CILUSIONADOS

Cabello largo, presupuesto corto

Cuatro palabras y una coma solamente, pero que encierran todo un tratado de economía política. No es de hoy la frase, pero tiene la misma actualidad que hace cincuenta años, cuando la oí por primera vez. Con estas cuatro palabras definió alguien a la mujer española.

De milagro habría que calificar la cuadratura del presupuesto familiar que tienen que lograr diariamente más del 50% de las mujeres españolas. Esto merece el reconocimiento de toda la sociedad española. De seguro que lo agradecerían mucho más  que el que les regalen cargos en la sociedad  por el mero hecho de ser mujeres o por su cara o sus piernas bonitas. No desaparecerá el machismo de nuestra sociedad española, mientras pensemos que con equiparar el número de mujeres en las listas electorales  o en cargos públicos, ya hemos cumplido. No, no se honra a la mujer regalándole puestos por el mero hecho de ser mujeres. Esto puede suponer en el fondo una mayor humillación. Son hombres los que se lo regalan (¿Cuántas mujeres hay de jefas de los partidos políticos?, esos mismos que no consentirán que en la vida pública o en política las mujeres les hagan sombra. No son regalos lo que quieren las auténticas feministas, sino igualdad de oportunidades, es poder conjugar su vida profesional con su vida de madre, es poder tener y cuidar a sus hijos sin tener que renunciar a su profesión.

Honrar a la mujer es quitarle la angustia que le produce traer hijos al mundo pensando que en unos años esos hijos van a ingresar en las listas del paro o van a tener que marcharse a otros países de la UE o al extranjero para poder trabajar.

Ojalá los políticos aprendieran de las economías domésticas, llevadas generalmente por las mujeres. Ojalá aprendieran a apretarse el cinturón. Ojalá aprendieran de las mujeres a evitar gastos inútiles

En los tiempos difíciles son muchas veces las mujeres las que resuelven los problemas. Y creo que actualmente estamos viviendo uno de los tiempos más difíciles que hemos conocido. Por eso, las mujeres se están empezando a organizar  para intervenir en política al margen de los partidos políticos, que no han sabido, o no han querido, ofrecer un futuro a la juventud y que tampoco han resuelto los problemas de convivencia ni les ofrecen a las mujeres seguridad respecto a sus propias pensiones o las de sus esposos.

Son principalmente mujeres las que, a través de agrupaciones de electores, piensan presentarse a las elecciones municipales de Barcelona, y esperan que el ejemplo cunda en otras ciudades de España. No es el problema de sus pensiones o de las pensiones de sus maridos lo que más les preocupa, que también, sino la formación, el trabajo y el futuro de sus hijos. Las pensiones de sus hijos les preocupan muchos más que las propias pensiones. En esta tarea no excluyen a los hombres ni a los jóvenes, que son bienvenidos, pero son ellas las que llevan la voz cantante.

Necesitamos nuevas Lisístratas, que acaban con el  enfrentamiento de los partidos constitucionalistas y con el monopolio de los partidos políticos, que es la causa principal de todos los males de España. En la época de Grecia fueron las mujeres, según Aristófanes, las que acabaron con las guerras entre atenienses y espartanos mediante la primera huelga sexual.  El ingenio, la abnegación y el idealismo de las mujeres es lo único que nos puede salvar actualmente. Ojalá encuentren la solución.

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