En Alajuelita, un barrio de San José, una casa llama la atención por su origen inusual: sus muros están hechos con bloques de plástico reciclado. La vivienda, entregada en 2018, es el fruto de una alianza entre organizaciones, empresas y vecinos que transformaron desechos en muro habitable.
De ahorro y esfuerzo a un proyecto habitacional
Cindy Mora ahorró casi una década para comprar un terreno. Trabajó como asistenta de hogar y crió a su hijo sola. Un préstamo bancario le permitió adquirir la parcela, pero dejó poco dinero para construir.

La precariedad del presupuesto casi detuvo la obra. Ante esa realidad, Mora buscó apoyo y expuso su situación a diversas organizaciones. Su caso fue elegido por criterios sociales y de viabilidad del lote.
Alianzas que hicieron posible la casa
La reconstrucción del plan inicial se llevó a cabo gracias a una coalición entre instituciones públicas, privadas y ONGs. Cada actor aportó recursos y conocimientos técnicos.
- Hábitat para la Humanidad Costa Rica: seleccionó al beneficiario y coordinó el proyecto.
- Procter & Gamble: recolectó y procesó los residuos plásticos.
- Ekojunto: diseñó los bloques y lideró su fabricación.
- Urbarium: organizó la instalación y el trabajo en obra.
Bloqueplas: transformar basura en paredes
La clave del proyecto fue el uso de Bloqueplas, piezas prefabricadas hechas de material plástico reciclado. Estos módulos encajan entre sí y aceleraron el montaje.
Materiales y proceso de fabricación
- Recolección de botellas, envases y bolsas plásticas.
- Procesamiento y compactación para crear bloques sólidos.
- Moldeo de las piezas con un diseño encajable, similar a bloques de construcción.

Mano de obra y tiempos
Voluntarios y técnicos trabajaron juntos bajo supervisión profesional. El sistema modular redujo horas de obra y simplificó la logística.
Uso responsable del plástico en arquitectura
El proyecto demostró que el plástico de gran volumen puede servir en la edificación. La iniciativa también creó conciencia sobre el reciclaje y la economía circular.
- Se evitó enviar toneladas de plástico a rellenos sanitarios.
- Se generó empleo temporal durante la producción y montaje.
- Se promovió la reutilización como alternativa sustentable en construcción.
Elementos tradicionales que completaron la vivienda
Aunque las paredes son de plástico reciclado, otros componentes fueron de materiales convencionales. Techo, cimentación, puertas, ventanas y la instalación eléctrica cumplieron normas habituales.
Una vez levantadas las paredes, se aplicó revestimiento y pintura. El acabado final permite que la casa armonice con las viviendas vecinas.
Impacto social y replicabilidad
La experiencia en Alajuelita abrió la puerta a proyectos similares. La combinación de innovación técnica y apoyo comunitario presenta un modelo escalable.
- Facilita alternativas de vivienda para familias con recursos limitados.
- Incentiva alianzas público-privadas para soluciones sostenibles.
- Ofrece un caso práctico para políticas de gestión de residuos.
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Periodista comprometido con la actualidad social, Christian investiga y reporta sobre temas que afectan a la comunidad, desde cultura hasta movimientos sociales, acercando la información de manera clara y cercana.
