CULTURA

‘Resurrección’, de Gustav Mahler: en busca de respuestas

Silvia Sanz Torre

La Sinfonía nº 2, “Resurrección”, de Mahler es el próximo reto de la maestra Silvia Sanz Torre al frente de la Metropolitana de Madrid y el Coro Talía. 

La Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía, con su directora titular Silvia Sanz Torre al frente, ofrecerán el próximo sábado 4 de marzo en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música una de las obras maestras de Gustav Mahler, la Sinfonía nº 2 en do menor “Resurrección”. Bajo el título Mahler: en busca de respuestas, el tercer concierto de la temporada del Grupo Concertante Talía afronta una obra de grandes dimensiones tanto por su extensión y significado como por los recursos orquestales y vocales que exige. Como solistas intervienen Estefanía Perdomo, soprano, y Beatriz Oleaga, mezzosoprano.

Las entradas, a partir de 10 €, están disponibles en www.entradasinaem.es.

 

Una gran sinfonía, en todos los sentidos

La casa Sotheby’s de Londres subastó, el 29 de noviembre de 2016, el manuscrito de la Sinfonía número 2, conocida como Auferstehung (Resurrección), del compositor Gustav Mahler  (Kalit, República Checa, 7 de julio de 1860-Viena, 18 de mayo de 1911). El lote,  compuesto por 232 folios, consiguió superar el precio estimado de cuatro millones, vendiéndose por 5,3 millones de euros, convirtiéndose en la obra musical más cara del mundo de la música.

Resurrección fue escrita entre los años 1888 y 1894, pero no se interpretó hasta que en 1895 Mahler la dirigió junto a la orquesta filarmónica de Berlín en la capital alemana. Esta composición mantiene durante 90 minutos en tensión a una gran orquesta sinfónica, un conjunto fuera de escena de metales y percusión, un gran coro mixto y dos voces solistas (soprano y contralto). Más de doscientos músicos, entre coro y orquesta, saldrán al escenario del Auditorio Nacional. En cuanto a las solistas, la soprano canaria Estefanía Perdomo es solista habitual en los conciertos de la Orquesta Metropolitana y el Coro Talía (Réquiem de Mozart, Un réquiem alemán de Brahms, Gloria de Poulenc y Sinfonía nº 9 de Beethoven). Antes de cantar a Mahler en el Auditorio Nacional, habrá pasado por el Teatro de la Maestranza de Sevilla para interpretar el papel de Papagena en La flauta mágica de Mozart. La mezzosoprano madrileña Beatriz Oleaga Ballester ha participado en óperas como Hänsel y Gretel de Humperdinck, La flauta mágica de Mozart o Moisés y Aarón de Schönberg y muy recientemente ha interpretado El sueño de una noche de verano de Mendelssohn en el Teatro Real de Madrid.

Para Mahler componer una sinfonía era “edificar un mundo” y en ese universo se encuentran todos sus planteamientos vitales. El compositor pensaba que el mundo y el ser humano, tanto lo bueno como lo malo, habían de estar representados en su obra que, por eso, se muestra llena de contrastes. La música de Mahler plantea preguntas y busca respuestas y recorre el difícil camino de la duda a la certeza y de la angustia a la esperanza. Así ocurre en su Sinfonía nº 2. El compositor encuentra esa respuesta en el último de los cinco movimientos (coral, como en la Novena de Beethoven) y la expresa a través de los versos del poeta alemán Friedrich Gottlieb Klopstock en la oda Resurrección, texto al que el músico suma su propia aportación: “Moriré para vivir”.

Los orígenes

El primero de los movimientos tiene su origen en un poema sinfónico titulado Totenfeier (Ritos fúnebres) que Mahler compuso en 1888. La opinión negativa del famoso director Hans von Bülow desanimó al músico pero no abandonó la obra. Años después, a finales de 1893, añadió tres movimientos más y en 1894 sumó el quinto movimiento poniendo música a la mencionada oda Die Auferstehung (La resurrección). En Mahler, sinfonía y canción son inseparables. El tercer movimiento de la Segunda, el scherzo, está basado en la canción San Antonio de Padua predicando a los peces; y en el cuarto la contralto interpreta la canción Urlicht (Luz primigenia). Ambas pertenecen a Des Knaben Wunderhorn (El cuerno maravilloso del muchacho), una recopilación de cantos populares con la que Mahler compuso un ciclo de canciones. Como ocurrió con la mayoría de sus sinfonías, la Segunda fue criticada en su estreno y hoy es una de las más queridas por el público.

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