimos que en cualquier momento se nos va a sancionar, pues ya ha habido amenazas a compañeros por parte de la dirección e incluso ataques de ansiedad de alguno. El estilo de gestión del centro ha cambiado totalmente, primando la disciplina, control y legalismo inflexible sobre los aspectos más humanos y valores de la educación que eran seña de identidad de aquí. Esto ha llevado a una desmotivación del profesorado para realizar proyectos que antes se aprobaban por unanimidad. Esa motivación y voluntad nos falta ahora”.

Según me trasladan, son varios los docentes que ya no encuentran el olor, color y sabor de lo que era el García Márquez otrora. “Es que fíjate, nunca antes una compañera que asumía el cargo de jefa de estudios había dimitido el primer año por profundas discrepancias con la directora, como ocurrió el curso pasado. Nunca antes había sido necesario traer dos personas ajenas al claustro, que no conocen el funcionamiento del centro, para que asumieran la jefatura de estudios y jefatura adjunta, como también pasó el curso anterior. Nunca antes se había solicitado un consejo de revocación del nombramiento de la directora como también ocurrió el curso pasado. Nunca antes se había desplazado a profesores si había la más mínima posibilidad de mantenerlos en el centro, como sí se hizo el curso pasado. Nunca antes el nombre del instituto se había escuchado en la Inspección, Dirección de Área, incluso en el Pleno del Ayuntamiento o en prensa como está ocurriendo ahora”, lamenta esta docente.

Tiene razón en que hasta en el Pleno de Leganés se debatió sobre este instituto, en noviembre. En ese punto del orden del día (iba planificado, no fue algo aleatorio) fue protagonista Verónica Moro, edil popular y en la legislatura pasada delegada de Educación. Sus declaraciones fueron polémicas y controvertidas. Cuanto menos vino a decir que los alumnos estaban teledirigidos en el paro de octubre. Ante esto, le preguntamos a la profesora, “me parecieron unas declaraciones lamentables. Si cualquier ciudadano debe ser cuidadoso con lo que dice en cualquier plataforma pública, un representante político ha de serlo extremadamente y no dar por bueno la primera versión que se le presente. Y más cuando no es testigo directo de lo que está ocurriendo en el centro ni se ha preocupado en contrastar esa información que ha recibido con el resto de la comunidad educativa. Yo sentí orgullo al ver cómo adolescentes fueron capaces de movilizarse para defender sus derechos. Y fue un paro respetuoso”.

Por este lado, sí que podríamos interpretar que la realidad continúa similar a la de los últimos meses. Son los profesores quienes más tiempo pasan con los alumnos en el instituto. Le preguntamos a esta profesora si la situación actual podría generar en los chavales alguna ansiedad, “por supuesto. Ellos perciben que el instituto no es el de antes. Los profesores damos las clases como siempre, pero hay una tensión intangible que está en el ambiente, lo notan y les afecta. Además, se han incrementado notablemente las sanciones a los alumnos por parte de jefatura de estudios”.

Entonces, el organigrama del centro, ¿cómo está? ¿Se sigue una misma línea entre los trabajadores o la pérdida de confianza en quienes dirigen sigue mermada? “Este curso hubo algún traslado de profesores y desplazamientos involuntarios de otros, que se podrían haber evitado con buena voluntad de la dirección. Como consecuencia han venido muchos profesores nuevos, que no conocían la complicada situación que se dio el curso pasado. Es evidente que el equipo directivo está intentando ganarse la confianza de estos profesores nuevos. Nos consta también que ciertos alumnos, algunos de ellos pertenecientes al consejo escolar, han llamado a su despacho en varias ocasiones y que hay padres descontentos”, responde la docente.

Algo de razón tendrá esta profesora cuando por segunda vez en toda la historia del instituto, más de 25 años, no se celebrará en Navidad la legendaria actividad del Legachristmas. Según nos indican, los profesores lo han declinado en protesta a la actual gestión.

Esta es la última hora desde varios puntos, que choca según los distintos testimonios. ¿Se está produciendo un cierto cansancio y desgaste en la lucha que había anteriormente? ¿Está llegando la calma al García Márquez?

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