SALUD

Pedro Villalta García inventa una válvula anti-deshecho de sangre en analíticas

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En la actualidad nadie cuestiona que la aplicación de las nuevas tecnologías y los estudios científicos en el campo de la Medicina son factores fundamentales y necesarios para preservar la calidad de vida de la personas. Con la implementación de estos avances -no solo en lo referente a la investigación, diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades-, el perfeccionamiento y uso de nuevos materiales, así como el instrumental en hospitales y centros sanitarios, se suman al reto de lograr que la recuperación de los pacientes, o usuarios de la Sanidad, sea lo menos traumática posible.

Bajo la perspectiva de esta evolución constante de la Medicina y su entorno, cuyo listón ha alcanzado cotas impensables hace tan solo unas pocas décadas, y con el afán de seguir progresando en el descubrimiento de nuevos métodos y fórmulas en beneficio del enfermo, esta investigación no solo tiene por qué enmarcase en el estudio realizado en laboratorios y centros especializados, sino que se amplía a la imaginación y la capacidad inventiva de estudiosos, personal cualificado o profesionales ‘inquietos’ del sector sanitario.

Este el caso de Pedro Villalta García, enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Móstoles y doctorando de la Universidad Complutense de Madrid –labores que compagina como podólogo de la clínica Virgen del Espino en Leganés-, quien, desde su experiencia profesional y su relación directa con enfermos en fase crítica, ha ideado un dispositivo apto para aplicarse en la extracción de sangre para su análisis clínico.

El resultado de ese estudio ha sido la invención de una válvula anti-desecho de sangre (catéter para perfusión de sueroterapia), con la que se evita tirar una cantidad considerable de la misma, al tiempo que resulta menos traumático para el paciente al reducirse su manipulación.

El desecho de sangre

Actualmente, a todo paciente que necesita administración de un tratamiento con sueroterapia, se debe canalizar una vía venosa mediante un catéter que puede ser de una, dos, tres o más luces. Cuando a ese paciente hay que realizarle una analítica, y para evitar que haya que hacer una punción directa (pincharle), se aprovecha la colocación de ese dispositivo para la extracción.

Teniendo en cuenta que por ese catéter pasa un fluido con el tratamiento que precisa (iones, glucosa, medicación), y para que la analítica sea correcta, primeramente hay extraer una cantidad de sangre (los 10 primeros mililitros) que se desecha con el fin de no alterar los resultados; esta sangre que se ‘tira’ ya no se recupera para el paciente, al no ser un sistema cerrado que evita la infección. A continuación, se procede a una segunda extracción con la sangre apta, la que se repartirá en los tubos correspondientes de la analítica que se quiera hacer. Esta práctica supone que en pacientes que se encuentren en cuidados intensivos -y a los que se les debe someter a una analítica periódica-, se les desechen en quince días o un mes hasta 600 mililitros.

En el afán de no perder esas cantidades ‘considerables’ de sangre, un estudio realizado en el Hospital Universitario de Móstoles llegó a demostrar que con solo dos mililitros que se desecharan los resultados analíticos podían ser tan fiables como si se hubieran realizado para una analítica pinchada en vena directamente.

Aunque el avance es considerable, se debe tener en cuenta que el proceso es el mismo a la hora de la extracción, por lo que se sigue ‘tirando sangre a la basura’ de forma innecesaria y la manipulación con el enfermo es igual.

Y es a partir de reflexionar en cómo se podría encontrar el método para no desaprovechar la sangre y traumatizar menos al paciente, cuando Pedro Villalta madura la idea e inventa la válvula anti-desecho, un dispositivo susceptible de fabricación industrial que se encuadra dentro del sector sanitario y cuya solicitud internacional para su patente ha sido ya aceptada por la Oficina Española de Patentes y Marcas. Por otra parte, esta válvula y sus aportaciones al campo de la medicina ha sido el tema elegido para la tesis de su doctorado en la UCM.

Sistema cerrado

Con la válvula anti-desecho de sangre para analítica, se consigue obtener un punto de extracción, creando en cada momento un sistema cerrado, que evita la infección, cumple la normativa «Bacteriemia Zero» y la sangre, que en primer lugar se desechaba para posteriormente extraer la ‘limpia’ que se va a analizar, se le reinfunde al enfermo, consiguiendo de esta forma evitar la anemia iatrogénica del paciente ingresado, crítico o neonato.

En resumen, esta válvula, conectada al propio catéter, va a permitir sacar sangre de la vena o de la arteria para analizar sin necesidad de desechar y desperdiciar la que hay que extraer antes de sacar la que se va enviar al laboratorio para su análisis, ya que permite ‘que vuelva’ al paciente.

El nuevo dispositivo está compuesto por una pieza de material blando flexible, con dos pequeñas válvulas de seguridad o puntos de extracción, (que hacen posible el sistema cerrado), separadas por un dispositivo a modo de pinza o clamp, que permite clampar la luz de la vía para extraer sangre para desechar por su válvula distal y posteriormente reinfundir al paciente, una vez que se ha sacado la sangre correspondiente a analizar, por la válvula proximal.

 

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